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Christophe Dumas: “Que entre EE.UU. no significa que el TMT se haga en Hawái; podemos hacer excelente ciencia desde La Palma”

El director de Operaciones del Telescopio de Treinta Metros concede una entrevista en exclusiva a DIARIO DE AVISOS en la que desvela detalles acerca del proyecto, cuya ubicación final aún está por definir, vistas las dificultades que experimentan en la isla del Pacífico con la comunidad nativa

Es la cara visible de un consorcio internacional que aglutina a entidades de hasta cinco países. Su objetivo: construir el instrumento óptico más avanzado y potente del planeta, el Telescopio de Treinta Metros (TMT, por sus siglas en inglés), en Hawái. No obstante, desde que se eligiera a dicha isla del Pacífico como “lugar preferido” para la instalación del aparato, no han sido pocos los obstáculos a los que han tenido que hacer frente. Desde litigios judiciales hasta manifestaciones multitudinarias, y es que la comunidad nativa hawaiana entiende que se quiere profanar el monte de Mauna Kea, que consideran “sagrado” según su cultura. En esta entrevista en exclusiva concedida a DIARIO DE AVISOS, el director de Operaciones del TMT, Christophe Dumas, que ha acaparado parte de la actualidad informativa en Canarias con las informaciones que ha ido adelantando este periódico a lo largo de la semana, habla sobre el Plan B: el Roque de los Muchachos, en La Palma, y las posibilidades de que albergue finalmente la infraestructura, teniendo en cuenta, además, una virtual entrada de Estados Unidos al grupo promotor, cuyos representantes están muy interesados en este rincón del Atlántico y se pronunciarán “en las próximas semanas”.

– ¿Cómo ha alterado la COVID-19 los planes del TMT?
“Nos golpeó como a cualquier otro proyecto. Cuando llegó la pandemia supimos que no podíamos empezar a construir en ningún lugar, y al mismo tiempo, estábamos esperando por un proceso que se lleva a cabo en Estados Unidos, la Decadal Survey. Cada 10 años, los científicos hacen una priorización de las investigaciones en astronomía en las que participará el Gobierno federal durante el siguiente periodo. Con estas dos cosas no podíamos tomar ninguna decisión, pero no es lo único. También hay un problema judicial en La Palma y en Hawái con la comunidad local. Necesitamos más tiempo”.

– Igualmente, no se ha perdido tiempo en lo que a construcción de piezas se refiere…
“Hemos aprovechado para avanzar en el diseño del telescopio y también para fabricar los espejos; tenemos más de la mitad hechos. No están pulidos, pero ya están fabricados. Entonces, sí, se han logrado muchos avances en el diseño, pero eso puede hacerse hasta cierto punto, luego tendremos que empezar la construcción”.

– Teniendo en cuenta todos esos condicionantes de los que hablaba, ¿se marcan plazos?
“Tenemos que esperar al resultado de este estudio sobre astronomía en EE.UU, que es uno de los más importantes que se hace en ciencia y no solo va a definir las prioridades para los próximos 10 años, porque hay muchos proyectos que se pueden financiar en ese periodo pero toman más tiempo en construirse. Ojalá que el nuestro sea elegido. Si es el caso, la Fundación Nacional de Ciencia estadounidense (NSF) nos ayudaría a completar el TMT, y lo unimos con el GMT (Telescopio Gigante de Magallanes), de 25 metros, que se está construyendo en Chile, para tener una visión completa del cielo. Juntos forman el US-ELT y cada uno cubre un hemisferio: el TMT el norte y el GMT el sur”.

¿Cómo puede influir la Administración norteamericana en la ubicación del telescopio?
“Que la NSF apoye el proyecto no quiere decir que se vaya a apostar decididamente por construir el TMT en Hawái. Lo importante para ellos es la ciencia; lo que podemos hacer con el telescopio. Nosotros hemos demostrado que podemos hacer también, desde La Palma, una excelente ciencia. Claro que el lugar tiene limitaciones; todo no se puede hacer con la misma sensibilidad. Pero en la mayoría de los casos, se puede investigar al mismo nivel desde La Palma”.

¿Qué hándicaps tendría?
“La altura. Mauna Kea está a unos 4.000 metros, más o menos, y en La Palma hablamos de 2.300. Esta diferencia tiene un impacto sobre la sensibilidad, porque tenemos mucha más atmósfera que atravesar, más espesa, hasta llegar al espejo primario del telescopio. Es como una fotografía: en vez de tomar una foto durante 10 segundos, como en Hawái, en La Palma deberíamos hacerla de 12 ó 15 segundos para tener el mismo nivel de sensibilidad en infrarrojo. En el visible no es el caso, porque la atmósfera es muy transparente y hay muy poca diferencia entre un sitio y otro”.

– ¿Cuándo se conocerán las conclusiones de la NSF?
“Hay un artículo de Scientific American que habla de que en las próximas semanas conoceremos los resultados, pero no lo sabemos con seguridad. Ojalá sea lo antes posible, porque necesitamos saber qué visión tiene Estados Unidos”.

