Cultura

Zahara: “La libertad creativa y artística tiene un precio, pero para mí no hay mejor inversión”

La artista andaluza participa el viernes y el sábado próximos en el Phe Festival del Puerto de la Cruz

Zahara (Úbeda, Jaén, 1983) actuará en solitario y con _juno en el Phe Festival del Puerto de la Cruz. / DA

Phe Festival celebra el viernes y el sábado próximos (20 y 21 de agosto) en el Puerto de la Cruz los conciertos que conforman su sexta edición. Este reencuentro con la música en directo cuenta con un cartel de artistas en el que figura Zahara (Úbeda, Jaén, 1983) por partida doble. Además de su actuación del viernes, al día siguiente volverá a subirse al escenario, pero esta vez con Martí Perarnau IV y su propuesta conjunta _juno.

Zahara ha sido protagonista involuntaria estos días de una polémica en torno al cartel que anunciaba su concierto del 3 de septiembre en Toledo. El Ayuntamiento de la ciudad, gobernado por la socialista Milagros Tolón, lo retiró tras las acusaciones de Vox de “ofensa extrema” a la Virgen, ya que la cantante aparece en él con una aureola, con la figura de un niño en sus brazos y con una banda azul en la que se lee Puta, el título de su disco más reciente y también de su gira. Aunque quizás, y sobre todo, esta polémica sea un ejemplo más de la actitud de quienes aún no tienen muy claro aquello de la libertad de expresión -y la libertad a secas- y no dejan de proponer un viaje al pasado con un penetrante olor a naftalina.

Más allá de todo eso, en esta charla con DIARIO DE AVISOS la artista andaluza habla precisamente de libertad y también del doloroso y necesario proceso, por liberador, que afrontó en la composición de su disco Puta, que compartirá en directo en su visita a Tenerife.

De ‘Puta’ ha dicho que se asemeja a una novela, donde cada canción es un capítulo. También que ha sido un ejercicio de liberación y que, por momentos, fue doloroso. ¿Cómo ese deseo de comunicar, de crear desde la primera persona, se impuso al dolor?

“Es complejo de explicar porque necesitaba sacar todo eso, aunque me hiciese daño. Sucede lo mismo en la terapia. Enfrentarse una y otra vez a quienes somos suele ser de todo menos agradable, pero solo pasando el tramo podemos llegar a algo de alivio y consuelo. Con cada canción me sentía peor, pero necesitaba seguir escribiendo para comprender qué me pasaba o qué me había pasado. Tenía como los capítulos de mi vida desordenados y llegar a ponerles orden fue horroroso, pero necesario”.

-¿Tenía claro desde el principio por dónde quería que transcurriese este álbum o fueron más bien las canciones, a medida que las iba componiendo, las que crearon la idea que recorre todo el disco?

“Fue una mezcla. Empecé sin ningún tipo de rumbo. De hecho cuando llegó flotante pensé que no sería capaz de volver a hacer ninguna canción. Además, tenía la idea de que mi próximo disco hablaría de las mujeres, no de mí. Pero una vez que tuve escritas MERICHANE y canción de muerte y salvación supe claramente que estaba contando mi vida y entendí los capítulos de los que preguntabas al principio. Sabía exactamente de qué tenía que hablar y en qué orden”.

“Con cada canción me sentía peor, pero necesitaba seguir escribiendo para comprender qué me pasaba y qué me había pasado”

-Usted también es escritora. ¿De qué manera conviven la música y la literatura? ¿Son espacios separados para dar salida a sus inquietudes o llegan a confundirse?

“Son bastante diferentes. Tengo la sensación de que aunque, por supuesto, hay lugares comunes, en la literatura hay más imaginación y en mis canciones o poemas intento ahondar en mí partiendo de mí. En la novela [Trabajo, piso, pareja, Aguilar, 2017; también es autora del poemario Teoría de los cuerpos: descripción explícita de la correspondencia (Aguilar, 2019), y, junto a la artista Rebeca Khamlichi, de Semaforismos y garabatonías (Alvarellos, 2014)] había una historia de dos personajes que nunca había sucedido antes. Solo ahí. Obviamente, quería hablar del conflicto generacional, pero nunca basado en hechos reales”.

