santa cruz

Pilar Martín: “No descarto que en un futuro cercano haya que controlar el acceso a Anaga”

La directora del Parque Rural de Anaga, Pilar Martín, hace balance de sus siete años al frente de la oficina de gestión del macizo, que abandonará en breve

Pilar Martín lleva al frente de la dirección del Parque Rural de Anaga los últimos siete años. Una etapa que está próxima a finalizar después de que haya sido nombrada Jefa de Servicio por el Cabildo de Tenerife, lo que la obliga a dejar la dirección del Parque. Puede que sea una de las personas que mejor conoce lo que ocurre dentro de los límites de un espacio que se extiende por 14.000 hectáreas de terreno y que compone la mayor parte de la Reserva de la Biosfera de Anaga. Martín pone en valor el trabajo realizado por la oficina de gestión del Parque Rural de Anaga, centrando sus esfuerzos en el apoyo al sector agropecuario así como en la lucha contra las especies invasoras (han identificado a una treintena), también el desarrollo socioeconómico a través de la mejora del acceso a los núcleos poblacionales. Admite que la movilidad es un problema “muy grave” y que habrá que empezar a pensar en breve en en el control de accesos como ya ocurre en otros puntos de la Isla.

-¿Qué destacaría del trabajo desarrollado en estos siete años al frente del Parque Rural de Anaga?
“Nosotros hemos dado mucho apoyo al sector primario, y en particular al agropecuario. Hemos realizado muchos infraestructuras como la apertura de pistas, construcción de depósitos de agua o la creación de un mercadillo del agricultor en la Cruz del Carmen. Ahora tenemos una multitienda donde se venden productos locales y de Kilómetro 0 con la que también se han generado puestos de trabajo. Se está trabajado con la marca Reserva de la Biosfera, que estamos a la espera de que coja impulso”.

-¿Más allá del apoyo al sector primario, qué otras acciones se han puesto en marcha?
“En materia de conservación hemos trabajado mucho en la lucha contra las especies exóticas invasoras, tanto de flora como de fauna introducida, como el ganado asilvestrado. En el desarrollo socioeconómico también hemos trabajado mucho en la mejora de los accesos a los núcleos de población, porque entendemos que mejorando la calidad de vida de los habitantes la gente se arraiga, y no abandona el lugar”.

-¿Y cómo se lucha en Anaga contra la despoblación?
“Eso es una lucha que no solo tiene que liderar la oficina del Parque, sino también otras muchas administraciones. Lo que nosotros hacemos es tratar de fijar la población mejorando su calidad de vida, por ejemplo arreglando los accesos y garantizando la seguridad. Se han canalizado las aguas bajo los barrancos, hecho puentes, y  a parte de eso se está haciendo el saneamiento en algunos puntos como por ejemplo la inversión de cerca de un millón de euros en la zona de los Valles”.

-¿Es suficiente ese esfuerzo?
“Digamos que la lucha para que la población se arraigue dentro del Parque no está exclusivamente en nuestra mano. Por ejemplo, hace unos años se cerraron algunas escuelas unitarias, si los padres que viven en los núcleos de población no pueden llevar a sus hijos a las escuelas de la zona es un impedimento para ellos, y buscan la solución fuera. Cuestiones como que se apoyen esas escuelas, o centros de salud para que no se tengan que trasladarse a la urbe, o una farmacia, no está en la mano de la oficina de gestión”.

-En esas necesidades es fundamental la movilidad, que es un problema crónico, sobre todo de los núcleos costeros…
“La movilidad en la zona de Anaga es un problema grave. Si nos fijamos en los datos de la DGT para Tenerife, somos el segundo punto del país donde hay mayor densidad y número de vehículos por kilómetro de carreteras. Si atendemos a la distribución por municipios de esa densidad tenemos que Santa Cruz y La Laguna suman el 40% del total, y además forman el cinturón metropolitano que rodea el macizo, dos ciudades en las que viven 350.000 personas que ven en Anaga un parque periurbano para ocio y esparcimiento. Si unimos a esto la orografía que es muy abrupta, con carreteras estrechas, en un espacio natural donde las infraestructuras no son amplias tenemos la tormenta perfecta para que la movilidad se convierta en el problema que ya es”. 

-¿Y qué se puede hacer?
“Es un problema complejo sobre el que hay que actuar ya, tanto a corto, como medio y largo plazo. Y tampoco es fácil porque intervienen muchos actores, no solo la ciudadanía  con un uso indiscriminado del coche, sino también todas las administraciones con competencia en el parque como el propio Cabildo y los Ayuntamientos, o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.

-¿En qué se trabaja entonces para mejorar esa movilidad?
“Se han realizado reuniones de todas estas partes, además de con empresarios y asociaciones de vecinos, que aportan su visión, y estamos poniendo soluciones como por ejemplo campañas de concienciación para que la gente coja el transporte público; se ha hablado con Titsa para que ellos también amplíen los horarios en épocas estivales; y se ha puesto a disposición de los usuarios los intercambiadores para que salga gratis aparcar. También se trabaja, porque no todo se resuelve con educación, intentando ordenar los usos de esa zona, estableciendo formas para ordenar el paso peatonal de las personas a la playa. Además de eso se  trabaja en la adquisición de terrenos en Almáciga para un aparcamiento”.

