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El dilema de Cuba para Estados Unidos

Biden declara estar a favor de los cubanos, pero sin compromiso por ahora

Hace apenas tres meses, hubiera sido casi imposible que la Administración Biden llegara a considerar levantar la designación de último minuto de Cuba como estado patrocinador del terrorismo. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo a los periodistas en el mes de marzo que, “un cambio de política hacia Cuba no se encuentra actualmente entre las principales prioridades del presidente Biden”.

Sin embargo, y a raíz de los últimos acontecimientos en la nación insular se ha convertido en un tema ineludible. Miles de cubanos salieron a las calles esta semana para protestar por la escasez de alimentos y medicinas en medio de una crisis económica que empeora, mientras piden el fin de la dictadura que tiene atenazado al país desde hace ya más de seis décadas.

Pero, aunque Biden expresó su apoyo a los manifestantes, describiendo las protestas como un “llamado de atención a la libertad”, gran parte de su política hacia Cuba sigue sin desvelarse.

La postura de la Casa Blanca

Las protestas en Cuba son otro ejemplo de cómo el gobierno de Biden se está viendo obligado a lidiar con problemas después de intentar despriorizarlo. A principios de este año, Biden tuvo que hacer frente al conflicto entre Israel y los militantes palestinos después de haber expresado su intención de desligar en la medida de lo posible a Estados Unidos de esa pugna. Las incógnitas sobre la postura de Estados Unidos hacia Cuba surgen cuando Biden ha dejado en gran parte intacta la campaña de Trump de fuerte presión y duras sanciones contra el régimen comunista, a pesar de las promesas de campaña en sentido contrario.

Antes de las protestas, el gobierno estadounidense estaba analizando vías que incluyeran aliviar las restricciones de viaje, así como los límites en la capacidad para enviar dinero a familiares y otras personas en la Isla, cambios que el propio Biden discutió en la campaña, para hacer frente a la crisis humanitaria y atajar una posible crisis migratoria. En los últimos meses, el número de cubanos que llegan por tierra y mar ha crecido significativamente. Más de 500 migrantes cubanos han sido interceptados y repatriados este año fiscal, frente a 49 en 2020 y 313 en 2019, según la Guardia Costera de Estados Unidos.

Algunos republicanos, incluido el senador de Florida Marco Rubio, han expresado su preocupación por que el gobierno cubano comience a fomentar la migración masiva a Estados Unidos, como lo hizo en 1994, cuando Cuba vio por última vez protestas a gran escala. Sin embargo, los expertos en el tema Estados Unidos-Cuba opinan que la migración marítima es menos probable esta vez, dado que Washington ya no tiene una política migratoria de bienvenida a los cubanos cuando pisan suelo estadounidense.

Hasta ahora, algunos de los mayores aliados de Biden en Capitol Hill han apoyado mantener vigentes las sanciones y restricciones de la era Trump. A otros que siguen de cerca la situación, les preocupa que las protestas solo hagan menos probable que la Administración Biden revierta las restricciones de la era Trump, bajo la premisa de que la capacidad de Biden para maniobrar en la política hacia Cuba se restringirá más a medida que se acerquen las elecciones de medio término del próximo año.

Consecuencias políticas en EE.UU.

Las consecuencias en la arena política en Estados Unidos se pusieron de manifiesto cuando cientos de cubanoamericanos salieron a las calles en Miami para protestar en solidaridad con el pueblo cubano. Mientras tanto, líderes republicanos como el senador Marco Rubio, que jugó un papel importante en la política de línea dura hacia Cuba del gobierno anterior, se lanzaron a criticar a Biden por no tener una respuesta inmediata a las protestas.

Mientras tanto en La Habana…

Los líderes cubanos intentaron reprimir las protestas generalizadas en toda la Isla. El presidente Miguel Díaz-Canel declaró que “se da la orden de combatir”, aunque posteriormente tratara de bajar el tono. Se desplegaron fuerzas de seguridad, se pidió a los partidarios del gobierno que retomaran el control de las calles y se restringió el acceso a Internet en un aparente esfuerzo por evitar que los manifestantes compartieran información. Existen numerosos informes de palizas y detenciones por parte de las fuerzas de seguridad, incluidos disidentes ampliamente conocidos como Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro, según han publicado los medios estadounideses.

A principios de semana, Miguel Díaz-Canel, quien hace solo tres meses asumió la jefatura del Partido Comunista de Cuba, culpó a la política de Estados Unidos hacia Cuba como la razón de las manifestaciones sin precedentes, negándose a reconocer la frustración de los cubanos con su gobierno. No hay que olvidar, que las protestas en Cuba se producen en medio de una crisis política en la cercana Haití, que también está generando preocupaciones en Estados Unidos sobre un éxodo haitiano.

Buenas intenciones, pero sin un plan

Alentados por una publicación misteriosa en Instagram que decía que habría una flotilla de botes rumbo a Cuba, decenas de personas se presentaron en un puerto de Miami, para apoyar la noble, pero descabellada, misión de embarcarse con agua embotellada, linternas y cajas de pasta enlatadas. El grupo es uno de varios en Florida que se han movido para apoyar las manifestaciones masivas en Cuba al afirmar que irán allí ellos mismos en un trayecto de 10 horas a través del Estrecho de Florida hasta la Isla. El encuentro llamó la atención de las autoridades, que se presentaron en coches patrullas, un helicóptero y una lancha. Una tormenta puso fin al intento.

Panorama en Cuba

Queda por ver si las protestas son un evento único, sofocado por el régimen autoritario de Cuba o si son el comienzo de un movimiento significativo. El gobierno de Cuba ejerce un estricto control sobre su población, pero la paciencia de los cubanos ha sido duramente puesta a prueba por la pandemia de coronavirus, que se ha sumado a su actual miseria económica. La portavoz del gobierno estadounidense dijo que no está al tanto de ningún cambio inmediato de política de Estados Unidos hacia Cuba, expresando su apoyo a los manifestantes y pidiendo al gobierno cubano que respondiera a las demandas del pueblo, pero sin alentar el cambio de régimen. Pese a la presión de los conservadores por mantener los embargos, la izquierda norteamericana tiende a creer que las sanciones estadounidenses contra Cuba no tienen más probabilidades de tener éxito ahora que en las últimas seis décadas.

Además, Biden tendrá que tener cuidado de no involucrarse demasiado públicamente. Díaz-Canel y los líderes cubanos ya han tratado de hacer girar las protestas como producto del “imperialismo yanqui”, a pesar de que los manifestantes enfatizaron que salieron a las calles por la desesperación causada por las propias políticas de Cuba.

El secretario de Estado Antony Blinken desestimó las acusaciones de que Estados Unidos orquestó las protestas, diciendo que las manifestaciones eran un “reflejo” del agotamiento del pueblo cubano con la represión y la mala gestión del gobierno, según informaba CNN.

Queda ahora por ver si Estados Unidos actúa o todo queda en agua de borrajas con la mira puesta en la agenda de política exterior de Biden, con China como foco principal.

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