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Yanely Hernández: “De niña quería ser actriz para interpretar a todas las mujeres del mundo; ese sueño no ha cambiado

La actriz canaria forma parte del elenco protagonista de la película recién estrenada 'La piel del volcán', de Armando Ravelo

La cartelera canaria cuenta desde el viernes con un nuevo título: La piel del volcán. La película dirigida por Armando Ravelo transcurre en el Archipiélago y sitúa al espectador en tres épocas diferentes: el fin de la conquista de las Islas, la posguerra franquista y la actualidad. Con un reparto que encabezan Mingo Ruano, Maykol Hernández y Yanely Hernández, en este film el cineasta de Telde sigue profundizando en su idea de trasladar a la gran pantalla la Historia (y también las historias) de Canarias. Un planteamiento que se ha ido plasmando a través de cortos y largometrajes (Ansite, MAH, La cueva de las mujeres, Los ojos de la tierra, La tribu de las 7 islas) en el denominado Proyecto Bentejuí. Aunque el objetivo de Ravelo no se circunscribe solo a eso, que ya es mucho. Su apuesta busca también demostrar que es posible hacer cine de calidad en Canarias recurriendo al talento canario. Un ejemplo de todo eso bien puede ser la actriz Yanely Hernández, que en esta nueva película interpreta a Thiya, a Salvadora y a Raquel. DIARIO DE AVISOS mantuvo con ella esta conversación, en la que habla de La piel del volcán y, sobre todo, de la pasión que siente por su oficio.

-Un aspecto que llama la atención de La piel del volcán es que la historia discurre en tres épocas, en las que los mismos intérpretes encarnan otros tantos personajes. ¿De qué manera afrontó esta circunstancia?
“Me lo tomé como un reto: el de crear tres mujeres distintas en una sola película. La intervención que tengo en la época aborigen es bastante más breve, pues el peso interpretativo recae sobre todo en los personajes de Salvadora y de Raquel. Estoy muy contenta con el trabajo que hemos realizado. Me preparé cada personaje con mucho detalle y sabiendo siempre que debía moverme en un código mucho más minimalista del que estoy acostumbrada a emplear en el teatro”.

-¿Qué le hizo decidirse por sumarse a este proyecto que dirige Armando Ravelo una vez que leyó el guion y, después, qué fue lo más importante que descubrió en medio del rodaje?
“Lo primero que me motivó a decir que sí a esta historia fue el propio guion. Me pareció que presentaba un relato muy potente que merecía ser contado en el cine. Estaba cargado de identidad y de cosas que para nosotros, los canarios, creo que resultan muy importantes. Y luego, una vez que estaba rodando la película, acabé de convencerme de que entre todos estábamos haciendo algo que sin duda iba a ser muy bello. Por otra parte, La piel del volcán también es un proyecto muy significativo de cara a la industria”.

“Esta película muestra que aquí tenemos muchas historias que contar y a gente capaz de hacerlo”

-¿En qué sentido?
“Esta película está hecha completamente en Canarias y por un equipo integrado por canarios. Y eso en mi opinión posee un enorme valor. El Archipiélago sirve a menudo como plató y brinda una serie de servicios a los rodajes foráneos. Me parece estupendo y espero que estos rodajes sigan llegando a las Islas, pero al mismo tiempo considero que en esos proyectos el talento local no se incentiva como debería. Sin embargo, esta película viene a decirnos de algún modo que tenemos muchas historias que contar al mundo y que poseemos una identidad cinematográfica que entre todos debemos forjar. Por eso me siento orgullosa de haber puesto ahora mi granito de arena en ese objetivo”.

-¿Queda mucho camino por recorrer para que las producciones del Archipiélago de estas características posean mayor continuidad y dejen de ser iniciativas muy puntuales?
“Sí, todavía tenemos que andar un buen trecho para poder afirmar que verdaderamente estamos creando industria. Creo que en las Islas pueden surgir y desarrollarse proyectos que son perfectamente exportables. Canarias está llena de relatos muy bellos, y además universales, que todavía están por contarse. Pero, aparte de eso, como he apuntado, tenemos a profesionales capaces de hacerlo. Esta película representa un momento importante para nuestro cine. Hacía tiempo que en Canarias no se hacía algo de estas características, con gente de aquí, con talento de aquí. Por eso me gustaría que de algún modo contribuyese a que se produzca un cambio, que no fuese algo ocasional, una rara avis, y ayudase a que realmente un día contemos con una industria estable a la hora de crear producto propio”.

La piel del volcán es una historia de amor y de lucha, de vínculos entre personajes y con la propia tierra”

-¿De qué manera describiría, sin destripar su argumento, la película que nos presenta Armando Ravelo?
La piel del volcán es una historia de amor y de lucha. Del amor y de la lucha de un pueblo entero. Un amor que se refleja en las relaciones, en los vínculos que hay entre los personajes y también en el que existe con la propia tierra”.