-¿En qué punto se encuentra esa operación?
“Se ha encargado una tasación de esos terrenos y se ha hecho un borrador de plano de cómo sería el aparcamiento en una zona concreta. Debe ser una intervención que no tenga impacto visual y que no afecte a los recursos. A esto hay que unir que, quizá, en algunos momentos haya que hacer control de acceso”.

-¿Se refiere a lo que ya se hace en puntos como Teno, Masca o lo que se pretende hacer con el Parque Nacional del Teide?
“No descarto que en un futuro no muy lejano tengamos que ponernos a estudiar ese tipo de medidas, sí o sí. Pero, desde mi punto de vista, es algo que habría que pensarlo a nivel global de la Isla, porque nos está pasando en todos los lugares, como por ejemplo en Teno, donde las zonas de aparcamiento ya presentan problemas de masificación. De momento se está mirando por zonas, aquellas que sufren en mayor medida los problemas de movilidad, y no solo para las personas que viven allí, sino por una cuestión pura y dura de seguridad. En puntos como Almáciga, donde solo hay una vía por la que se puede entrar y salir, si ocurre un desprendimiento, como el de hace unas semanas, la población se queda aislada”.

-Hablaba usted del impulso del sector agrario, ¿se puede vivir en Anaga de algo más que no sea la agricultura?
“Sí. Por ejemplo, el turismo activo es un sector al que muchos empresarios se están enfocando, un turismo sostenible, que viene buscando el contacto con la naturaleza, hacer un sendero, terminar en una playa, o en un restaurante”.

-¿Es el alquiler vacacional es otro nicho de mercado posible?
“Eso sería otra vía para dinamizar la economía de los habitantes del lugar, también sería una forma de anclar a la población residente. Es una actividad posible dentro del Parque, y, es más, debemos apoyar ese tipo de turismo sostenible”.

-¿Cómo afecta a la gestión del Parque Rural el título de Reserva de la Biosfera?
“En principio las dos figuras pueden convivir en armonía. Lo ideal es que puedan hacer sinergias y apoyarse mutuamente, y espero que en un futuro se consiga”.

-También hablaba de la lucha contra las especies invasoras, ¿cómo se aborda ese trabajo por ejemplo con las cabras asilvestradas?
“En ese caso se habla mucho con los vecinos, de hecho son ellos lo que han venido a quejarse de que se le están produciendo daños importantes en su huertas. Creo que lo estamos abordando de manera correcta, se extraen con una ética animal y sin sufrimiento, y, sobre todo, protegiendo la biodiversidad endémica que no existe en otro territorio del mundo”.
-Otras especies como el rabo de gato también amenazan al Parque…

“Las especies exóticas invasoras, en general, son un peligro para el Parque. En el caso concreto del rabo de gato se ha hecho una campaña intensa desde el Cabildo, que ha llevado a que la gente la identifique con facilidad y sepa que es dañina, pero existen multitud de estas especies. Solo en el Parque Rural de Anaga trabajamos con más de 30 especies invasoras”. 

-¿Cuál es la que más le preocupa?
“A parte del rabo de gato nos preocupan mucho la crasas y suculentas, especies que se han asentado en el Parque. Además hemos comprobado que han ido saliendo, así como el rabo de gato penetra por las carreteras, estas, como otras especies, nacen desde los núcleos de población hacia fuera. Se plantan en jardines de núcleos de Anaga, porque son especies vistosas, y de ahí saltan a barrancos y se hacen inmanejables”. 

-¿Y qué se está haciendo en este caso?
“Estamos haciendo una campaña de concienciación con los vecinos, puerta a puerta. La mayoría de las veces las plantan por desconocimiento”.

-¿Qué otras especies destacaría?
“Me gustaría destacar la labor y esfuerzo que se está haciendo para evitar que una especie exótica invasora siga avanzando de forma peligrosa por la Isla, y no solo por el parque, que es el plumacho de la Pampa. Es una especie que incluso se ha plantado en parques públicos, porque es muy bonita y vistosa, pero se ha visto que se ha desmandado. En Anaga hemos hecho una campaña específica porque hay que poner remedio rápido. Ahora puedo decir con satisfacción que la población de plumacho de la Pampa está prácticamente controlada en Anaga”.

-¿Son esas especies invasoras la principal amenaza del Parque?
“Sí, las exóticas invasoras, tanto flora como fauna. Creo que se debería hacer mucho más control en las granjas de ganado, más inspecciones en puertos y aeropuertos… Entran muchas especies con facilidad, y eso no puede ser. Lo que está claro es que los problemas de fuera del Parque afectan al Parque, así que no se trata de que solo nos pongamos nosotros manos a la obra, sino que pedimos también al resto de administraciones, como a los municipios, que controlen esas especies”.

-¿Y cuál es la mayor oportunidad del Parque?
“Cuando la Reserva de la Biosfera coja cuerpo, se asiente y madure, será atractora de economías buenas, las que no hacen daño, que ayudan a un desarrollo de la población pero de forma sostenible, creo que, hoy por hoy, es la mejor oportunidad que tiene el macizo de Anaga”.

-¿Ha echado de menos algún tipo de apoyo en estos años? 
“He echado de menos manos para abarcar tanto. Muchos de los proyectos que hacemos, como el saneamiento o el acceso a núcleos, son competencia municipal y lo hacemos porque los ayuntamientos, por lo que sea no lo han podido ejecutar. Nos falta gente en el territorio”. 

TE RECOMENDAMOS