La Palma

Sergio Rodríguez: “La gente todavía está en shock por el incendio, empezando a darse cuenta de la realidad”

El alcalde de El Paso relata a DIARIO DE AVISOS cómo fueron los primeros momentos del mayor incendio en interfaz urbano-agrícola de la historia de la Isla Bonita y cómo el pueblo pasense espera levantarse

El alcalde de El Paso, diputado regional y secretario de Organización de CC en La Palma, Sergio Rodríguez | FRAN PALLERO

Recibe a este periódico en una pausa del Parlamento regional. En su rostro se percibe una mezcla entre tristeza y ganas de mirar hacia el futuro. Ha visto cómo una treintena de familias palmeras lo perdieron todo en cuestión de horas como consecuencia del mayor incendio en interfaz urbano-agrícola registrado en la Isla Bonita, que se inició en el municipio del que es alcalde, El Paso, y se extendió rápidamente hacia una localidad aledaña, Los Llanos de Aridane. Sergio Javier Rodríguez Fernández (El Paso, 1969), que compatibiliza su labor como regidor local con ser diputado autonómico y secretario de Organización de Coalición Canaria en La Palma, desvela cómo fueron los primeros momentos de un suceso que pasará a los libros de historia como uno de los que ha golpeado con mayor dureza a la sociedad isleña, así como de qué manera espera que remonte el vuelo el pueblo pasense tras un episodio de tanta gravedad.

– ¿Cómo recibió la noticia de que había un incendio?
“Estaba conectado telemáticamente con el Parlamento porque teníamos una sesión extraordinaria. En la última votación tuve una llamada advirtiéndome de un posible conato en la recta Padrón y, bueno, uno es perro viejo en estas cosas y me preocupó mucho. Sobre todo por las condiciones meteorológicas que estábamos viviendo: por encima de los 40 grados, un viento infernal como hacía tiempo que no había visto y una humedad relativa del 12%; condiciones idóneas para que se produjese un gran incendio”.

– ¿A partir de qué momento diría que hubo un punto de inflexión y adquirió gravedad?
“Creo que lo que me indujo realmente a pensar que era preocupante es que había muy cerca un pino y que, al elevarse la llama, el viento tuvo la capacidad de pegarle directamente y lo desplazó varios cientos de metros. Tuvimos varios conatos a la vez. Lo que parecía que eran medios suficientes para atajar aquello se convirtió en justo lo contrario. Los medios actuaron rápido, llegaron en cantidad suficiente en un principio, pero es muy difícil controlar un incendio con 80 kilómetros por hora de viento y más de 40 grados de temperatura. Era prácticamente imposible”.

– Rápidamente comenzaron las evacuaciones…
“Tuvimos que evacuar a algunas personas, sobre todo mayores, y luego salvar las viviendas y los animales. Hasta la zona que está entre la avenida Venezuela y la LP-3, detrás de las barriadas de Fátima y El Pino, estuvimos encima del incendio. Pero el viento hizo que las pavesas continuarán moviéndose hacia el oeste y perdimos el control absoluto de lo que iba pasando delante. La incidencia más importante, la que más daño hizo, fue a partir del campo de fútbol: la calle Taburiente, Piedra Hincada, la calle El Juez, El Tronco… y la parte baja de los Celtas y Dos Pinos hasta llegar a Los Llanos”.

– ¿Qué ha percibido al tener contacto con los afectados?
“Es muy triste ver cómo personas que llevan trabajando toda la vida lo pierden todo en un solo día. La gente todavía está en shock, empezando a darse cuenta de la realidad. Después de los días es un poco más fácil hacer una valoración y comprobar el daño tan grande que se ha hecho en determinadas zonas, en las calles que mencionaba anteriormente sobre todo. Lo que nos toca a nosotros es cuidarles en este momento, atenderles para que no les falte absolutamente nada de las primeras necesidades y alojar a las personas que no se han podido reubicar en casas de familiares o amigos. Hemos tenido tres ubicaciones: un recurso de la Iglesia, uno propio del Ayuntamiento y también el albergue Jurado, que aunque sea privado, ha prestado sus servicios desinteresadamente y nos ha permitido dar respuesta a estas familias”.

