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El mejor Tenerife de la temporada golea al Real Oviedo (4-0)

Los blanquiazules apalizaron a un Oviedo que nada pudo hacer ante un rival que le superó desde el primer minuto hasta el último y que ganó con los goles de Mollejo, Elady, Míchel y Rubén Díez
Michel Herrero celebra el gol anotado en el duelo entre CD Tenerife y Real Oviedo FRAN PALLERO

Exhibición futbolística y goleadora la realizada por el CD Tenerife frente al Real Oviedo. Los blanquiazules activaron el modo apisonadora desde el minuto uno y lo mantuvieron hasta que el colegiado pitó el final. Nada pudieron hacer los carbayones, que antes del primer cuarto de hora ya perdían por un claro 2-0 gracias a los goles anotados por Elady y Mollejo. Míchel Herrero y Rubén Díez pusieron el broche de oro a una noche perfecta que le sirve a los de Luis Miguel Ramis para ser cuartos con 42 puntos. En la clasificación se quedan a tan solo un punto del ascenso directo y a cuatro del líder, el Almería, que precisamente en esta jornada se mide a otro rival diercto: el Eibar. Pero además, el Oviedo se queda a nueve puntos, más el golaverage, de los blanquiazules y la UD Las Palmas, séptima clasificada, queda a siete créditos.

Nueve de los once jugadores que jugaron en Lezama ante el Amorebieta repitieron de inicio ante el Oviedo. Las novedades fueron Sergio en lugar de Sipcic y Elady por Shashoua.
El CD Tenerife tuvo la primera ocasión clara de gol en el primer minuto de partido. La centró Mellot desde la derecha y Bermejo remató con la derecha alto cuando tenía toda la portería para que Femenías recogiese el primer balón del fondo de su portería.
Esa acción solo fue el preludio del 1-0. Minuto 5. Larguísima acción de ataque trenzada por un Tenerife que tuvo la paciencia necesaria para tocar, tocar y tocar hasta marcar. Condujo por la izquierda Pomares para primero centrar y luego acabar rematando defectuosamente el rechace que le llegó. Le volvió a caer el balón al lateral, quien tuvo la templanza necesaria para ver en el otro palo de la portería ovetense a dos de sus compañeros marcados. El balón le fue a un Mollejo que no desperdició el regalo para marcar a pesar de la estirada del portero del Oviedo. Gran actuación coral de un Tenerife que arrancó de manera inmejorable el partido.
A los 12 minutos pudo llegar el segundo de la noche. Bermejo era un puñal que se clavaba una y otra vez por el costado diestro asturiano. El catalán percutió de nuevo por su lado y acomodó el cuerpo para buscar el palo largo del Femenías. Logró rechazar, pero el esférico le fue a Mollejo para rematar finalmente al lateral de la red. El Heliodoro cantó el ¡uy! muy fuerte.
A esas alturas del partido el Tenerife ya había activado el modo apisonadora y no quiso dejar lugar a dudas. Volvió a aparecer Pomares para poner un servicio medido a la cabeza de un Elady que se elevó en el cielo tinerfeño para marcar de cabeza picadita donde el portero nunca podía llegar. Era el 2-0 y el público se frotaba los ojos viendo como su equipo apalizaba al Oviedo.
Pudo caer el tercero de la noche, pero Enric se lió dentro del área y perdió otro buen balón. A partir de ahí, despertó el Oviedo. Era lógico teniendo en cuenta que perdían de manera muy muy clara. Pusieron en aprietos al Tenerife en un par de desajustes defensivos blanquiazules, pero el público tiró del equipo pasó ciertos momentos de apuro.
Mollejó despertó de nuevo a los blanquiazules en el minuto 28. Centro de Mellot y el ‘pelado’ remató de espuela sorprendiendo a todo el estadio. Su balón se fue rozando el palo derecho del meta contrario. Los hombres de ataque estaban dando un rendimiento altísimo, aprovechando los enormes huecos que dejaban los laterales del club asturiano.
La despedida de la primera mitad fue un misil lanzado desde lejísimo por un pletórico Pomares. Femenías tuvo que estirarse todo lo que puso para echar a córner un balón que se colaba por su escuadra.
Tal fue el descalabro ovetense en la primera mitad que, en la caseta, el ‘Cuco’ Ziganda llevó a cabo tres cambios de golpe. Sangalli, Obeng y Mossa no saltaron al campo, mientras que sí lo hicieron Borja Sánchez, Pombo y Lucas Ahijado.
Mejoró mucho el Oviedo tras el descanso y nada más comenzar Soriano tuvo que hacer una parada de enorme mérito con la mano zurda. También hizo un cambio tempranero Ramis. Aitor Sanz, que acaba de salir del COVID, dejó su sitio a Míchel.
Ziganda siguió realizando cambios minutos después y Ramis también poco antes de superar el ecuador de la segunda mitad. El entrenador local retiró del campo a un Gallego que tenía amarilla desde la primera mitad. Entró un Rubén Díez que se incrustó en la derecha, por lo que Mollejo y Elady se quedaron como referencias ofensivas.
Míchel trató de sorprender de lejos con un fortísimo latigazo que Femenías despejó a córner. La réplica a esta ocasión llegó de inmediato con una bonita pared entre Pombo y Ahijado. El disparo de este último lo detuvo en otra parada antológica Soriano.
Pero el recital blanquiazul no había concluido en una noche perfecta. Faltaban dos golazos más por ver.
El 3-0 llegó en el 78. Esta vez la jugada nació por el carril derecho y tuvo el sello de Rubén Díez. El extremo tuvo una paciencia infinita para buscar al compañero que estuviera en mejor posición. Para Míchel fue la asistencia y el centrocampista acarició el balón para colocarlo donde Femenías no podía llegar.
Y el colofón a una noche insuperable fue el golazo que marcó Rubén Díez. Digno de ver en la tele una y otra vez y de ser candidato al gol de la jornada. Rubén sacó al cañón para fusilar, de nuevo a Femenías, por la escuadra. Así se completó una goleada de esas que marcan tendencias.

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