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Una pared en la que reflejar conciencias

Alumnos del CEO Bethencourt y Molina elaboran un mural en el que una patera con material reciclado acerca África a Canarias
Una pared en la que reflejar conciencias. SERGIO MÉNDEZ

El Centro de Enseñanza Obligatoria (CEO) Bethencourt y Molina, en Barranco Grande, se transforma a cada paso que dan sus alumnos. No solo por lo que les traslada a través de su aprendizaje, sino también por lo que estos, a su vez, le devuelven al centro, que se ha convertido en un auténtico laboratorio de arte. La última de sus iniciativas, entre las múltiples que llevan a cabo, es la de un mural elaborado con materiales reciclados en el que, la inmigración, es la protagonista, con una patera que surca un mar de esperanzas e ilusiones, las de aquellos que siguen llegando a nuestras costas. De la mano del conocido artista urbano, Fran Feo Flip, alumnos de 4º de la ESO, han diseñado este mural, con el que no solo han aprendido a coger un taladro, sino también, a conocer de cerca la experiencia de algunos de los migrantes que, durante meses, vivieron en el Centro de Las Raíces. Como explicó a DIARIO DE AVISOS Feo Flip, la idea de elaborar este mural partió de una experiencia propia. “Durante un tiempo estuve acercándome a Las Raíces, a la acampada que se montó, viendo la realidad cotidiana de las personas que allí estaban. Así que cuando surgió esta colaboración, pensé en algo que tuviera que ver con la realidad. También años atrás estuve en un campamento de refugiados en Grecia, con sirios, y me di cuenta de la falta de unidad y convivencia, con los sirios por un lado, y los griegos por otro, y como creo firmemente en que el arte es un nexo para unificar y entender las distintas realidades, me decidí a hacer una puesta en común con los chicos sobre este tema”.

El artista tiene claro que “esto no es una solución a ningún problema, pero sí es una manera de tomar contacto con la realidad que están viviendo las personas que llevan años llegando a Canarias, y que los pibes del barrio puedan comprobar que tienen una realidad con puntos en común con estas otras personas que llegan desde África, gente con la que también conviven en el barrio”. Que los materiales reciclva encargando de una parte. Además, invité a unos chicos del campamento para que explicaran su realidad, cómo fue el viaje y la situación, para que la construcción de esa patera ficticia también contara con la experiencia de esos chicos”.

Evelyn Rodríguez, Leyre Ramos e Ismael Ramos son tres de los alumnos que participaron en la construcción del mural que ocupa una de las paredes del CEO Bethencourt y Molina. Admitieron habérselo pasado muy bien. “Fue muy entretenido, no te quedas quieto en todo el día”, confesó Leyre entre risas. Para Evelyn, “ha sido muy chulo poder hacer este trabajo porque se muestra que la inmigración no es nada malo, que ellos no nos están haciendo daño a nosotros, que solo están luchando por tener una vida mejor. Nos conciencia de alguna manera, nos lleva a valorar y ver de forma distinta la migración”. Ismael abunda en esa idea, al señalar que, “la experiencia nos aportó un poco más de conciencia, al fin y al cabo, están intentando salir adelante, luchando de forma constante”. El único ‘pero’ que le ponen es que “nos vamos este año, así que no podemos disfrutarlo tanto como hasta ahora”.

Apuesta por el arte

María José Zamorín es la directora del CEO Bethencourt y Molina, y explica que la idea de llenar de murales las paredes del centro con arranca desde la puesta en marcha del proyecto Tenique, de la mano de reconocido artista urbano Matías Mata, Sabotaje al Montaje. “Él nos hizo el primer mural, abajo, en el exterior del centro. A partir de ahí, con un proyecto directivo enfocado al arte, entendido como un contenido para enriquecer el currículo y las experiencias artísticas, vimos en los murales una buena vía para llegar a ese objetivo”.

De esta forma, a través de un programa de la Consejería de Educación, el centro optó por esta parte artística y el embellecimiento del centro, “porque también creemos que cuando un alumno ve el centro cuidado, ellos se sienten partícipes, lo ven como suyo y participan en su cuidado”. El poder contar con artistas como Feo Flip, Carlines (que también trabaja en un mural en el colegio), o Matías Mata, es posible gracias a la financiación de ese programa de la Consejería. “Nos subvencionan los proyectos, y nosotros, a través de CoordiCanarias, que son los que pagan a los artistas, pudimos contactar con ellos”, explica la directora, que apunta que Matías Mata se incorporará en septiembre al proyecto. “Se pasaron toda la semana trabajando, taladrando, pintando, una experiencia superbonita, con un trabajo colaborativo entre los artistas y el alumnado muy gratificante”, añadió María José Zamorín.

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