Vilaflor de Chasna

Tajinaste, nuestra exhibición de colores más endémica

Según Wolfredo Wildpret, a quien su bisabuelo suizo dio nombre al ejemplar rojo, “hay una docena de especies en las Islas y mi mujer y yo descubrimos un híbrido en el Teide”

Las Cañadas son el hábitat natural de los tajinastes rojos / MARIO DOBRESCU

Mañana se inicia el verano y con él, el espectáculo de color que proporcionan los tajinastes comenzará a decaer, tras unos meses en los que han reinado en las cumbres, para gozos de los tinerfeños y de nuestros mejores fotógrafos naturalistas, que cada año por estas fechas nos regalan imágenes tan sugestivas como la propia belleza de quizás nuestra planta endémica más espectacular.

Recuerda el prestigioso biólogo Wolfredo Wildpret, que en Canarias se conocen hasta una docena de variedades distintas de tajinastes (Echium), incluso señala que “hace unos años mi mujer y yo descubrimos un híbrido, entre el rojo y el azul, en el Teide, del que espero poder conseguir semillas”.

Wilpret no solo sabe de tajinastes por su profesión, sino también por herencia, no en balde el tajinaste rojo (Echium wildpretti) lleva su apellido, gracias a su bisabuelo suizo (Hermann Wildpret), quien lo etiquetó a mediados del siglo XIX, cuando fue contratado por otro suizo como horticultor del Jardín Botánico de La Orotava, creado para cultivar especies procedentes de los trópicos y preservar los endemismos macaronésicos, además de ser el propulsor de otros muchos parques y jardines de la isla. “También soy nieto del pintor grancanario Néstor de la Torre, por lo que puedo decir que mis cromosomas son suizos y canarios”.

El tajinaste rojo, también conocido como sangre del Teide, es un endemismo canario, y muy en concreto de Tenerife, aunque también se da en La Palma, mientras que en Gran Canaria abunda más el tajinaste azul. Se trata de un arbusto que desarrolla una roseta de hojas muy densa, con forma de lanza, más largas las de la base que las superiores, de tonos plateados. Las flores son de color rojo coral, motivo de su nombre, y se disponen de forma puntiaguda. Puede llegar a alcanzar los tres metros de altura. Florece en primavera, momento en el que se produce el contraste de colores entre los tonos oscuros de la lava y el rojo del tajinaste en flor.

En Tenerife, desde marzo hasta finales de junio, resulta sencillo encontrar a los tajinastes rojos y en menos medida los blancos y azules, sobre todo en Las Cañadas del Teide y en los alrededores del Parque Nacional, incluso en las medianías, como en Vilaflor, a poco más de mil metros de altitud. Incluso se pueden observar en fincas en Trevejos, por ejemplo, hasta en algunos jardines particulares. Según Wildpret, el hecho de que conviva con la retama, y durante su larga floración, se convierte en un atractivo para las abejas, dando una excelente miel gracias a la gran riqueza de polen y néctar que poseen. Una miel de color muy claro, casi transparente con matices amarillos, de altísima calidad, que posee denominación de origen.

Cambio climático

Incide el veterano biólogo de la importancia de cuidar nuestra naturaleza y, en especial, atender a la previsión de los incendios, porque “el último de Arico ha dañado buena parte de la retama del parque nacional”, una especie que según él “va a menos cada día debido al cambio climático, ese del que todos hablan y nadie hace nada para impedir su nefasta huella, cuando antes del 2030 el calentamiento de La Tierra va camino de aumentar casi cuatro grados la temperatura. Las plantas son más inteligentes que los seres humanos”, remató Wolfredo Wildpret de la Torre.

Un mensaje similar al que ha transmitido la Fundación Telésforo Bravo Juan Coello, que en este caso también subraya la necesidad de visitar los senderos del Parque Nacional del Teide de forma “ordenada” para presenciar la explosión de color de los tajinastes sin necesidad de “llevarse una muestra de sus hojas color carmín”, ni mucho menos arrancarlos o “descuartizarlos” como ocurrió recientemente al borde de una carretera en la cumbre de La Palma. Una salvajada más contra nuestra singular naturaleza, esa que nos hace y debemos sentirnos afortunados.

Concurso fotográfico del Spa Villalba de Vilaflor

Después de dos años de ausencias, Juan Francisco Reverón Sebares ha retomado el concurso Fototajinaste que este año cumplirá su quinta edición estando previsto la entrega de premios el 10 de julio en el hotel Spa Villalba de Vilaflor, organizador del concurso junto al Ayuntamiento de esa localidad, Turismo de Tenerife, Bodegas Reverón y el fotógrafo Mario Rubio, mentor de los premios que este año aumentan su cuantía, de 500 a 1.000 euros, con distintas categorías y hasta un total de 15 premios.

Recuerda Reverón que el plazo de inscripción termina el día 26, sin saber aún el número de participantes, porque “muchos fotógrafos esperan al último día para presentar sus trabajos”.

Señala que “este año no ha habido tantos tajinastes, pero sí se ha alargado la floración; el próximo será más abundante tras este año de lluvias”, tanto en los tajinastes de cumbre como en los de medianías.