conversaciones en los limoneros

Cándido López: “Lo de Michael Jackson en Santa Cruz fue todo un suceso mundial”

Sigue al pie del cañón, a sus 69 años. No para. También trajo una vez a Shakira al sur, con Martín Rivero. Otro éxito
Andrés Chaves (i) y Cándido López (d). Sergio Méndez

Fíjense ustedes si Cándido López (Los Realejos, 1953) es un ser particular que se atrevió, con su entonces socio y hoy amigo Valentín Álvarez, fundadores de Producciones Oye, a contratar a Michael Jackson para que actuara en Santa Cruz. Y no perdieron dinero. Cuando le pregunto cuánto costó aquello, hace ya muchos años, me dice: “No recuerdo; pero sí que hicimos un primer pago de 150 millones de pesetas con un crédito de CajaCanarias. Y luego abonamos otros 150 millones, más otras cantidades por gastos de viaje y todo eso. En total, unos 400 millones de pesetas, que hoy serían algo más de dos millones de euros, o algo así”. Pero fue el único concierto que por aquella época dio en Europa el cantante. Y reventaron el muelle de Santa Cruz, donde se celebró. Y aquel fue un suceso musical al que asistió gente de todo el mundo. El alcalde de la ciudad era José Emilio García Gómez, que contó con la colaboración del publicista Víctor Duboy. Cándido coincidió conmigo en el colegio San Agustín de Los Realejos, presenta espectáculos, representa a artistas, crea grupos musicales, conoce todo el mundo de la canción y ha contratado, entre otros, a Marc Anthony, a Maná, a Celia Cruz, en paz descanse. Participa, con Oye, en los festivales mundiales del bolero: Lucho Gatica, Olga Guillot, Pablo Milanés, Los Tres Reyes. Se atreve con todo. Cuando lo de Michael Jackson, el alcalde le dijo: “¿Y después de esto, qué organizamos, Cándido?”. Y él contestó: “Tú no sé, José Emilio, pero yo me voy pitando a coger el coche porque tengo una actuación en un barrio de Icod”. Pocos recuerdan, que Cándido López fue durante dieciocho años empleado de Viajes Insular, una agencia del empresario grancanario Virgilio Suárez que dirigía en el Puerto de la Cruz un recordado gallego, buena persona y entusiasta de su oficio, llamado Enrique Máiquez. Cándido López ha tenido problemas de salud graves y ha salido de ellos con mucha entereza. Sigue al pie del cañón, a sus 69 años. No para. También trajo una vez a Shakira al sur, con Martín Rivero. Otro éxito.

-Y trabajaste en la radio.

“Sí, en Radio Juventud y en Radio Cadena Española. Eran más bien colaboraciones puntuales”.

-Y sigues presentando galas, ¿no?

“Sí, es cierto; me llaman de todas las islas, porque llevo a los cantantes y así la presentación se hace más fácil, más entrañable”.

-Cándido. ¿Te han pedido cosas muy raras los consagrados?

“No, he tenido suerte en eso. Yo leo que los famosos solicitan a los organizadores caprichos infinitos. A mí no, a mí no me han pedido cosas tan raras”.

-Tú descubriste a Maná en España, me han dicho.

“Bueno, contraté a Maná cuando en España no los conocía nadie. Actuaron en Buenavista del Norte primero y luego en el campo de fútbol de San Andrés; y gustaron mucho”.

-Y Marc Anthony también actuó en los muelles de Santa Cruz. Y en el sur, en otro concierto.

“Sí, recuerdo especialmente su actuación en Santa Cruz. Se anunciaba temporal y antes del concierto se levantó un viento que hacía imposible la celebración. Y habíamos vendido 25.000 entradas. Tuvimos tanta suerte que los portuarios colocaron muros de contenedores para proteger el escenario y las sillas del público. Funcionó. La gente pudo entrar, se terminó el concierto, los espectadores llegaron a sus casas sin novedad porque la tormenta cesó, pero al poco tiempo se levantó un viento y una lluvia tan fuertes que los equipos de sonido acabaron flotando en el mar”.

-¿Es verdad que hay algún cantante gafe en Canarias?

