España y Marruecos: la historia de una negligencia que se convirtió en conflicto

Alumnos de Periodismo de la ULL analizan las relaciones entre los dos países desde una visión histórica y profundizan en el debate fronterizo a raíz de la descolonización del Sáhara
El nuevo Estatuto de Autonomía de Canarias reconoce como aguas propias un total de 29.120 kilómetros cuadrados.

**Un reportaje de los estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Laguna Carlos Hernández Díaz, Pablo Mora Fumero, Elías Pestano López, Ainhoa Ravelo Gil y Cristopher Eloy Vegas Rodríguez.

El debate fronterizo entre España y Marruecos ha sido una constante desde la independencia de los marroquíes en el año 1956. La Guerra del Ifni o la Marcha Verde son la prueba más palpable de estos diferendos territoriales. A día de hoy, esta disputa ha vuelto a ser de actualidad debido a la crisis migratoria producida en Ceuta, el pasado lunes 17 de mayo.

Estos conflictos no son los únicos que se han producido entre estos dos actores. Canarias, por su cercanía a la nación alauí, tiene problemas para delimitar su soberanía en las aguas de la región. Debido al proceso de ocupación marroquí del Sáhara Occidental, y a la superposición de ambas zonas marítimas, España y Marruecos están obligados a entenderse.

La problemática principal de estas negociaciones se encuentra en el proceso de descolonización del antiguo Sáhara Español. Este territorio fue una antigua colonia española, que le fue otorgada en la Conferencia de Berlín de 1885. Recibiendo el aval internacional para tomar control de la región y explotar todos los recursos económicos.

Tras la II Guerra Mundial la visión global de la colonización cambió. En 1970 la ONU aprobó el referéndum de autodeterminación del Sáhara Occidental y en 1974, España cedió a la descolonización e inició los preparativos para celebrar la votación. Sin embargo, en noviembre de 1975, ya con Franco enfermo y el país inmerso en la Transición, se produjo la Marcha Verde.

Alrededor de 50 mil personas cruzaron la frontera saharaui, instados por Marruecos. La contienda provocó la retirada española de la región y la ocupación marroquí y mauritana del territorio. En consecuencia, surge el Frente Polisario, un movimiento de autodeterminación, que entró en guerra con los invasores. Tras el alto el fuego de 1991, el ejército mauritano se retiró y el Sáhara Occidental quedó marcado como ‘tierra de nadie’.

Según Domingo Garí Hayek, profesor de Historia en la Universidad de La Laguna “existe una ola revolucionaria en el continente africano que aboga por las descolonizaciones, es decir, hay una tensión política importante”.
Parte del territorio siguió ocupado por Marruecos, que se separó del resto del Sáhara por una zona desmilitarizada. Después de tres décadas sin incidentes, el gobierno de Rabat ejecutó un asalto, en noviembre de 2020, desencadenando una nueva contienda.

La colonización del Sáhara Occidental por parte de las autoridades españolas estaba exclusivamente relacionada con el potencial económico de la región, más específicamente de su sector pesquero. Desde que se concretó la conquista de Canarias en 1492, canarios y españoles se percataron de que, para poder desarrollar su industria naval-pesquera, era necesario disponer de una red de puertos en el continente africano, que actuara como protección de los intereses económicos de España en el banco de pesca saharaui.
Respondiendo a estos anhelos, España ocupa el espacio. En este proceso de colonización, el papel de la población canaria fue fundamental, pues las emigraciones que se produjeron de las Islas al territorio sahariano, convirtieron a los isleños en el principal grupo poblacional.

Estos emigrantes eran, en su mayoría, empresarios que tenían como objetivo crear y consolidar un tejido productivo pesquero en la zona. Gracias a esta labor, el banco de pesca canario-saharaui logró internacionalizarse y alcanzar unas cotas de desarrollo extraordinarias. Así, se afianzó aún más la importancia de los puertos canarios, en especial el de las islas capitalinas, en el comercio mundial.

Los puertos canarios, desde la conquista, fueron de gran importancia en las rutas comerciales de la época. Sin embargo, con la explotación del banco saharaui, los muelles capitalinos se convirtieron en un punto de estacionamiento obligado para poder desarrollar la pesca. Esto reforzó el carácter internacional de las dársenas insulares.

Con el abandono del Sáhara Español, de parte de su colonizador europeo, y posterior consentimiento de la invasión marroquí al territorio, España perdió todos los derechos de pesca en la región. Así quedó obligado, según el derecho internacional, a negociar siempre con Marruecos o con el futuro representante de la soberanía nacional saharaui, tratados bilaterales que permitieran a los barcos españoles, y especialmente a los canarios, faenar de nuevo por el caladero.

La retirada española de la región supuso un varapalo para la economía canaria, la cual todavía era dependiente del sector primario, a pesar del auge turístico.

Los barcos canarios navegaron las aguas del Sahara Occidental desde la conquista, por lo que la colonización de este territorio fue una mera formalidad para los buques insulares.

La retirada del Sáhara Occidental no solo afectó a los saharauis, sino a los propios canarios. Estos se vieron obligados a emigrar a las Islas ante el avance de la Marcha Verde y posterior retirada de España.

Actualmente, para que los barcos locales puedan faenar en el banco saharaui, los canarios están supeditados a los acuerdos de pesca que Madrid y Rabat alcancen. Sin embargo, en estas negociaciones, la balanza de poder está descompensada a favor de Marruecos.

