la palma

Un viaje del paraíso al infierno para traer de vuelta a los 45 canarios víctimas de Mauthausen

Tres cuartos de siglo después, los isleños que sufrieron en sus carnes la barbarie nazi regresan a casa de la mano del periodista palmero Eduardo Cabrera con '186 escalones'
Un momento del acto de presentación de la exposición, que tuvo lugar el pasado lunes en la Sala Estatuto de Autonomía del Parlamento de Canarias | SERGIO MÉNDEZ

En el siglo XIV, Dante Alighieri escribió su afamada obra Divina Comedia. Por medio de los cánticos que contiene, el lector visita el Infierno, para más tarde sumergirse en el Purgatorio, y, finalmente, tras la penitencia y el perdón divino, alcanzar el Paraíso. Ese mismo camino, pero a la inversa, lo emprendió el periodista palmero Eduardo Cabrera el verano de 2019. Una vez rescatada una de las figuras más desconocidas -y decisivas- del Pleito de los Regidores perpetuos (que supuso la celebración de las primeras elecciones por sufragio popular en un ayuntamiento español), la del comerciante irlandés Dionisio O’Daly, Cabrera decidió, como ya viene siendo costumbre, dedicar su periodo de vacaciones a desenterrar otro episodio de nuestra historia.

186 escalones es el título de la exposición que el comunicador inauguró esta semana en la Sala Estatuto de Autonomía del Parlamento de Canarias. Una muestra de fotografías que relatan el trayecto por cada uno de los peldaños que debían subir los presos del campo de concentración de Mauthausen, en Austria, cargando bloques de granito que pesaban alrededor de 50 kilos. Al final del agónico recorrido les esperaba el conocido -irónicamente- entre los nazis como Salto del paracaidista, un risco desde el que se precipitaban algunos de los reclusos para poner fin a su sufrimiento. Entre los que padecieron esa barbarie se encontraban 45 canarios, nueve de los cuales procedían de La Palma.

“Lo único que no nos pueden quitar es la dignidad. No pienses qué esperas tú de la vida, sino qué espera ella de ti: sobrevivir para contarlo, porque nadie va a creer esto”. Esta frase y lección vital es del libro El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl, un superviviente de Austwich. Con tan solo 12 años, Eduardo Cabrera leyó la obra, un hecho que, reconoce en declaraciones a DIARIO DE AVISOS, “me despertó tal curiosidad por entender cómo el ser humano es capaz de infringir tanto sadismo y sufrimiento a otro, que empecé a devorar libros”. Y navegando en ese mar de páginas se topó con El Efecto Lucifer, el por qué de la maldad, basado en el Proyecto Stanford, un experimento que concluyó que cualquier persona, por muy normal que sea, puede convertirse en un monstruo “si se dan las condiciones adecuadas”.

La chelista Caridad Rosa Varona interpretó ‘La lista de Schindler’, de John Williams, mientras la poetisa Elsa López leía los nombres de los 45 canarios víctimas del campo de concentración de Mauthausen | SERGIO MÉNDEZ

Dicha tesis fue reiterada este lunes por Cabrera en el marco del acto inaugural de su exposición. Un evento al que acudieron diversas autoridades y que estuvo marcado por el recuerdo a quienes vivieron en sus propias carnes los límites de la crueldad humana. De hecho, la Hija Predilecta de la isla de La Palma, Medalla de Oro de Canarias y premio Taburiente de DIARIO DE AVISOS Elsa López nombró al final de la presentación, una por una, a las 45 víctimas de Mauthausen oriundas del Archipiélago, como parte del emotivo homenaje, que estuvo aderezado por la chelista Caridad Rosa Varona, quien interpretó La lista de Schindler, de John Williams.

La memoria, el no olvidar lo ocurrido, es otra de las razones que empujaron al también autor del libro 186 escalones (Le Canarien, 2020) a adentrarse en la habitación de los nombres, espacio ubicado en el propio campo de concentración que alberga los registros del ejército nacionalsocialista. Y accedió con una única consigna: encontrar a los canarios que durante la II Guerra Mundial fueron privados de su libertad y torturados en ese complejo para traerlos de vuelta a casa. Una tarea que le llevó horas de indagaciones, vista la laberíntica estructura de la sala. Pero lo logró. Ya están en las Islas, y serán recordados por siempre.

Para el periodista palmero, “el odio es una emoción muy poderosa”, y en ella se halla la génesis del nazismo. Es por ello que, parafraseando al escritor italiano Primo Levi, alertó de que “Ya ha sucedido, y por lo tanto, puede volver a suceder”: “Esta es la historia de medio centenar de canarios que no eran judíos, como no lo eran centenares de miles de gitanos, homosexuales, o simplemente personas que pensaban diferente. Ellos no contaron con herramientas que les hicieran advertir las señales de alarma, porque el Holocausto y los campos de concentración y exterminio no surgieron de pronto; fueron resultado de sembrar el odio durante décadas. Hoy sí tenemos esas herramientas. Tenemos la historia que nos avisa, por eso es importante contarla tal y como sucedió, sin artificios ni vergüenzas. Solo así podremos transmitir a las generaciones venideras el aviso de lo que somos capaces de hacer si nos dejamos llevar por el odio. Recojamos el testigo. Volvamos a pronunciar sus nombres”.

La ‘habitación de los nombres’, lugar que alberga los registros del ejército nacionalsocialista | EDUARDO CABRERA

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