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Tópicos típicos de un derbi atípico

Tras verse las caras en el derbi de la primera vuelta, en el que la UD Las Palmas se llevó la victoria en el último suspiro, diversos factores, entre ellos, la pérdida de jugadores a causa de los positivos COVID, modifican el análisis previo del derbi

Por Ale Luis Rolo


El derbi es un estado de ánimo. Dicen que cuanto más odias al rival, más te dolerá perder, pero más feliz te hará ganar. Es el riesgo que hay que asumir y el trato que firmar en un partido como el de este domingo en el Heliodoro Rodríguez López. El dolor y el placer miden lo mismo de profundo. Tanto como el amor y el odio. Dime cuánto se sufre durante un partido y te diré cuánto de satisfactoria será después la victoria. Por eso, los días sin fútbol se consideran lunes. Por eso, un mes sin victorias se conoce como una cuesta de enero. Y, por eso, en los años que no hay un derbi canario solo se celebran carnavales.

Mismo plan de partida
Quien más agitará sus ideas con respecto al primer duelo disputado en el Estadio de Gran Canaria será Luis Miguel Ramis. Bien en cuanto al reparto posicional (qué ubicación del campo corresponde a cada jugador para generar superioridades), bien en cuanto a la asignación de funciones (de qué manera interpretar el espacio con y sin balón de cada uno de sus futbolistas con el fin de dar profundidad a las jugadas).
Sobre el papel, los tinerfeños trazarán el mismo plan de partida que en la ida frente a la UD Las Palmas. Con dos líneas integradas por cuatro jugadores en cada una de ellas, buscará de nuevo enfrentar un 8 contra 6 en bloque bajo. Es decir, para contrarrestar la calidad individual de los jugadores más técnicos del conjunto de Pepe Mel y sus posibles combinaciones a uno o dos toques, el Tenerife planteará vigilancias defensivas de dos jugadores locales por uno visitante. Ejerciendo así diferentes presiones en la zona del terreno que corresponda para no facilitar que el juego del rival sea fluido, para interceptar antes y, sobre todo, para no llegar tarde.

Diferente vía de llegada al área rival
Con el balón en juego, sin embargo, el esquema de Luis Miguel Ramis mutará. A la hora de organizarse con balón la última línea del Tenerife pasa a estar formada por tres futbolistas y no cuatro. La principal singularidad de este inicio de la jugada reside en el hecho de que la mencionada mutación no tiene su origen en el salto de uno de sus integrantes, sino de dos. Los de Ramis arrancan la jugada con tres jugadores atrás, sin que sus laterales estén entre ellos, ya que uno de los centrocampistas siempre ofrece una línea de pase en corto.


Detrás de este ajuste probablemente se esconda la intención de Ramis para retar a la estructura defensiva de Pepe Mel; de tal manera, que la lucidez técnica de los iniciadores (José León, Sergio González o Corredera presentan altos porcentajes de acierto en pases hacia campo contrario) absorbiera la atención amarilla, extrajera piezas de su medio campo y generara los espacios interiores para encontrar a un Sam Shashoua, cual  vértice superior justo por detrás de Enric Gallego, más liberado de marcas en zonas de mayor peligro. Ventaja de la que no pudo disfrutar en la ida. 


Además, llevando la presión de los de Mel hacia la zona interior, el conjunto blanquiazul conseguiría que la UD Las Palmas anclara la jugada en los extremos del campo para que las internaras de los laterales retaran al eslabón presumiblemente más débil de la zaga amarilla. Si Mel considera contrarrestar cerrando los caminos a Sam y manteniendo, como en la ida, un bloque defensivo más orientado a la defensa del segundo escalón blanquiazul (el de los receptores) que del primero (los pasadores), habrá mordido el anzuelo de Ramis para liberar espacio en los carriles.

Gallego, entre líneas, y Shashoua, al espacio
Jugar al fútbol bien cuando te dejan cinco metros de espacio lo puede hacer cualquiera. Lo difícil es salir vivo de un enjambre de piernas. Es ahí, en la congestión y en el atasco, donde los mejores marcan las diferencias. Tanto Enric como Sam son dos futbolistas difíciles de defender porque ambos tienen facilidades para escapar de presiones, de generar ventajas de aspectos puramente individuales y físicos, pero lo que hace difícil defenderlos no son sus acciones sino sus ideas. No sabes a ciencia cierta por dónde te van a salir. Ni cómo. El impacto de Gallego y Shashoua, a menudo, no tiene tanta relación con el vínculo directo que establece un ariete clásico y un segunda punta con el balón, sino con el sentido de sus movimientos previos. El antídoto está en que el contrario se dé cuenta que las defensas suelen ser mas eficaces cuando se aplican sobre las consecuencias. Cuando se anticipan a sus intenciones. Todo lo que no sea eso, hará que los caminos y las puertas del gol estén abiertas.

Números
En cuanto a estadísticas, la primera vuelta del CD Tenerife es casi para enmarcar. Solo basta con detenerse en un punto, en el de los goles recibidos. Los de Ramis encajaron 16 goles y los de Mel suman 10 más en contra. De esta manera, si al Tenerife le hacen un gol cada 15 disparos, a Las Palmas le meten uno cada siete tiros.

A una victoria
Pepe Mel aspira a lograr hoy su tercera victoria en el derbi canario, con la que igualaría a José Luis Oltra, Antonio Ruiz y Dauder como entrenador con más triunfos en toda la historia de los partidos entre el CD Tenerife y la UD Las Palmas. Mel, que ya es el técnico con más derbis dirigidos, también está a una derrota de igualar a Olimpo Romero como técnico con más derrotas en los duelos de máxima rivalidad regional.

Conclusión
Sé de gente que pone la alarma para trabajar y jura en arameo cada vez que la escucha sonar. Posiblemente, sea la misma clase de persona que en la mañana de un Tenerife vs. Las Palmas, cuando vuelva a sonar esa melodía que odia, le entren hasta ganas de amar la vida, pero tampoco les quiero hablar de mí.

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