“Bueno, sí, pero no te voy a decir el nombre. Cada vez que lo hemos contratado ha pasado algo. Pero no me pidas el nombre, por favor. Total, todo el mundo lo sabe”.

-¿Qué te gustaría hacer que no hayas hecho ya, en tu mundo del espectáculo?

“Un evento que tire del carro de nuevo. Algo así como lo que fue en su día el Festival del Atlántico, que sólo vivió cuatro o cinco ediciones pero que todo el mundo recuerda”.

-Eran los tiempos de los festivales: San Remo, Capri, Benidorm. Quisieron imitarlo en el Puerto de la Cruz y lo consiguieron.

“Aquello fue fantástico y salieron de él cantantes y canciones fabulosos”.

(Claro que sí. Jesse &James, con una melodía muy buena. Tony Ronald, con Help. Los Mismos, con El hombre del tiempo. Y actuaron, como estrellas invitadas, las mejores de España, Italia, Francia. Siempre que me reúno con Nicasio Ramos, un gran músico, fundador de la orquesta Nick and Randy, hablamos del festival y de aquella orquesta de músicos locales dirigida por el maestro Rafael Ibarbia. El festival tuvo varias “almas”, José Luis P. Velázquez, Paco Álvarez Galván, José Antonio Lubary Curbelo, Felipe Machado del Hoyo, que era el alcalde. Y el festival que cerró el ciclo, con Felipe Machado González de Chaves como primer edil. Yo fui secretario del jurado de ese último festival. Y chófer de Nino Bravo y de Amparo, su mujer. Tenía entonces un Rover 2000, un cochazo. Se organizaba el evento con dinero del Ayuntamiento y con la colaboración de todos los hoteles y de la industria turística).

-¿Quién es tu estrella ahora?

“Tengo varias, pero Chago Melián es Chago Melián. Ahora estamos haciendo un mix entre canción y pintura, porque ya sabes que Chago pinta tan bien como canta. A Chago lo lleva nuestra agencia desde hace años”.

-También has lanzado a la política a alguna empleada tuya.

“¿Lo dices por Cristina Valido? Trabajó con nosotros algunos años y sí, luego Ricardo Melchior la llevó al Cabildo y lo hizo muy bien”.

-La música es cultura. ¿Son conscientes de ello los ayuntamientos de las islas?

“Algunos sí, otros no. Valoro mucho iniciativas municipales en Candelaria, Los Realejos, Puerto de la Cruz, La Laguna. Otros alcaldes tienen menos sensibilidad”.

-Ahora está de moda cantar a las ocho islas, cuando las Islas Canarias son siete.

“Estoy de acuerdo contigo. Eso de las ocho islas, incluyendo a La Graciosa, me parece una tontería. Entonces deberíamos meter a los otros islotes. ¿Cómo es eso de cantar Ocho islas tengo, cuando lo que se compuso dice Siete islas tengo? Menuda chorrada, con todo el cariño para quienes viven en La Graciosa”.

-¿De verdad que los artistas no te han pedido nada raro?

“Bueno, sí, una vez me pidieron muchas gominolas para un camerino”.

-Aquí el tiempo da muchas sorpresas por lo cambiante que es. ¿Has tenido muchos problemas en los conciertos al aire libre?

“Una vez organizamos un concierto en el norte y se levantó tremendo temporal. Recuerdo que Domingo Barbuzano había hecho la crónica, dando cifras de espectadores, hablando del éxito de los cantantes y de la perfecta organización. Se publicó en El Día, pero el concierto no se celebró. Hubo gente que se cabreó porque creyó que sí se había celebrado y que habíamos vendido más entradas de la cuenta y simulamos mal tiempo para no devolverlas. Como si el mal tiempo se pudiera disimular”.

-¿Celia Cruz?

“Se zampaba bandejas enteras de jamón serrano. Le encantaba. Era una grandísima artista, una diva, de una sencillez apabullante”.

-¿En serio?

“Hasta el punto que el capitán del barco que nos llevaba a La Gomera la quiso agasajar. Yo le dije: ofrécele un plato de jamón serrano. Lo cogió, no lo compartió con nadie, se fue a un rincón y se lo comió todo. Con tanto apetito que se le partió la dentadura postiza”.

