cultura

La música como último reducto de la pureza

El pianista James Rhodes actuará en el Auditorio de Tenerife, en un concierto que se ha aplazado hasta el 30 de abril
El pianista James Rhodes. / DA

“Cuando se apagan las luces en un auditorio, el público tiene una hora para cerrar los ojos y alejarse de la publicidad, las redes sociales, la política, la prensa… Simplemente, escuchar y escapar. Sin móvil y sin todas esas chorradas. Los conciertos son los últimos sitios donde se puede hacer esto”. Son palabras de James Rhodes, uno de los grandes genios contemporáneos del piano.

SALA SINFÓNICA

El Auditorio de Tenerife acogerá finalmente el 30 de abril, después de que la cita inicial prevista para el 19 de febrero haya tenido que ser aplazada por motivos relativos a la COVID. El concierto, que dará comienzo a las 20.30 horas, se llevará a cabo en la Sala Sinfónica del recinto escénico capitalino.

James Rhodes convierte el concierto clásico en una experiencia inclusiva. El músico inglés, felizmente afincado en España, comparte en sus actuaciones su amor y pasión por la música y logra que cada uno de los asistentes conecte con él y con los grandes compositores que presenta e interpreta. Rhodes es, además, un estupendo y singular comunicador que, con una mezcla de ingenio y humor, comparte conocimientos fascinantes y logra que los temas serios, como la música clásica, se conviertan en accesibles.

“En mis conciertos hablo de las piezas, cuento por qué las he elegido, qué importancia tienen para mí y en qué contexto se compusieron”. Así explica cómo son sus recitales en el prólogo de su libro Instrumental. Memorias de música, medicina y locura, con el que ha obtenido un enorme e inesperado éxito en todo el mundo.

Con el afán de sacudir el polvo que parece que a veces rodea a este género musical, James Rhodes ofrece una mirada renovada y un formato de concierto revolucionario en el contexto de la música clásica.

El artista británico ha acuñado un tipo de recital propio, personal, donde, además de tocar, contextualiza las obras que interpreta y cuenta sobre el escenario la historia y apuntes biográficos de los compositores. Con estos singulares conciertos se ha convertido en uno de los principales divulgadores de la música clásica en el mundo, gracias a sus giras y actuaciones en todo tipo de festivales y salas, así como varios documentales sobre su figura.

Carismático y talentoso, James Rhodes cree en el poder de la música clásica: “Me gustaría en este concierto invitar al espectador a escapar del mundo cada vez más loco en el que vivimos y recargarnos un poco las pilas”. Aclamado por la crítica, Rhodes aporta un toque muy personal a cada una de sus actuaciones que muestran la experiencia de la música en primera persona, deshaciendo el halo de solemnidad que envuelve a la clásica para acercarla al gran público.

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