SOCIEDAD

Susana, la soprano que deslumbra en las calles de Santa Cruz

Tiene 27 años, es de Rumanía y lleva ocho meses en Tenerife. Esta joven, formada durante muchos años, canta en la calle, aunque su sueño es llegar a hacerlo en el Auditorio

La rumana Susana Nadejde llegó a la Isla procedente de la ciudad italiana de Florencia.. Fran Pallero

Susana Nadejde es soprano, tiene 27 años y es natural de Rumanía. Hace ocho meses que llegó a Tenerife. Lo hizo sola, desde Florencia, en Italia, donde vivía hasta entonces. “No era feliz, estaba pasando una época muy baja, tenía una depresión y me fui a Soria unos 40 días, porque tengo familia allí. Durante ese tiempo empecé a tomar consciencia y, cuando regresé a Florencia, sentía que era otra persona, que había cambiado”, relata la joven.

En Italia vivía con su marido y “tenía todas las comodidades”, pero la necesidad de buscar lo que realmente le hacía feliz, le hizo tomar la decisión de cambiar de rumbo y venir a Tenerife para buscarse la vida, además de una oportunidad en el mundo de la música. Susana, que nació en el núcleo de “una familia pobre” y tuvo “una infancia muy difícil”, lo dejó todo y comenzó un nuevo y duro camino. “Cuando llegué no conocía a nadie, tenía poco dinero y empecé alquilando una casa mes a mes”, indica. Tras vivir cinco meses en el Puerto de la Cruz, se trasladó a Los Cristianos, donde ahora, como es autónoma, da clases particulares de música y canta en algún local, además de en la vía pública.

“Me siento mejor cantando en la calle. Me gusta más hacerlo al aire libre, porque así conecto mejor con las personas que se paran a escucharme. En los locales, la gente está más a lo suyo y la energía no es la misma, no es tan buena”, explica a DIARIO DE AVISOS.

Algún día de la semana, esta joven soprano se traslada a Santa Cruz de Tenerife, donde deleita con su voz a todo el que pasa por su lado. Casi siempre canta en la calle del Castillo, donde pasa mucha gente que se acerca a ella para felicitarla y ayudarla económicamente con algunas monedas. Y es que dicen algunos que están acostumbrados a escucharla que “su voz es un regalo para los oídos”. Y no les falta razón. No pasa desapercibida.

SITUACIÓN DIFÍCIL

Narra que al poco tiempo de estar en Tenerife y ver que el dinero se le acababa, no sabía qué hacer. “Fue una situación difícil por el ego. No era fácil en aquel momento asumir que tenía que buscarme la vida cantando en la calle. Era algo que tenía que superar. Yo pensaba: ‘Si estoy formada en los mejores conservatorios y escuelas del mundo, ¿cómo voy a cantar en la calle?’. Finalmente lo superé y ahora no me cuesta nada. Al revés, disfruto muchísimo regalando lo que mejor sé hacer”.

La calle la recompensa, pero no se conforma con ello. Susana tiene planes a corto plazo. “Quiero hacer conciertos caritativos, porque me gustaría ayudar a gente de aquí, de Tenerife. Solo necesito encontrar a un pianista y sé que pronto daré con él. Y, por supuesto, me encantaría llegar al teatro, al Auditorio de Tenerife. Eso sería algo muy bonito”, recalca.

Mientras tanto, esta joven soprano se forma en otras áreas que también le gustan. Hace cursos de “medicina tradicional china, reiki y quiromasaje”. Y es que asegura que tiene que buscar otras opciones laborales para el futuro, porque cree que “la ópera va a morir” y que esta “no logrará sobrevivir más de 15 años”. Está convencida de que “hay que reinventarse” e ir preparándose para “más cambios”.

CINCO IDIOMAS

Susana se ha formado durante muchos años, desde que era muy pequeña. Habla cinco idiomas y ahora le gustaría aprender el portugués. Puede que su siguiente destino sea precisamente Portugal. Es, al menos, el país que llama su atención ahora mismo. Estudió música, violín, piano, percusión y canto de ópera en Rumanía.

“He invertido unos 14 años de mi vida en formarme. Gané una beca muy importante que me permitió estudiar durante cinco años en Florencia. Además, no he parado de hacer cursos y talleres con gente muy conocida, porque en la música es importante estar formándote constantemente. Yo calculo que me he gastado unos 40.000 euros, si no más, a lo largo de mi carrera. Es mucho el tiempo y el dinero invertido”, subraya.

Actuó en varios teatros, en Florencia y en Suiza, y señala que sobre el escenario se siente como si estuviera “cantando bajo la ducha”. Disfruta y mucho, “porque en los teatros hay una buena energía y porque es el mayor reconocimiento que puede tener cualquier artista”.

La joven cuenta que su pasión es cantar, porque es la forma en la que transmite todo lo que lleva dentro, su esencia. Lo hace aquí, en Tenerife, pero de vez en cuando también en Madrid. “Me pongo en el Palacio de Oriente y se llena de gente. Es increíble esa sensación”, indica. Allí, en Madrid, le han ofrecido cantar en algunos teatros, pero el problema, señala, “es que para hacer una audición tienes que pagar tú, y si no tienes a alguien detrás, es muy difícil dedicarse así a la música. Lo triste es que no siempre llegan los que de verdad lo merecen y los mejores”.

Susana confiesa que con el paso del tiempo se ha dado cuenta de que “tiene un gran talento y que su único deseo es enseñárselo a la gente”, poner al servicio de los demás, de una forma u otra, todo lo que ha aprendido durante tantos años.