– Parece que las conversaciones con la comunidad nativa hawaiana están atascadas. No ha habido avances últimamente.
“No, no los ha habido. Es muy difícil. Tenemos a gente trabajando allí permanentemente que está involucrada en la comunidad, porque en cualquier lugar al que vayamos queremos ser buenos vecinos. Lo hemos demostrado en La Palma cuando hemos viajado allá, y también en Hawái desde que se eligió en 2009. En aquel año yo no estaba trabajando para el TMT, pero se iniciaron conversaciones, un grupo de estudio con los nativos, y los involucramos en todas las decisiones porque queríamos hacer inversiones en la comunidad para ayudarles a mejorar. Se decidió que donde necesitaban más apoyo era en educación, especialmente toda la parte que llamamos STEM (acrónimo de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), para dar oportunidad a los jóvenes de hacer investigaciones y estudios en esta temática. El objetivo es que puedan tener un buen nivel de cualificación profesional”.

– Después de esas negociaciones y aportes a la comunidad local, ¿qué se torció?
“La historia demostró que no habíamos hablado con todos, a pesar de intentarlo. Cuando empezamos a construir en Hawái, en 2015, no sabemos por qué, pero surgió un grupo de nativos que dijo que para ellos no era buena idea instalar un telescopio más en Mauna Kea. No tenían la misma visión de futuro que la gente con la que habíamos hablado anteriormente”.

– ¿Por dónde pasa la solución?
“Nosotros respetamos a todas las comunidades y cualquier manera de involucrar más a la población nativa de Hawái en las decisiones y la gestión de la montaña nos parece bien. Es una evolución natural, y ojalá solucionemos el problema con ellos, porque así demostraríamos que ciencia y cultura pueden convivir, respetándose mutuamente”.

– ¿Qué hay del Consejo de Administración del parque científico de Mauna Kea?
“La Universidad de Hawái está gestionando la parte de la montaña donde operan los telescopios, y ese contrato se acaba en 2033. Y ahora mismo, 12 años antes, se está pensando en el futuro del observatorio. No sabemos exactamente cómo se va a formar el Consejo, pero hay dos propuestas sobre la mesa: una, de la Universidad, que quiere incluir a la comunidad nativa, y otra, la del Gobierno hawaiano, que está empezando otro proceso de diálogo con ellos. No sabemos qué modelo se va a elegir, pero esperamos que en un plazo corto se defina”.

– La sentada frente al Capitolio, el convoy de coches y el bloqueo de los accesos a la montaña, ¿no han generado inquietud entre los socios del proyecto?
“Somos optimistas, porque entendemos que el futuro debe ser combinando ciencia y cultura. Cada voz tiene que ser escuchada. Lo que estamos esperando es a que pase todo este proceso de cómo se va a administrar el observatorio”.

– Cuentan con licencia en Puntagorda. ¿Se plantean dar algún paso más?
“Sí, estamos trabajando con las administraciones de Puntagorda, Garafía y también el Cabildo de La Palma para que si los socios del TMT deciden construir allí podamos empezar el trabajo. Pero en este momento tampoco tenemos vía libre en Canarias; hay un proceso judicial que se inició con el grupo ecologista Ben Magec que está abierto y nos tomará, probablemente, varios meses más”.

– ¿Y cómo afrontan este contratiempo?
“El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Tenerife tuvo un veredicto a favor de Ben Magec en dos puntos. Nosotros respetamos esta decisión, claramente, pero no la compartimos y vamos a apelarla al Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Pensamos que todo el proceso administrativo se hizo de manera transparente y legal. Eso era especialmente importante para nosotros, sobre todo por los problemas que teníamos en Hawái; queríamos estar seguros de que toda la solicitud de licencia se había hecho de manera perfecta”.

– ¿Expectativas?
“Somos bastante positivos, porque sabemos que hicimos las cosas de manera legal, perfecta, acorde con la ley”.

– ¿Qué tal con el IAC?
“Bien, perfecto. El IAC para nosotros es un partenariado del proyecto; tenemos un acuerdo por el que, si construimos el TMT en La Palma, ellos van a tener tiempo de observación en el telescopio, para que toda la comunidad científica española se beneficie. Y el IAC está administrando el Observatorio del Roque de los Muchachos, incluyendo la parte donde se construiría el TMT. Tenemos, en general, muy buena relación con todas las administraciones, y con un gran porcentaje de la población también, porque hicimos dos encuestas y sabemos que tenemos un apoyo del 94% de los canarios”.

– ¿Cuál es la relevancia del futuro Catelp (Breña Baja)?
“Esto sería algo muy muy importante para nosotros, porque todos los telescopios que están operando en La Palma tienen sus propias sedes. Esta instalación sería muy positiva, porque podríamos compartir experiencia, conocimiento y recursos técnicos con los otros telescopios. Sería algo excepcional tener este tipo de intercambios en el mismo lugar”.

– ¿Qué puertas espera abrir el TMT en investigación?
“Vamos a poder observar objetos que están mucho más lejos de nosotros, con imágenes de una resolución increíble, que hasta ahora no habíamos tenido; imágenes 12 veces más nítidas que las obtenidas con un telescopio espacial. Podremos contar con muchos más datos para responder a preguntas como el nacimiento de la primera estrella, su composición, cómo nacieron las primeras galaxias, o sobre la energía y la materia oscura. Nos abre la puerta a estudiar exoplanetas con condiciones parecidas a la Tierra, para saber si tienen posibilidad o no de albergar vida”.

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