Nutrición

El aguacate, la posible solución para esa grasa abdominal que se resiste

"En el abdomen, hay dos tipos de grasa: la que se acumula justo debajo de la piel, llamada grasa subcutánea, y la que se acumula a mayor profundidad, conocida como grasa visceral"

Un aguacate al día podría ayudar a redistribuir la grasa del vientre en las mujeres hacia un perfil más saludable, según un nuevo estudio de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, en Estados Unidos, publicado en el ‘Journal of Nutrition’.

Ciento cinco mujeres adultas con sobrepeso y obesidad participaron en un ensayo controlado aleatorizado que proporcionó una comida al día durante 12 semanas. Las mujeres que consumieron aguacate como parte de su comida diaria tuvieron una reducción de la grasa abdominal visceral más profunda.

“El objetivo no era la pérdida de peso; nos interesaba entender qué hace el consumo de un aguacate en la forma en que los individuos almacenan su grasa corporal. La ubicación de la grasa en el cuerpo juega un papel importante en la salud”, explica Naiman Khan, profesor de kinesiología y salud comunitaria de Illinois, y director del estudio, , financiado por el Consejo del Aguacate Hass.

“En el abdomen, hay dos tipos de grasa: la que se acumula justo debajo de la piel, llamada grasa subcutánea, y la que se acumula a mayor profundidad, conocida como grasa visceral, que rodea los órganos internos –explica–. Los individuos con una mayor proporción de esa grasa visceral más profunda tienden a tener un mayor riesgo de desarrollar diabetes. Así que nos interesaba determinar si la proporción de grasa subcutánea y visceral cambiaba con el consumo de aguacate”.

Las participantes se dividieron en dos grupos. Un grupo recibió comidas que incorporaban un aguacate fresco, mientras que el otro grupo recibió una comida con ingredientes casi idénticos y calorías similares, pero que no contenía aguacate.

Al principio y al final de las 12 semanas, los investigadores midieron la grasa abdominal de los participantes y su tolerancia a la glucosa, una medida del metabolismo y un marcador de la diabetes.

Las mujeres que consumían un aguacate al día como parte de su comida presentaban una reducción de la grasa abdominal visceral -la grasa difícil de detectar asociada a un mayor riesgo- y experimentaban una reducción de la proporción entre la grasa visceral y la subcutánea, lo que indica una redistribución de la grasa lejos de los órganos. Sin embargo, la distribución de la grasa en los hombres no cambió, y ni los hombres ni las mujeres tuvieron mejoras en la tolerancia a la glucosa.

“Aunque el consumo diario de aguacates no modificó la tolerancia a la glucosa, lo que aprendimos es que un patrón dietético que incluya un aguacate cada día repercutió en la forma en que los individuos almacenan la grasa corporal de forma beneficiosa para su salud, pero los beneficios se dieron principalmente en las mujeres”, señala Khan.

Señala que “es importante demostrar que las intervenciones dietéticas pueden modular la distribución de la grasa. Saber que los beneficios sólo fueron evidentes en las mujeres nos dice un poco sobre el potencial de que el sexo juegue un papel en las respuestas de la intervención dietética”.

Los investigadores dicen que esperan llevar a cabo un estudio de seguimiento que proporcione a los participantes todas sus comidas diarias y observar marcadores adicionales de salud intestinal y salud física para obtener una imagen más completa de los efectos metabólicos del consumo de aguacate y determinar si la diferencia se mantiene entre los dos sexos.

“Nuestra investigación no sólo arroja una valiosa luz sobre los beneficios del consumo diario de aguacate en los diferentes tipos de distribución de la grasa entre los sexos, sino que nos proporciona una base para llevar a cabo más trabajos para entender el impacto completo que los aguacates tienen en la grasa corporal y la salud”, añade el coautor del estudio Richard Mackenzie, profesor de metabolismo humano en la Universidad de Roehampton en Londres.

“Al profundizar en nuestra investigación, podremos obtener una imagen más clara de qué tipo de personas se beneficiarían más de la incorporación de los aguacates a su dieta y ofrecer datos valiosos para que los asesores sanitarios puedan orientar a los pacientes sobre cómo reducir el almacenamiento de grasa y los posibles peligros de la diabetes”, concluye Mackenzie.