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Los papás de Ian reclaman un auxiliar de apoyo en el comedor

Tere y David, desesperados ante la insensibilidad y desidia de la administración, piden que acompañe a su hijo al no tener todavía mecanizado el masticar alimentos, así como llevarlo al baño para continuar la rutina de aprendizaje
David y Tere reclaman para hijo Ian un auxiliar que lo acompañe en el comedor escolar del CEIP Camino Largo. Fran Pallero

Bonitas palabras y grandilocuentes propuestas, pero escasos hechos. La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias da pequeños pasos en materia de atención a la diversidad, pero las distintas respuestas de atención particularizada, ni se refuerzan con recursos extraordinarios ni se mantienen en la mayoría de los centros del Archipiélago, como así lo atestiguan las denuncias que recibe esta redacción de progenitores ya desesperados por lograr mejoras ante la insensibilidad y desidia de la administración. “Creemos que es fundamental la inclusión del alumnado, que cada uno con sus dificultades pueda avanzar”, señaló Manuela Armas al DIARIO.

David y Tere son una joven pareja lagunera que exigen a Educación que ponga un auxiliar que acompañe en el comedor del CEIP Camino Largo a su hijo Ian, de cuatro años, ya que todavía no tiene mecanizado el masticar alimentos y se traga la comida, con el riesgo que supone, o lo lleve al baño para que haga sus necesidades.

Ian, con síndrome de Down, nació prematuramente con una fisura en el paladar, que ha sido intervenida, así como disfagia orofaríngea (dificultad para tragar alimentos) y reflujo gastroesofágico, entre otros diagnósticos en seguimiento en nutrición pediátrica. También tiene una hipoacusia (sordera) en tratamiento y con buena evolución. Además, ha conseguido controlar los esfínteres desde hace un año, sin llevar pañales en la casa, aunque con la supervisión materna. Por tanto, su pediatra señala que, ante estas dificultades para alimentarse, precisa de un auxiliar durante la ingesta en el comedor escolar. También afirma que sería conveniente continuar en el ámbito escolar con la rutina de acudir al baño y retirar de forma definitiva el pañal, por lo que pide un auxiliar para tal efecto.

“El niño va aprendiendo despacio las cosas, todavía a su edad no mastica bien por los problemas que tuvo al nacer, y además es una personita de costumbres, tienes que ir enseñando e insistiendo. Para que aprenda algo tienes que estar todos los días mecanizando ese proceso”, señaló Teresa Padrón.

Tere posa junto a su hijo Ian en un parque infantil de La Laguna. Fran Pallero

Por tanto, necesita un auxiliar en el comedor “que esté vigilando porque se puede atragantar con la comida”. Además, reconoció que su hijo debe llevar pañales y en el colegio Camino Largo no hay un auxiliar que esté pendiente de ellos. “O se hace sus necesidades en el pañal o si lo llevan al baño se lo hace encima, y nadie lo cambia. Me llaman para que acuda a la clase, con todo lo que supone salir del trabajo y acudir al centro. Si no podemos ir, nadie lo cambia”. “Es todo un retroceso en su proceso de aprendizaje, ver cuando llega a casa que se lo ha hecho encima”, lamentó Teresa

Por su parte, David tomó la palabra para recordar que el curso pasado “el aula sí contaba con un auxiliar de ayuda a la tutora para atender a los niños asistentes, entre ellos mi hijo, pero este curso pese a solicitarlo a la dirección del CEIP Camino Largo, hemos visto un pasotimo por parte de la Administración”. “Lo que pido y lucho es por que Ian esté bien atendido, y no solo mi hijo, hay varios niños que están con problemas más o menos similares y pese a solicitar un auxiliar, se enrocan en la negativa de ponerlo”, denunció.

La familia vive a escasos metros del CEIP Aguere, en Padre Anchieta, donde acude a la guardería su hermana Ylenia, de dos años, pero Ian está escolarizado en el CEIP Camino Largo, que es el centro de referencia por su pérdida de audición. “Me da pena que un Gobierno que se llena la boca hablando de inclusión, ponga palos en las ruedas en todos lados”, lamentó David.

Tere reconoce que Ian necesita “estar con otros niños de su edad, estar estimulado, y ya veremos hasta dónde puede llegar, con su esfuerzo y el nuestro, en su aprendizaje y autonomía. No podemos cerrarnos en un Aula Enclave, a lo fácil, a mí me cuesta trabajo aceptarlo”. Mientras David afirma que “es un niño que va a un ritmo más lento de aprendizaje, pero como todos aquellos que tienen más o menos facilidad para aprender una asignatura”.

La implicación Tere y David por ofrecer la mejor autonomía y aprendizaje a su hijo es máxima. Se trasladan cada 15 días desde La Laguna al Hospital del Norte, en Icod de Los Vinos, para recibir terapia y con ayudas de las administraciones y su esfuerzo económico también recibe terapia para la masticación. “Hay servicios que tendremos que pelear para lograr mejorar la autonomía de nuestro niño, y si tenemos que coger el coche al sur, iremos. Es triste cuando el Gobierno se llena la boca con la inclusión, la igualdad de los niños, etc., pero no solo hay que decirlo para quedar bien, hay que hacerlo y ejecutarlo”, destacó Tere.

Además, David denuncia que en el CEIP Camino Largo quieren quitar a Ian del servicio del comedor “porque me dicen que no es una obligación. Pero si es un derecho, y si lo tiene, yo quiero ese servicio. Por tanto, tendrán que poner los medios para que no ocurra un incidente. No pueden discriminar a alguien de ese servicio porque tenga problemas”, recalcó.

Ian disfruta jugando en un parque infantil de La Laguna. Fran Pallero

Reconocen que actualmente la tutora está sola atendiendo su clase de Infantil y en el CEIP hay al menos seis niños con necesidades especiales “que necesitan tener además de la tutora, el refuerzo de un auxiliar. No pedimos uno exclusivamente en el aula para mi hijo, salvo en el comedor, sino que pueda atender también al resto de compañeros”, reconocen. “No tiene sentido que el niño esté en clase cinco horas sin que nadie lo cambie. Y hay jornadas en las que debemos ir dos veces a cambiarlo. Si no podemos acudir estará meado hasta que vuelva a casa. No es justo”, lamentó Teresa.

Los padres tienen claro que tanto en la masticación como en el control de los esfínteres su hijo aprenderá con el tiempo, “pero si no trabajamos estos hábitos de costumbre también en clase se retrasará aún más. Necesitamos reforzar ese aprendizaje, necesitamos un auxiliar que lo acompañe y nos ayude en ese entrenamiento básico. Es un niño que ahora necesita un poco más de ayuda que otro. Me duele mucho que para mi hijo no haya un acompañante para ir al baño o para comer”, criticó David.

La pareja ha presentado diversos informes al centro, a la trabajadora social y han hablado con el Concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de La Laguna, para así poder lograr un auxiliar de refuerzo, pero sin éxito.

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