-Estamos acostumbrados a verla haciendo comedia. ¿Cambiar de género en este nuevo proyecto le supuso un esfuerzo añadido o, al fin y al cabo, usted es actriz y eso es algo que viene con el oficio: en cada nueva experiencia que asume se acerca al personaje de manera similar, ya sea drama o comedia?
“Diría que lo que cambia es el código con el que te enfrentas a los distintos medios en los que trabajas. Haces las cosas de una manera concreta en el teatro, de otra en la televisión y de otra muy distinta en el cine. Pero el oficio como tal es el mismo. Yo me he forjado en las tablas, así que lo que he hecho, en definitiva, ha sido traducir todo ese trabajo de años como actriz a otra manera de transmitir las emociones. Aunque, como digo, básicamente se trata de lo mismo. Es cierto que mi trayectoria profesional ha estado muy relacionada con la comedia y estoy muy feliz de que las cosas hayan sido así. Nunca voy a dejar de hacer la voltereta para hacer reír al que tengo enfrente. Estoy muy contenta de ser payasa, con todas las letras. Pero a todo esto se une un bagaje, una experiencia artística, una formación…, y también las ganas de contar otro tipo de historias. Algo que en La piel del volcán he podido sacar de mi interior”.

“Estoy muy contenta de hacer comedia, pero también quiero contar otro tipo de historias”

-La película de Armando Ravelo fue uno de los primeros rodajes que se pusieron en marcha tras el confinamiento. ¿Cómo le ha condicionado profesionalmente está pandemia?
“Durante el mismo rodaje decidí motu proprio confinarme. Viví toda la filmación entre las distintas localizaciones y un piso que estaba justo al lado del set oficial. Con ello quise protegerme lo máximo posible, y proteger también a todos mis compañeros. La cultura es segura si se hace como se tiene que hacer, como ha ocurrido en el rodaje de La piel del volcán, donde se cumplieron todas las normas de seguridad sanitaria. Y la cultura sigue siendo segura cuando de lo que se trata es de que la gente llene las salas de cine, igual que se llenan los teatros, a pesar de los aforos limitados que han mermado la economía de muchísimas familias, pero más vale eso que nada. De todas formas, confío en que dentro de poco las cosas cambien y podamos ejercer nuestra profesión de manera plena y sin tantas restricciones. A quienes trabajamos en la cultura se nos ha utilizado en muchas ocasiones para ejemplarizar. Y por supuesto que estamos haciendo las cosas bien frente a esta pandemia. Pero las hacemos así por una cuestión de responsabilidad, no porque queramos quedar bien en la foto. En este sector existe una conciencia mayoritaria de que nos enfrentamos a una situación muy delicada y la prioridad es cuidarse y cuidar a quienes tenemos a nuestro lado. Pero, además, mientras tanto la gente no puede dejar de trabajar ni de comer, y en el sector cultural tampoco”.

-Cine, teatro, televisión… ¿En qué medio se siente más cómoda realizando su profesión y cuál es el que le supone un mayor desafío?
“Son tres cosas completamente diferentes aun siendo la misma. Yo soy actriz, y a una intérprete cada uno de esos medios le exige nadar con distintas herramientas. El teatro sería, por decirlo de alguna manera, apnea absoluta, siempre vas a pelo. Sobre un escenario te la juegas en directo y eso requiere un trabajo y un tipo de energía muy especiales. En la televisión te mueves con aletas y con tubo, todo está mucho más controlado. Y en el cine también te la juegas, porque sin ser el directo de la apnea, tienes a la cámara encima de ti todo el tiempo. Pero sin duda estás más protegida, porque tu trabajo no solo depende de ti y de tus compañeros actores, sino que te ayudan mucho la labor del director, la de los técnicos… Yo he visto cómo el trabajo de unos actores mejoraba gracias exclusivamente al director. El cine no es como el teatro, donde todo depende de ti y nadie te va a salvar si las cosas no salen como quieres. De manera que cada uno de esos ámbitos tiene su encanto y también su dificultad. En mi caso, me manejo en los tres con la misma alegría”.

“La cultura es segura por la responsabilidad de quienes la hacen, no por salir bien en una foto”

-¿Hay algún tipo de proyecto o algún papel que sueñe con llegar a interpretar algún día?
“Cuando era niña descubrí que quería ser actriz porque deseaba ser todas las mujeres del mundo. Quería tener todas las personalidades posibles e interpretar en cada ocasión a personajes muy distintos. Ese sigue siendo mi sueño, nada ha cambiado. Con el tiempo, he tenido la suerte de poder actuar en el teatro, en la televisión y en el cine, por lo que mi objetivo es seguir viviendo de lo que me gusta. Y también continuar contando con el cariño del público, claro. En todo momento me he sentido muy arropada. Incluso en las decisiones más importantes que he ido tomando a lo largo de mi carrera. En definitiva, quiero seguir trabajando y creciendo cada día como actriz”.

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