la palma

El ocio nocturno y las fiestas privadas amenazan a la isla de los ‘ceros’

Los positivos en COVID se situaban ayer en 53 ante la aparición de hasta cuatro brotes: tres vinculados a un local de copas y uno a una celebración particular; en las últimas horas se han realizado 242 PCR
Imagen de un bote de desinfectante en la barra de un bar de copas | JOAQUÍN CORCHERO (EUROPA PRESS)

La isla de La Palma, que ha sido uno de los pocos territorios europeos que, desde la implantación de los semáforos para evaluar el riesgo epidemiológico por la COVID-19, se ha mantenido con el estatus de “verde”, ve amenazada dicha condición al haberse detectado esta semana tres brotes vinculados al ocio nocturno y uno a una celebración privada. En concreto, el impacto de estos focos ha elevado la cifra de casos activos en la Isla a 53, habiéndose sumado en el día de ayer otros 39 nuevos y a la espera de los resultados más pruebas diagnósticas de la enfermedad.

De acuerdo con el portal de la Consejería regional de Sanidad, los contagiados se distribuyen entre Los Llanos de Aridane (30), donde se ubica el establecimiento de copas; Mazo (seis); Santa Cruz (cinco); Breña Alta (cinco); Tazacorte (tres); El Paso (dos); Breña Baja (uno) y Puntallana (uno). Además, cabe destacar que de los tres brotes relacionados con el referido bar, según dio a conocer el Área de Salud insular, “uno es puramente social”, que tuvo lugar en el local, y otros dos “son intrafamiliares”, cuyo origen es una persona que acudió el pasado fin de semana al recinto, situado en la calle Ramón Pol aridanense.

No obstante, el máximo responsable de la sanidad palmera, Kilian Sánchez, informaba ayer de que “todos los pacientes se encuentran en aislamiento domiciliario, en buen estado de salud y en seguimiento por el equipo de atención primaria y la red centinela”, aparte de que en las 24 horas anteriores se habían efectuado un total de 242 PCR. Por su parte, la gerente del Hospital, Mercedes Coello, la otra pieza del tándem que ha permitido que la Isla Bonita goce de buenas cifras a lo largo de la crisis sanitaria, indicaba a quienes tengan previsto desplazarse próximamente a La Palma que, o bien traigan un test negativo de origen, “o esperen en casa tres días [antes de viajar] sin contactar con la gente”, ya que, aunque no es obligatorio para subir a un avión o un barco, se trata de una medida efectiva para continuar atajando la pandemia.

Por otro lado, no es menos reseñable que la variante delta del coronavirus -comúnmente conocida como india, por ser el país en el que se detectó por primera vez-, que es hasta un 60% más contagiosa que la cepa original, representa ya el 41% de los casos identificados en Gran Canaria y el 21,3% de los de Tenerife, islas con las que La Palma tiene trayectos aéreos y marítimos diariamente.

EL BROTE DE FUENCALIENTE, EL PRIMER GRAN RETO PARA EL ÁREA DE SALUD

El mayor brote (38) registrado en la Isla desde el inicio de la pandemia fue el originado la pasada Navidad en el municipio de Fuencaliente. Un foco que se situaba en la órbita de un equipo de fútbol y que fue atajado en menos de 12 horas, durante las cuales se llevó a cabo un “intenso trabajo de rastreo y control de los contactos estrechos”, como reconocía entonces el director del Área de Salud de La Palma.

Muestra de la capacidad de reacción del departamento que dirige Kilian Sánchez, así como el personal sanitario bajo las órdenes de Mercedes Coello, es que en el referido periodo de tiempo se llegaron a tomar 448 muestras, que posteriormente fueron analizadas para comprobar cuántas personas habían podido contraer la enfermedad. Por esas fechas, en el marco de las labores de identificación de los contactos de los positivos, se hizo popular una imagen de Sánchez y Coello en la sala de trabajo de los rastreadores, haciendo llamadas junto al equipo de la red centinela.

En las últimas semanas, y como consecuencia del pronunciado aumento de contagiados en todo el país, se ha reactivado la posibilidad de que quienes regresen a la Isla procedentes de la Península se realicen una PCR gratuitamente, a fin de evitar la expansión del coronavirus. Y es que, a pesar de estar más del 50% de la población vacunada con la pauta completa, la crisis sanitaria no ha concluido.

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