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Un fuego sin control quema en 8 horas 500 hectáreas en Arico

El calor es otra cruz que conllevan las casi 200 personas que combaten las llamas, que no han llegado a núcleos poblados ni al parque nacional; no se daban en mayo vientos tan fuertes en la zona desde 2015
Brigadas forestales combaten la propagación del incendio, ayer en Arico. Gesplan

Desde 2015 no se ha registrado un temporal de vientos alisios tan potente en Tenerife como el que desde ayer aviva, inmisericorde, las llamas del primer incendio forestal que afecta este año a Canarias y que se declaró a las once de la mañana de ayer, aproximadamente, en el barranco de Chajaña, dentro del término municipal de Arico.

Cuando usted lea estas líneas, tales llamas habrán superado las 600 hectáreas de terreno, calcinando ese formidable acelerador que es la pinocha, así como matorral bajo y pinos, si bien se trata de un fuego de sotobosque y no de copas, lo que ayuda a su control.

Nada garantiza que hoy viernes se pueda, al menos, perimetrar este incendio forestal, pero por los cerca de casi 200 personas que lo combaten no va a quedar.

De ellos, medio centenar son de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que se sumaron anoche, tras la elevación del suceso a nivel dos (que implica que la dirección de los trabajos pasa a manos del Gobierno de Canarias) a los esfuerzos que ya realizaban los más de cien miembros de las Brigadas Forestales del Cabildo (Brifor), del Consorcio de Bomberos y del Grupo de Emergencias y Seguridad (GES) del Ejecutivo autonómico.

Estas cifras incluyen a los medios aéreos que, tras estar inoperativos durante la noche, volvieron al trabajo con la primera luz de hoy. Se trata de al menos tres helicópteros contra incendios junto a un hidroavión que, casualmente, estaba de maniobras en la Isla, lo que facilitó su inmediata incorporación a los trabajos de extinción.

Como Canarias es solidaria, a los citados servicios actuantes se han sumado ya brigadas del Cabildo de La Palma, y para hoy se espera que se sumen los del Cabildo de Gran Canaria, tal y como desveló ayer el presidente insular tinerfeño, Pedro Martín.
Anoche, las llamas no habían alcanzado núcleo poblacional alguno ni había entrado en el Parque Nacional del Teide, si bien se ha desalojado el barrio ariquense de El Contador (que cuenta con un Área Recreativa) de forma preventiva, sobre todo por el riesgo de que el humo intoxicase a sus pobladores.

En cuanto al origen del fuego, se sabe que hubo presencia de humanos cerca de donde se originó, pero aún se desconoce si fue fruto de la mano humana, no digamos ya intencionado.

Ni qué decir que la alarma social entre los residentes del Sur es enorme, habida cuenta el riesgo cierto de que el incendio se extienda por los altos de Granadilla de Abona y llegue hasta Vilaflor, afectando así a la mayor masa forestal de Canarias. Las enormes columnas de humo alimentan esa alarma.

Resta recordar que, para esta madrugada, se esperaban rachas máximas de viento que podían alcanzar hasta los 70 kilómetros por hora, así como temperaturas cercanas a los 20 grados.

Esta vez, el alisio, considerado ese aire acondicionado de unas Islas afortunadas, no está jugando a favor.

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