La Palma

Más de 700 seísmos deforman la superficie de La Palma y auguran una erupción

Los eventos sísmicos han aumentado en cantidad y han reducido su profundidad; Luca D'Auria (Involcan) no descarta un nuevo 'Teneguía', pero sí que se suba el nivel de alerta

El volcán de Cumbre Vieja, situado en la vertiente sur de La Palma | DA

El número de seísmos localizados desde el pasado sábado alrededor del volcán de Cumbre Vieja (La Palma), en el marco del mayor enjambre sísmico de los últimos años, ha aumentado a 700, según la información recabada por el Instituto Geográfico Nacional (IGN). Es más, estos temblores han ocasionado una deformación superficial de la Isla que ronda el centímetro y medio, que, no obstante, todavía no representa riesgo alguno para la población, pero sí denota un aumento significativo de la actividad en la zona, como reconocía ayer, en declaraciones a DIARIO DE AVISOS, el director del Área de Vigilancia del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), Luca D’Auria, quien no descarta una erupción, aunque se muestra cauto respecto a los plazos que se manejan.

Preguntado por la posibilidad de que los palmeros vuelvan a revivir lo acontecido en 1971, cuando tuvo lugar en la Isla Bonita la última erupción volcánica de España -la del Teneguía-, el experto indica que, considerando dicho antecedente, que se desarrollo, al menos desde que los terremotos fueron percibidos por los residentes, en “pocos días”, no se puede desechar la idea de que ocurra lo mismo. Pero, gracias a los instrumentos de medición de la Red Sísmica Canaria, que han permitido saber las coordenadas exactas en las que se sitúa cada uno de los eventos, ahora se pueden activar los protocolos pertinentes con el margen necesario para evitar males mayores; “hay suficiente tiempo de reacción”, recalca.

Además, por otra parte se encuentra el hecho de que no se trata de un fenómeno “lineal” y su evolución puede variar con mucha facilidad. En este sentido, D’Auria explica que nos enfrentamos a una “intrusión magmática”, lo que quiere decir que el magma se va desplazando y, a su paso, deja sacudidas como las que ya han sentido los ciudadanos de varios de los municipios que están en alerta: Los Llanos de Aridane, El Paso, Fuencaliente y Mazo. “El magma está buscando una salida”, afirma. Sin embargo, no necesariamente en el exterior. Se ha ido moviendo desde instancias inferiores, que de 2017 a mediados de este año se situaban entre los 20 y los 30 kilómetros de profundidad, hasta los 10 kilómetros de media en los que se localiza actualmente. Al hacerlo, también se abre camino, apartando todo lo que halla, provocando las deformaciones de la superficie ya mencionadas, que se aprecian en una horquilla que aún es “baja”. 

A partir de este momento, continúa, se proyectan dos escenarios. El primero de ellos es que el fluido alcance una zona de acumulación o cámara magmática -este último, término que se emplea para grandes cantidades de material-, donde pasaría a un estado de reposo, que “es lo que pasa normalmente”. Pero también cabe dentro de las previsiones que prosiga su trayecto hacia la superficie y erupcione. Un supuesto que está sobre la mesa y que, recuerda, no debe generar alarma social, en la medida en que hace 50 años, con el Teneguía, no se contaba con instrumental científico, y los estudios sobre el episodio que se han realizado toman como referencia relatos experienciales de personas que vivían en los alrededores. En 2021, se monitoriza al milisegundo la irrupción de los seísmos. De hecho, el volcanólogo asegura que “es la primera vez que se observa de manera tan detallada una posible erupción en La Palma”.

En las últimas horas, los eventos sísmicos han adquirido notoriedad en la zona oeste de la Isla y, concretamente, en la costa de Los Llanos y Tazacorte, abarcando un área que comprende los barrios de El Remo, Puerto Naos y la playa de Los Guirres. Aunque, sin duda, el mayor de ellos, al cierre de esta edición, es el que fue localizado a las siete de la mañana de ayer en El Paso, que alcanzó magnitud 3,5 y se convirtió en tema de conversación durante los cafés mañaneros, no en vano fueron varios los vecinos que dijeron haber experimentado una sacudida.

HISTÓRICO

“Después de la erupción del Teneguía, la isla de La Palma se quedó en silencio, hasta 2017”. Así se remontaba Luca D’Auria a la génesis de esta crisis -por ahora- sísmica. De ese año en adelante solo se registraron tres enjambres, hasta septiembre del año pasado, cuando la monitorización geoquímica del Involcan arrojó los mayores niveles de concentración de helio-3 en Cumbre Vieja de las últimas tres décadas. Desde entonces todo ha cambiado, pues la expulsión de ese gas marcaba un punto de inflexión en la evolución del volcán y quien sabe si en su futuro.

A lo largo de los 12 meses que han transcurrido desde ese síntoma de alarma, los enjambres han aumentado en número e intensidad; se han producido siete (incluyendo al actual), y cada vez a menor profundidad, o, dicho de otra manera, más cerca de la superficie. De hecho, con el que comenzó el sábado, que ha sido el más importante del que se tiene constancia y contenía sismos con una profundidad media aproximada de 12 kilómetros, esta cifra descendió a lo largo de la noche, moviéndose entre 7 y 9.

NIVEL DE ALERTA

Como respuesta a los sismos, el Gobierno de Canarias activaba el lunes el plan específico para eventualidades de carácter volcánico, el Pevolca, determinando que los cuatro municipios afectados por el suceso pasaran al denominado semáforo amarillo de alerta. Un estatus únicamente preventivo, para refrescar a los equipos de emergencia los protocolos aplicables en estos casos, y que refuerza la labor de divulgación que ya viene desarrollando el Involcan habitualmente, con reportes puntuales acerca de la actividad de los volcanes de las Islas.

Cuestionado sobre si se dan las condiciones para que, en la reunión que celebrará hoy a las diez de la mañana el Comité Científico formado al efecto para evaluar el nivel designado a la Isla, se decida pasar a semáforo naranja a La Palma, el experto del Instituto señala que, a última hora de la tarde, no había un escenario propicio a ello, aunque sería fundamental cómo se desarrollaran los acontecimientos por la noche. En ciencia siempre hay un margen de error, y ante un fenómeno no “lineal”, se pueden precipitar los acontecimientos.

UN EPISODIO TRES VECES MÁS RÁPIDO QUE EL DE EL HIERRO, PERO “DIFERENTE”

El director del Área de Vigilancia del Involcan, Luca D’Auria, evita comparar el último enjambre registrado en Cumbre Vieja con los eventos sísmicos que sacudieron en 2011 la isla de El Hierro, y que adquirieron tanta notoriedad social y mediática.

Si se analiza fuera de contexto, el actual enjambre se ha desarrollado tres veces más rápido que el herreño. Sin embargo, a juicio del experto se trata de dos volcanes “diferentes” y, por tanto, deben ser analizados por separado. Es más, indica que su comportamiento no tiene por qué ser similar, aunque parece claro que en La Palma los plazos que se manejan acostumbran a ser más cortos, tomando como punto de referencia lo ocurrido con el Teneguía.

Aun así, adopta un criterio de prudencia y llama a la calma a la población. Confía en que habrá suficiente margen para prevenir una posible erupción en Cumbre Vieja.