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Aarón Gómez: “El humor no es la cura, pero le quita presión a la olla, y eso ya es mucho”

El humorista y actor tinerfeño estrena este sábado en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna 'Historias para estar despierto'
El humorista y actor Aarón Gómez. / DA

Aarón Gómez tiene nuevo espectáculo, Historias para estar despierto, que estrena el sábado en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna (a las 17.00 y a las 19.00 horas). Una propuesta que surge de la necesidad de hacerse reír a sí mismo, para luego contagiar a los demás, en un momento en el que no apetece. De eso, de plantarle una carcajada a la realidad, versa esta conversación. Pero también de la amistad de tres cómicos que salen en televisión, de una película que está a punto de estrenarse y del amor y el respeto (que quizás al final son lo mismo) hacia un oficio.

Estrena ‘Historias para estar despierto’, que, según explica, nace de la angustia de esta época y de cómo el humor puede ayudarnos a tirar hacia delante. ¿El humor en tiempos difíciles se hace más necesario que nunca?

“El humor está para celebrar los buenos momentos y también para digerir mejor los malos. No es la cura, pero te ayuda, te echa un cable. Quien logra sacarte una sonrisa cuando estás mal, te bendice, te quita presión en la olla y eso ya es mucho”.

-¿Es más complejo construir un ‘show’ a partir de la incertidumbre que se ha instalado en nuestras vidas o, al fin y al cabo, el oficio de cómico consiste en eso, en fijarse en la realidad?

“Los comediantes tenemos esa pequeña virtud, o quizás enfermedad. La reflexión que plantea el show es que en un momento en el que ni a mí me apetece reír, forzado por mi oficio me pongo a ello y lo consigo. Lo siguiente es contagiar a los demás a partir de ese trabajo que es, en definitiva, el más profundo sentido que tiene este oficio”.

‘Historias para estar despierto’ se estrena este sábado en el Paraninfo. / DA

-¿Cómo está viviendo Aarón Gómez este tiempo de mascarillas, geles y distancias sociales?

“Cuando esto empezó, me sentí preparado. Viví muchos años con trastorno de ansiedad y tuve épocas muy duras en las que prácticamente no salía de casa. Así que me di cuenta de que llevaba toda la vida preparándome para el confinamiento sin saberlo. Lo llevo con resignación, como la mayoría, intentando que sea de la mejor manera posible. Cuando esto quede atrás, habrá sido nuestra guerra. Nuestros abuelos decían que pasaron una guerra y nosotros lo diremos de esta pandemia. También creo que nos está haciendo valorar las pequeñas cosas que muchas veces dábamos por hechas”.

-Junto a Darío López y Kike Pérez participa en una partida de cartas muy especial, ‘Sota, Caballo y Rey’. ¿Qué importancia tiene el que sean amigos en el resultado que vemos en televisión?

“Toda. El programa vive de la química de tres amigos, que casualmente se dedican a hacer reír, cada uno a su manera, que cuando se juntan suman. Al igual que se percibe en un escenario cuando un cómico se lo está pasando bien, y los espectadores se ríen más porque sabe que está disfrutando, creo que lo que se transmite a través de la pantalla, y eso incluso resulta más difícil, es que nos estamos divirtiendo. Ese es el quid de Sota, Caballo y Rey“.

-¿Cuáles son las principales diferencias entre un proyecto compartido y presentarse ante el público en solitario?

“Como las herramientas que se emplean en otras facetas artísticas, en un teatro hay cosas que solo pueden expresarse en solitario y otras que funcionan mejor en compañía. Procuro disfrutar de cada estilo y de cada momento, porque son únicos. No tengo la suerte de tener otro programa con otros dos compañeros como ellos y cuando actúo yo solo en directo hago una propuesta mucho más personal. Cada disciplina me da unas posibilidades únicas”.

-¿El salto a la Península de tantos humoristas canarios supone que estamos viviendo un momento muy especial o que se están rompiendo esos tópicos que hablaban de una comedia regional, muy localizada?

“Estamos en un momento de globalización total. Las redes han superado esas fronteras. Cuando conoces a humoristas de otros lugares te das cuenta de que en cada sitio existe ese cliché que pensábamos que solo se daba en Canarias, y también que esas particularidades no influyen tanto como pensábamos. Es cierto que hay temas que son muy de aquí, pero la comedia con acento se puede apreciar en todos lados. Ya sabemos grosso modo cómo habla un gallego, un manchego, un catalán… Así que en mi trabajo no he sentido esas fronteras, sino todo lo contrario: mucha aceptación. Además, esa especie de exotismo con el que nos pueden ver a los canarios es muy bien recibido fuera”.

-El próximo mes se estrena ‘Descarrilados’, una película en la que participa. ¿Qué puede contarnos de ella sin destriparla?

“Es una comedia de Fernando García-Ruiz, que es con quien hice el corto Como yo te amo, nominado a los Goya hace algunos años. Fernando me invitó a participar en este su primer largometraje, que está protagonizado por Arturo Valls, Ernesto Sevilla y Julián López, entre muchos otros. Me dio un papel muy jugoso porque en realidad son varios personajes en uno. Ha sido un lujazo. Para mí fue un rodaje corto, porque soy un actor de reparto, pero también un placer, sobre todo por poder conocer a estos cómicos que admiro y por volver a trabajar con Fernando. Es una peli muy divertida que va sobre un Inter Rail hecho en una edad en la que ya no se hacen”.

-¿En qué proyectos más o menos alcanzables, o incluso directamente sueños, le gustaría implicarse en el futuro?

“Esta época de pandemia me ha enseñado a vivir el ahora, y luego ya se verá. La ansiedad de conseguir nuevas metas hace que no disfrutes de las metas reales, que son el momento en el que estás. Por hacer, me gustaría hacer un montón de cosas: una película, una comedia, aquí en Canarias, que es un terreno en el que aún no hay demasiadas cosas, seguir en televisión y en teatro… Mantenerte en este oficio es uno de los mayores sueños y también un reto, porque es complicadísimo lograrlo”.

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