– ¿Y el resto de personas? Las que han logrado un recurso alternativo con sus allegados.
“Permanecen a la expectativa de lo que pueda suceder a partir de ahora. Nosotros pedimos desde el minuto uno la declaración de zona catastrófica porque entendíamos que era la mejor manera, desde el punto de vista administrativo, de dar una respuesta ágil y facilitadora. Y se pudo conseguir porque había un Consejo de Ministros muy pronto, en aquellos días. Gracias a eso, podemos presentar todos los daños al Estado para su evaluación; para que se pongan en marcha las ayudas. El Gobierno de Canarias también ha declarado el desastre natural para toda la Isla, no solo por el incendio, sino por las altas temperaturas y los vientos que se sufrieron en el campo, lo que permitirá contar con otra línea más. Estamos a la espera también de si el Cabildo crea alguna línea, y estudiamos la forma de que el propio Ayuntamiento, dentro de sus posibilidades económica, eche una mano. Por otro lado, desde el viernes está instalada una oficina centralizada de Gesplan en la Sala Rodrigo de Paiz de la Casa de la Cultura para la tramitación de la documentación y peritaje de los daños producidos”.

– A pesar de que aún queda por saber la cuantía de las ayudas, el Consistorio ya ha estado trabajando en la zona…
“La Concejalía de Obras ha puesto a disposición de todos los afectados camiones, bandejas, personal… para ayudar a la limpieza y el desescombro. Hemos realizado labores de ese tipo, y también restableciendo líneas eléctricas, redes de agua y telefonía. Algunas viviendas se quedaron sin luz por los daños del incendio en esas infraestructuras. Y también hay muchos coches quemados que hemos ido retirando de las vías y los garajes; algún barco y muchísimos animales, que se iban a convertir en un problema sanitario. Estamos trabajando todas las administraciones para poder recuperar la normalidad cuanto antes”.

– Se cancelaron las Fiestas del Pino. ¿Por qué?
“Creo que por sentido común. No hay ánimo para fiestas en un momento en el que parte de nuestra ciudadanía ha sufrido un golpe tan importante. La Virgen del Pino es algo en lo que todos nos apoyamos en algún momento. En este caso, creo que tenemos que interceder para que ella haga todo lo posible para que estas familias recuperen esa normalidad lo antes posibles. Y siempre habrá motivos de celebración, pero después de que pase todo esto y seamos capaces de resolverlo. La gente lo ha entendido perfectamente y ha apoyado la medida. Algunas actividades se han aplazado, tendrán nuevas fechas, y otras no había posibilidad de reanudarlas más adelante y se ha optado por suspenderlas”.

– La sociedad también se ha volcado con donaciones.
“Tenemos es que felicitarnos por la sensibilidad que ha demostrado todo el mundo, desde el empresarial hasta cada particular; unos en mayor y otros en menor medida, cada uno dentro de sus posibilidades. Ha sido abrumador el sentido de la responsabilidad que hemos podido comprobar en los habitantes de Canarias, porque no estamos hablando de donaciones únicamente de El Paso, sino que nos han llegado muchas de otras islas también. Lo último ha sido el reto de Jacob Alonso, al que le estamos agradecidos de todo corazón”.

– El Ayuntamiento llegó a habilitar puntos para la entrega de materiales.
“Nosotros, lógicamente, como Ayuntamiento garantizábamos la atención a las familias, pero muchos empresarios se pusieron en contacto con nosotros por el interés que tenían en ayudar. Lo que hicimos fue canalizar y ordenar esas donaciones. No es que solicitáramos ayuda, sino canalizar y ordenar la que venía. Identificamos las necesidades que había y dijimos qué tipo de calzado hacía falta, tallas de ropa, productos de limpieza, menaje y demás”.