cultura

Javier Camarena hechizó anoche al público en el Auditorio de Tenerife

El tenor mexicano, acompañado únicamente al piano, brinda un intenso recorrido por la ópera italiana y francesa, canciones transalpinas y zarzuela
El tenor mexicano ofreció dos conciertos en los auditorios Alfredo Kraus y de Tenerife. / Tino Armas

El Festival Internacional de Música de Canarias avanza hacia su ecuador, ofreciendo en la presente semana 21 conciertos. El pórtico a ese intenso programa lo bordó anoche con el mayor realce del lujo lírico el mexicano Javier Camarena, uno de los atractivos más sobresalientes en esta 38ª edición, demostrando que la aureola de reconocimientos que le acompañan se corresponde sin lugar a dudas a su alto nivel, por el innegable dominio vocal que sin reservas sabe reforzar en cada una de sus intervenciones.

Nuestro Auditorio supo corresponder a la entrega abierta del tenor, acompañado por el pianista y compositor cubano Ángel Rodríguez, que sorprendió gratamente por sus aciertos en el desarrollo de todo el recital y por las interpretaciones que de manera particular hizo de la Habanera de Carmen, de G. Bizet, y del Intermedio de La Boda de Luis Alonso, de Gerónimo Giménez.

El silencio puesto en la respetuosa atención del público quedó eclipsado desde las primeras frases del ária de Gerard de Lakmé, de Léo Delibes (Prendere le dessin d’un bijou) y fue creciendo para disfrutar del brío y elegancia con que Camarena supo finalizar el acto en los serpenteantes sostenidos de Malagueña salerosa, que incluyó en el conjunto de propinas que regaló al público, recordando ante el inicio de ese tramo a su amigo el tenor tinerfeño Celso Albelo, “al que quiero y admiro. Un ser humano excepcional, respetado en el mundo entero. Él me ha dicho que Tenerife tiene alma de bolero”.

LECCIÓN MAGISTRAL

El dominio interpretativo de Camarena hizo que cada una de las árias seleccionadas de la ópera francesa, de la ópera italiana, las canciones populares italianas o los temas de zarzuela adquirieran la mayor y acertada significación. Dio una lección magistral en su deleite pianístico, con sutileza cromática, hechizando al público con un arcoíris de emociones, que dejan un recuerdo que perdurará entre los gratos momentos de cuantos tuvimos la suerte de escucharle.

La cercanía de Javier Camarena se engrandeció en el regalo final, un ramillete selecto de canciones mexicanas, con atención expresa a las compositoras Consuelito Velázquez y María Grever, despertando en el público el acierto de la más directa comunicación.

La actuación del tenor mexicano Javier Camarena era uno de los grandes atractivos del 38º Festival Internacional de Música de Canarias. Reconocido en 2021 por los International Opera Awards como el mejor cantante masculino de ese año, Camarena ofreció esta semana dos recitales, el jueves en el Auditorio Alfredo Kraus de Gran Canaria y anoche en el Auditorio de Tenerife.

Ambos recitales constituyeron un muestrario del virtuosismo y el talento de un cantante que, únicamente acompañado por el pianista Ángel Rodríguez -“un solo músico que en ocasiones parece una orquesta”, como había adelantado el propio tenor días antes-, afrontó con audacia el reto de subirse a un escenario para exponerse ante el público en mucha mayor medida que en el formato de una ópera.

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