Los acuerdos se alcanzan ante el miedo de España a que Marruecos pueda abrir sus fronteras en las plazas de soberanía, y se produzca una crisis migratoria. Por ejemplo, la del pasado 17 de mayo de 2021, donde la Gendarmería marroquí desprotegió sus fronteras y se produjo una avalancha de 6.000 personas en un día.
Unido a esto, los acuerdos supeditan a España y a la UE a que se mantengan al margen del conflicto del Sáhara Occidental. Un silencio diplomático que ha contribuido a que la causa saharaui lleve 40 años sin atisbos de una solución definitiva. Mientras tanto, los recursos pesqueros y económicos saharauis siguen siendo explotados por Marruecos.

En enero del año 1975, que coincide con el último año, de ocupación española del Sahara Occidental, en las aguas jurisdiccionales había un total de 44 buques congeladores y 120 que venían de diferentes puertos españoles. De estos últimos, 90 eran barcas y los restantes congeladores. En su conjunto, la flota española durante el año anterior a su desocupación consiguió un total de, aproximadamente, 110 toneladas de mercancía, que supusieron un montante que rondó las 840 millones de pesetas, 5.000.000€; según la tesis doctoral de Andreu Mediero en 2013 sobre la búsqueda del Dorado en el Sáhara.

España, cuando las aguas entre Canarias y África eran de dominio propio, permitía concesiones a países terceros, para que pudieran faenar dentro del banco. Los buques extranjeros principalmente venían de Taiwán, Corea del Sur, la Unión Soviética y Japón; según el Informe de la labor realizada en Sáhara en sus aspectos económicos, social y educativo de 1975.

Acuerdo de Pesca Marruecos y la UE

El actual acuerdo pesquero entre la Unión Europea y la nación marroquí está vigente desde 2019 y establece una duración de 4 años hasta su vencimiento en 2023. Este permite la expedición de hasta 138 licencias para buques europeos en aguas de Marruecos, de las cuales 92 corresponden a España. Las Islas Canarias fueron de las más beneficiadas de esta medida, obteniendo poco más de treinta.

La contrapartida económica que Marruecos recibe de la UE para el establecimiento del acuerdo es de 208 millones de euros, repartidos de forma dispar entre sus 4 años de duración. El monto es equivalente a la cantidad máxima de toneladas de producto que pueden explotar anualmente.

El primer año, 2019, la Unión abonó la cifra de 48,1 millones de euros, lo que le permitió recoger un máximo de 80.000 toneladas de mercancía. En 2020, el pago aumentó a 50,4 millones, y se explotaron un total de 90.000 toneladas. En los dos últimos periodos de vigencia del acuerdo, desde 2021 a 2023, los países europeos deberán ingresar a Rabat unos 55,1 millones, que corresponden con las 100.000 toneladas que se podrán extraer de las aguas marroquíes.

El acuerdo pesquero permite a los barcos de países como Francia o España faenar en aguas pertenecientes a Marruecos. Sin embargo, el 90% de los recursos se extraen de zonas adyacentes al Sáhara Occidental, práctica que, según lo establecido por la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE de 2016, no está permitida.
Hamdi Mansor, representante de la Delegación del Frente Polisario en Canarias expresa que “están imponiendo flotas de pesca europea a través de acuerdos bilaterales con Marruecos, cuando la justicia dice que no se puede. Dado que el Sáhara es aún un lugar de litigio donde hay una guerra, y hay un pueblo pendiente de descolonizar”.

El profesor Derecho Internacional de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Nicolás Navarro, explica que “el problema que ha presentado este acuerdo de pesca a nivel jurídico, es que afecta aguas saharaui”. Por su parte, el Parlamento de la UE entiende que, según el ‘proceso de consulta’ que se realizó por el Servicio de Acción Exterior a la población local, las condiciones favorecen a la ciudadanía.

El Frente Polisario, por su parte, no participó en tal proceso, ya que se mostró contrario a que Marruecos tuviera alguna capacidad de decisión sobre su territorio. De hecho, presentó un recurso en Bruselas en contra de este acuerdo, el pasado 3 de marzo, donde expresó su disconformidad con la intrusión en aguas subsaharianas, puesto que violan su derecho de autodeterminación y la sentencia del Tribunal.

La Unión Europea por su parte entiende que el Frente Polisario no tiene ningún tipo de capacidad de decisión, ya que Marruecos es el encargado de facto del territorio, por lo que serían ellos los encargados de gestionarlo. Una postura defendida por España y que, desde la perspectiva de Navarro, termina en que “los pescadores explotan esta zona a costa de sacrificar los derechos de los saharauis”.

Sin embargo, la Consejería de Agricultura y Pesca del Gobierno de Canarias aclara que “la afección a la pesca canaria es mínima, apenas hay barcos que faenen por esa zona”. Esto se debe, según David Pavón, presidente de la Federacional Regional de Cofradías de Pescadores de Canarias, a que “Marruecos es un territorio complicado, una vez estás en sus aguas de repente te puedes encontrar con una patrullera que te apresa y te lleva a puerto casi sin mediar explicación”.

Unido a esto, para Pavón la pesca canaria en el banco saharaui solo serviría para el mantenimiento del sector, ya que “los problemas de pesca que estamos teniendo con algunos túnidos en Canarias hace prever que el sector está abocado a extinguirse, en parte”.

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