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Un año de decepción en la política migratoria de Estados Unidos

Se paraliza la construcción del muro fronterizo, pero no hay reforma

Durante la campaña presidencial, el candidato Joe Biden se mostraba duro e intransigente con las políticas migratorias del entonces presidente Donald Trump, prometiendo que si llegaba a ocupar la Casa Blanca haría realidad un sueño que ha rondado administraciones anteriores, hacer realidad una reforma integral y solidaria con los inmigrantes que buscaran asilo en la nación norteamericana.

Biden es presidente de Estados Unidos, y cuando está a punto de celebrar su primer aniversario como mandatario, esa promesa no se ha consolidado, olvidada tal vez, ante preocupaciones más apremiantes como las incesantes oleadas de nuevas cepas de coronavirus. Lo que sí ha hecho, al menos, ha sido detener la construcción del muro fronterizo, de la que tanto gustaba jactarse a su antecesor.

A parte de esta pequeña obstrucción a los planes de Trump, poco ha cambiado. El Gobierno actual se ha visto en la necesidad de prorrogar la imposición del Título 42 a raíz de la pandemia, que ha permitido la deportación inmediata de cientos de miles de inmigrantes, además de mantener a los solicitantes de asilo en México hasta su vista judicial. Todavía hay niños y familias detenidos en la frontera sur, así lo exigió el Gobierno del estado de Texas, aunque el trato aparentemente es más humano.

Refugiados e inmigrantes indocumentados

Según ha publicado Voice Of America, durante el mandato de Donald Trump el techo anual para las admisiones de refugiados estadounidenses se redujo drásticamente de 85.000 a 15.000. El presidente Biden inicialmente mantuvo dicho límite, el más bajo en la historia moderna de Estados Unidos, lo que provocó protestas de los demócratas en Washington. Cinco meses después, la Casa Blanca elevaba el techo a 62.500.

Desde entonces, la administración ha elevado el límite de refugiados de 2022 a 125.000. Sin embargo, las admisiones reales continúan rezagadas y la Casa Blanca admitió que la meta será difícil de alcanzar.

La mayor parte de los cambios han ocurrido de forma administrativa, aunque se dio orden de dar prioridad a los arrestos a inmigrantes indocumentados que representen una amenaza para la seguridad nacional o pública, a diferencia del presidente anterior cuando cualquier inmigrante irregular estaba sujeto a detención y deportación por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE). Biden también ha tomado cartas en el asunto para evitar que ICE realice arrestos en los juzgados y limitado la detención de mujeres embarazadas.

Inmigración legal

Después de más de un año de cierres, las embajadas y consulados de EE. UU. en todo el mundo han reabierto sus puertas para citas de visas de inmigrantes y no inmigrantes. Sin embargo, debido a la continua pandemia de COVID-19, estos servicios siguen siendo limitados. Según VOA, en noviembre, el Departamento de Estado anunció que más de 460.000 solicitantes están esperando entrevistas, lo que se suma a una gran cantidad de peticiones de residencia legal en los Estados Unidos, entre otras.

La reforma estancada

Cierto es que Biden trató de marcar una diferencia desde el principio, y anunció en su primer día en el puesto, la propuesta para la Ley de Ciudadanía de 2021, que incluía la posibilidad de optar a la naturalización después de 8 años a unos 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en los Estados Unidos. Sin embargo, este proyecto de ley aún no se ha sometido a votación en el Congreso, y tiene muy pocas posibilidades de salir adelante.

Cualquier legislación de reforma migratoria necesitará el respaldo de una mayoría de tres quintas partes para avanzar en el Senado de 100 miembros, donde el caucus demócrata tiene solo 50 miembros y los republicanos están unidos en oposición a las propuestas de reforma de los demócratas. Dado que los demócratas controlan ambas ramas electas del Gobierno de los Estados Unidos, la incapacidad de Washington para reformar el sistema de inmigración de Estados Unidos ha sido duramente criticada por los activistas. Una mayoría que posiblemente no tengan a favor a partir de las elecciones de medio término de noviembre de 2022, dada la baja popularidad de Biden en las encuestas actuales.

Agenda 2022

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los EE.UU. (USCIS) tiene la intención de ofrecer una regla que modifique aspectos del programa de visas H-1B propuesto por primera vez por la Administración Trump.

El Departamento de Trabajo propone avanzar en una nueva regulación salarial, propuesta por la Administración Trump para aumentar los salarios de los trabajadores con visas H-1B y tarjetas de residencia basadas en el empleo estaba programada para entrar en vigencia el 14 de noviembre de 2022.
Además, el Departamento de Estado planea eliminar la práctica de permitir que ciudadanos extranjeros ingresen a los EE. UU. con una visa de negocios B-1 para realizar trabajos H-1B a corto plazo. Se seguirán emitiendo visas B-1 a ciudadanos extranjeros que deseen participar en actividades comerciales permitidas.

También se debate emitir una regla final que implemente la legislación que autoriza la expansión del servicio de procesamiento premium a solicitudes y peticiones de inmigración adicionales basadas en el empleo. Estos incluyen peticiones del Formulario I-140 para gerentes y ejecutivos multinacionales EB-1; solicitudes de autorización de empleo; y solicitudes para cambiar o extender el estatus de los dependientes de los trabajadores H-1B y L-1. El reglamento se encuentra actualmente en revisión en la Casa Blanca.

Se espera que este mes entre en vigor el aumento de las tarifas de presentación de solicitudes de visa en los consulados, y está previsto el aumento de las tarifas de presentación de solicitudes y solicitudes en marzo para trámites de inmigración. Las tarifas más altas están destinadas a recuperar los costos operativos de la agencia.

Datos de inmigración

El año fiscal 2021 vio casi 1.7 millones de arrestos por parte de la Patrulla Fronteriza en la frontera mexicana, el número más alto jamás registrado.

Durante los primeros cuatro meses de ese año fiscal (de octubre a enero), cuando Trump todavía era presidente, los arrestos fronterizos promediaron alrededor de 71.000 por mes. Los ocho meses restantes, bajo la Administración de Biden, vieron el promedio mensual aumentar a más del doble a aproximadamente 172.000.

La procedencia no se limita a México o Centroamérica. En el año fiscal 21, el 22% de los inmigrantes procedían de lugares más lejanos.

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