-¿Qué papel desempeñó el confinamiento, ese tiempo suspendido al que nos hemos enfrentado todos hace ahora un año y medio, en la creación de este álbum?

“Fue decisivo a muchos niveles. Primero, porque me deprimí. Segundo, porque al no tocar en meses entendí de dónde venía mi propio odio y mi falta de autoestima. También, al estar encerrada, no tenía más remedio que enfrentarme de cara a mis fantasmas, porque por más que quisiera huir no había carretera secundaria para eludir mis propios dolores”.

“Tenía la idea de hacer un disco sobre las mujeres, aunque luego supe que realmente estaba contando mi vida”

-Acude a Tenerife, al Puerto de la Cruz, para participar la próxima semana en el Phe Festival. ¿Ha cobrado un valor diferente para usted, en esta época tan excepcional que atravesamos, poder presentar su música en directo?

“Tocar este disco es un regalo en sí mismo. No lo pienso tanto como algo diferente… No sé explicarlo. Para mí, antes de la pandemia tocar ya era lo más importante de mi vida. Ahora lo sigue siendo. Y echo de menos las antiguas circunstancias, el sudor de las primeras filas salpicando el escenario, pero de alguna manera poder hacer este repertorio es tan intenso y necesario para mí que no pienso en lo que podría ser, sino en lo que estoy viviendo de verdad”.

Zahara presentará en concierto los temas que conforman su álbum más reciente, ‘Puta’. / DA

-Además de con su propuesta en solitario, participa en el festival con _juno, un proyecto que integra junto a Martí Perarnau IV. ¿De qué manera se complementan ambas experiencias musicales? ¿Qué espacio ocupa _juno ahora mismo en su carrera?

“_juno es nuestro laboratorio para crear e inventar. De alguna manera he llegado a Puta gracias a ese proyecto en el que los dos fuimos productores y autores. Esa confianza del uno en el otro me brindó la oportunidad de coger las riendas de mi creación y de mi sonido y llevarlo a otro sitio diferente, precisamente porque lo de _juno ya existía. Ahora sigue siendo esa habitación mágica en la que todo puede suceder. Estamos experimentando con loops de cinta, saltándonos, una vez más, nuestras normas autoimpuestas en nuestros respectivos proyectos y creando sin ningún tipo de presión”.

“_juno me ha dado la oportunidad de coger las riendas de mi creación y de mi sonido y llevarlos a un sitio diferente”

-Hace ahora seis años creó su propio sello discográfico, G.O.Z.Z. Records. ¿Considera indispensable la búsqueda de caminos alternativos a las grandes compañías para no renunciar a la música que uno desea hacer?

“Sí, totalmente. Para mí, al menos, así lo ha sido. Sin mi propio sello no habría pasado nada de lo que he hecho con estos tres discos [Santa (2015), Astronauta (2018), Puta (2021)]. La libertad creativa y artística tiene un precio también. Literalmente, el precio que puedas pagar por autoproducirte y autogestionarte. Pero para mí no hay mejor inversión. Cuando saqué Santa tuve que pedir dos préstamos. Ahora G.O.Z.Z. ha crecido y tengo a una persona en nómina. Para mí es maravilloso ver que mis propios discos me permiten crear mi propia música”.

-¿Le atrae la idea de dar cabida en este proyecto a otros artistas?

“Ahora mismo estamos solamente _juno y Zahara, pero ya tenemos un nuevo proyecto con el que vamos a trabajar. Si me hubieses preguntado hace unos años te habría dicho que me parecía imposible. Y la verdad es que la dedicación con la que vivo mis proyectos no me hacía pensar en replicarlo con cualquier otro artista. Pero hemos encontrado uno con el que queremos implicarnos así y no descarto la posibilidad de que pase en el futuro con más”.