la palma

La mala calidad del aire confina a los 33.000 residentes del Valle de Aridane

La Dirección General de Seguridad y Emergencias levantó a las 13.00 horas una medida que afectaba por completo a los municipios de Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte
Los científicos que monitorizan la actividad volcánica en La Palma analizan si el repunte en la emisión de lava y cenizas del domingo, antes de recuperarse la estabilidad, es un episodio aislado o una reactivación de las erupciones. | I Love The World

El Gobierno de Canarias levantó a las 13.00 horas de ayer el confinamiento de los municipios palmeros de Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte tras la mejora de la calidad del aire, después de que la Dirección General de Seguridad y Emergencias declarara el confinamiento de la población, porque la calidad del aire era extremadamente desfavorable, debido a la superación del umbral de dióxido de azufre por la erupción volcánica de Cumbre Vieja. Tanto era así que a las ocho de la mañana se superó el nivel de 750 microgramos por metro cúbico horario de dióxido de azufre en la estación de El Paso. En concreto, se registraron valores de 1.522 microgramos por metro cúbico. La medida afectó a casi 33.000 residentes en los tres municipios, que juntos representan el 39,5% de la población de la Isla (83.458).


La Consejería de Educación había emitido un comunicado en el que pedía a los familiares que no fueran a buscar a los niños al colegio hasta que mejorase la calidad del aire. Posteriormente, comunicó que hoy se mantenía la actividad lectiva presencial en los centros educativos de La Palma. Ha sido la primera vez desde que comenzó el proceso, el 19 de septiembre, que se decreta el confinamiento de tres municipios por la mala calidad de aire. En otras ocasiones, la disposición había afectado a determinados barrios. 


En este escenario, los científicos que monitorizan la actividad volcánica analizan si el repunte en la emisión de lava y cenizas del domingo, antes de recuperarse ayer la estabilidad, se trata de un episodio aislado o de una reactivación de las erupciones. “Es difícil dar una única respuesta”, admitió María José Blanco, portavoz científica del Plan Especial de Protección ante Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca). En tal sentido, recordó que el tremor en el volcán submarino de El Hierro, el Tagoro, también tuvo pulsos de intensificación poco antes de extinguirse la erupción.


Ayer por la tarde, una columna de gases se levantó en el entorno del volcán, que volvió a presentar una fuerte actividad explosiva. De cualquier modo, el mayor problema ha sido el deterioro en la calidad del aire por la presencia de dióxido de azufre en el Valle de Aridane. “Las personas dentro de su viviendas, con puertas y ventanas cerradas, no corren ningún riesgo”, apuntó el portavoz del comité técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende. “Si hubiera habido peligro para la salud, se habría tomado otra decisión, no la del confinamiento”, dijo. Mientras la calidad del aire sea aceptable, recalcó, proseguirá la actividad normal en Los Llanos, El Paso y Tazacorte, donde los niveles de dióxido de azufre están asociados a la inversión térmica.


Para la jornada de hoy se espera que el viento gire al oeste, lo cual desviará el penacho de gases y cenizas, que actualmente alcanza 4.200 metros de altura, hacia el este de la Isla, lo que podría perjudicar al aeropuerto y a la navegación aérea, transmitió Blanco. Los pulsos eruptivos desde las 12.00 hasta las 17.30 horas del domingo llevaron a que la columna eruptiva alcanzara los 6.000 metros de altura y, entre las emisiones de piroclastos, hubo bombas que llegaban a 500 metros de distancia desde el centro emisor, algunas, las más cercanas, de varios metros de diámetro.


Asimismo, se han producido nuevos derrumbes en el edificio principal del volcán que han agrandado el cráter superior y el cono secundario, situado en el flanco oriental. Las coladas más activas discurren por el centro con bastante caudal. “Ha habido un desborde por Las Norias sobre terreno no ocupado previamente por la lava y su avance está destruyendo edificaciones que estaban aisladas entre las coladas 9 y 11”, indicó Morcuende. Las mediciones del sistema de satélites europeo Copernicus reflejan que las construcciones o edificaciones dañadas son 3.063, de las cuales 2.910 están destruidas.


Además, las coladas cubren 1.193 hectáreas, con una anchura máxima de 3.350 metros en su recorrido hacia el mar, donde el delta más al sur ocupa unas 43,5 hectáreas. El que está más al norte va por las cinco hectáreas.

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