-Joder, ¿y cómo pudo cantar?

“No podía, tuvimos que acudir a una protésica austriaca que trabajaba en La Gomera, medio se la arregló, pero no fue suficiente. Y entonces fuimos a la consulta de un dentista, que le hizo un remiendo y pudo cantar. Esa clínica dental se llamó después Clínica Celia Cruz”.

-¿Qué penita te queda, un deseo profesional que no hayas podido cumplir?

“Pues te lo diré: me habría gustado organizar en Canarias un concierto de Lola Flores, pero me quedé con las ganas”.

-Te inventaste la Parranda de Cantadores.

“Y quién me iba a decir a mí que trabajaría con Dacio Ferrera, en paz descanse, con Olga Ramos, con José Manuel Ramos, con Candelaria González, que ahora se ha pasado al bel canto, todas ellas voces extraordinarias. Aquella fue una experiencia muy bonita y se grabaron cosas muy buenas”.

-Canarias es tierra de músicos, de fiestas.

“No sabes tú hasta qué punto. Las tradiciones tienen su fundamento y las pequeñas fiestas pueden dar grandes artistas. Nosotros hemos sufrido como nadie la pandemia porque ahora apenas se celebran encuentros musicales, fiestas y esos eventos que nos proporcionan actividad. Yo he llegado a organizar cuarenta conciertos al año en otros tiempos”.

-¿Has tenido alguna trifulca entre artistas alguna vez?

“Sí, en una actuación en la que participaban, entre otros, Olga Guillot y Silvio Rodríguez, Olga me dijo: “Yo con ese comunista no canto”. Luego se arregló más o menos, pero no se hablaron”.

-¿Tu artista favorito?

“Hombre, yo no me involucro mucho con los artistas; pero tengo devoción por el fallecido Alberto Cortez. Era un genio. Y también comía mucho. Comía antes, durante y después de los conciertos. Pablo Milanés era otro que no hacía sino comer”.

-¿Cuántos años lleva ya el festival Santa Cruz, capital mundial del bolero?

“Creo que 27 ediciones. Oye participó en su fundación y en su desarrollo”.

-¿Cómo entraste en el circuito?

“Te contaré cómo me hice presentador; pues fue porque pasaba por allí”.

-¿Cómo?

“Elpidio Hernández Toste, abogado y gestor administrativo, en paz descanse también, una gran persona, era presidente del Casino de Los Realejos. Y durante las fiestas no llegaba la persona que tenía que presentar la gala. Me vio por el pasillo, me empujó hacia el escenario y dijo: “Ya ha llegado el presentador”. Y así empezó mi trayectoria profesional en el mundo del espectáculo”.

-Ya tienes tus años, pero ahí sigues.

“Es que yo no sé estar en mi casa. Necesito crear, renovar, despertar ilusiones. Y si nuestro Gobierno nos ayuda, y los ayuntamientos, continuaremos alegrando la vida a los canarios. La verdad, durante la pandemia ha sido ejemplar la actuación de nuestro Gobierno de Canarias, en unos tiempos de muy mala suerte”.

-¿Los Sabandeños?

“Punto y aparte. Algo muy grande”. -¿Braulio? “Un poeta y un intérprete universal, que ha dejado a Canarias muy arriba”.

-A veces, los artistas son difíciles.

“Sabina, una vez, en el Ríos Tejera, se empeñó en no terminar el concierto porque algunos espectadores hablaban en vez de escuchar. Se largó, al grito de “¡Yo no canto para hooligans!” y se escondió en la guagua. Y aquello estaba lleno”.

-Hay algunos que no se retiran nunca.

“Pregúntaselo a Chicho el Barriga, que sigue cantando como los ángeles. Lleva 60 años en este mundo y sigue igual que siempre. El mismo Rafael Basurto, que sigue con sus galas y que tiene una mujer extraordinaria que le organiza todo. Son genios”.

(Me pasa siempre. Dos páginas no me dan para contarlo todo. Cándido es un conversador afable, un hombre con una vida muy rica en riesgos y en anécdotas, un gran profesional. Pero la entrevista se acaba aquí).

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