cultura

Ángulo Producciones representa ‘Lo que cantan los grillos’ en el Espacio La Granja

El recinto capitalino programa este domingo una obra que aborda las relaciones tóxicas, las malas decisiones y la conciencia
Ángulo Producciones se presenta este domingo en el Espacio La Granja con ‘Lo que cantan los grillos’. / DA

Este domingo llega a Tenerife Lo que cantan los grillos, el último montaje escénico de Ángulo Producciones, tras el aplaudido Tesla/Edison. En esta ocasión la compañía grancanaria presenta una obra que habla sobre relaciones tóxicas, malas decisiones, drogas y conciencia, en la que se plantean cuestiones que harán reflexionar al público sobre hasta qué punto somos conscientes de nuestra propia vida. Se podrá ver a partir de las 19.00 horas en el Espacio La Granja de la capital tinerfeña.

Escrita por Abián de la Cruz y dirigida por Ruth Sánchez, la obra presenta unos personajes que viven en la misma ciudad, sumergidos en la inercia y en la culpa, en un enredo de relaciones varadas como una barquita. En ella, un hombre lánguido y triste llamado Donny juguetea con una pistola cargada dispuesto a suicidarse en una noche solitaria, azul y amarilla (azul por los charcos y amarilla por la luz de las farolas que desdibuja los tejados), pero la ciudad y la noche son caprichosas y harán que, tras cruzarse con Cloe, el protagonista cambie de planes.

Después, el protagonista se pierde por la angosta ciudad tras tropezarse con Rumba y Lucrecia, una curiosa pareja cuya existencia gira en torno a las bromas y al consumo de drogas y cuyo único fin en la vida parece ser la creación en el sofá de la silueta más elaborada. Una de las cosas que más sorbe el ya de por sí poco seso de Rumba y Lucrecia es la asistencia a los conciertos privados de su vecino Nino, apodado así en honor al gran Nino Bravo y al que oyen desde su piso aporrear y destrozar canciones sin piedad y ni conocimiento.

La obra tiene como intérpretes a María de Vigo, Toni Báez y Andrea Zoghbi, quienes serán los encargados de ir hilvanando una historia que también habla de la rutina que absorbe en muchos casos nuestra vida y de la que solo tomamos conciencia ante el miedo o ante un simple saludo de un desconocido en la calle. El montaje, que juega con la contradicción como elemento escénico, invita a acompañar a los personajes en estas extrañas situaciones que a veces depara la vida.

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