La Palma

El mayor incendio en viviendas de la Isla Bonita no puede con la fraternidad palmera

Detrás de las 300 hectáreas en 10 kilómetros de recorrido arrasadas por las llamas se encuentran personas que, de un momento para otro, perdieron esta semana sus viviendas y fincas

Impotencia y asombro a partes iguales. El mayor incendio en interfaz urbano-agrícola de la historia de la Isla Bonita, que se originó el pasado martes entre la calle Fátima y la Recta Padrón, en El Paso, ha supuesto un reto jamás visto en lo que a labores de extinción se refiere, tal y como reconocieron las propias autoridades en cada unas de las comparecencias públicas celebradas durante el operativo. De hecho, en torno a las 16.30 horas de la tarde, como adelantó DIARIO DE AVISOS en su edición digital, el Cabildo decidía elevar el suceso a nivel de alerta 2, pasando el Gobierno de Canarias a comandar las operaciones, visto el alcance que podía llegar a tener y que, desgraciadamente, acabó teniendo.

Desde su comienzo, sobre el mediodía, el fuerte viento y las altas temperaturas -en plena ola de calor- favorecieron su avance, afectando rápidamente a viviendas y fincas ya no solo de la localidad en la que se declararon inicialmente las llamas, sino de Los Llanos de Aridane. El punto de inflexión fue el momento en que el fuego atravesó la vía LP-3, desplazándose de las inmediaciones del Campo de Fútbol pasense a las zonas de Tajuya y Tendiña. Una vez en este área, arrasó con primeras residencias, huertos agrícolas, vehículos e incluso instalaciones comerciales e industriales. En total, la superficie afectada, de acuerdo con las estimaciones dadas a conocer, fue de unas 300 hectáreas a lo largo de aproximadamente 10 kilómetros.

A diferencia de los protocolos establecidos para incendios forestales, que recogen la obligatoriedad de abandonar los inmuebles con carácter preventivo, en esta ocasión se permitió a varios vecinos tratar de defender sus casas del fuego, hasta que, según los servicios de emergencia, su integridad podría verse comprometida. Igualmente, a primeras horas de la tarde fueron evacuadas alrededor de 120 personas, a las que se derivó al Recinto Ferial. Posteriormente, el Área de Salud de La Palma anunciaba la suspensión de las vacunaciones contra la COVID-19 en el polideportivo pasense, a fin de habilitarlo para la atención de las víctimas.

El Puesto de Mando Avanzado (PMA) se emplazó en el Centro de Visitantes de la Caldera de Taburiente, desde donde se seguía con preocupación el incidente. Se dio la orden para desalojar a los usuarios del Centro de Discapacidad de Triana (Los Llanos) -trasladados al Centro de Día aridanense- y, al haber arribado el incendio a La Laguna y Las Martelas, se llegó a temer que pudiera seguir caminando hacia un tercer municipio: Tazacorte. Lo que parecía inaudito, inconcebible, ya había ocurrido. Cualquier situación anómala futura era plausible, incluido un incendio que ocasionara destrozos en todo el Valle de Aridane.

No obstante, lo cierto es que esa misma noche, gracias a la intervención de todos los efectivos disponibles en la Isla y algunos incorporados de urgencia, como las EIRIF de La Gomera y El Hierro o la Unidad Militar de Emergencias (UME) y Bomberos de Tenerife, se cercó el fuego. En el flanco izquierdo, como jefe de Sector, se encontraba David Rosario, agente de Medio Ambiente desde hace 15 años (un lustro en el Parque Nacional de la Caldera), que reconocía al DIARIO que, pese a tratarse de un fuego “muy extraño” por afectar principalmente a viviendas, “conseguimos apagarlo y salvar” los inmuebles. De madrugada hubo “pequeñas reproducciones”, según dijo, pero se manifestó “contento” porque “a pesar de que hubo viento, se consiguieron los objetivos”.

Unas metas que se cristalizaron a la mañana siguiente, la del miércoles. Y ahora, con la perspectiva que otorga el tiempo transcurrido, personas como Germán Pérez, jefe del cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Isla Bonita, que cuenta con 31 años a sus espaldas de trabajo en operativos de esta índole, admiten que “nunca había sentido tanta impotencia” como esta semana. Así lo declaró a La Palma Ahora, señalando que “disponíamos de seis autobombas y una nodriza, y una lista de más de 20 llamadas solicitando ayuda”. “La impotencia era total: muchas familias han perdido todo lo que tenían, pero al menos se logró que nadie perdiera la vida”, concretó al referido medio digital.

Y precisamente para dar respuesta a la dramática situación en la que, de un momento para otro, se han visto envueltas más de una treintena de familias palmeras, el Ayuntamiento de El Paso ha puesto a disposición la Casa de la Cultura del municipio para recoger ropa, calzado y enseres que, de alguna manera, ayuden a las víctimas a reconstruir sus vidas de nuevo; para no partir desde cero.