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‘El Arca’ o cómo inmortalizar a los animales que vivieron “a la sombra del volcán” de La Palma

El artista palmero Emilio Barrionuevo presenta un fotolibro solidario en honor a otras víctimas de la erupción del Cumbre Vieja, así como a quienes las cuidaron en el transcurso de la emergencia

Cuantificar a las víctimas del volcán de Cumbre Vieja, cuya erupción se prolongó del 19 de septiembre al 13 de diciembre del año pasado, es una tarea harto complicada. Resulta imposible que ningún registro oficial pueda enumerar con exactitud a quienes han padecido, directa o indirectamente, los efectos de un fenómeno natural tan devastador. Y es que, a los palmeros que perdieron sus hogares y negocios por el paso de las coladas de lava se suman los daños ocasionados por los gases, la ceniza o el parón de la actividad económica en los tres municipios que conforman el Valle de Aridane: Los Llanos, El Paso y Tazacorte.

No obstante, y a pesar de la existencia de una importante cantidad de asociaciones y plataformas de afectados, todavía sigue habiendo un colectivo golpeado por la tragedia que pasa desapercibido: el de los animales. En el transcurso de la erupción, varias fueron las entidades que se involucraron en el cuidado tanto de perros y gatos como de vacas, cabras, conejos o cerdos, entre otras especies. Un ejemplo es la labor desarrollada por la protectora de animales y plantas Benawara, que ya en los días previos a la erupción había elaborado un listado de posibles hogares de acogida, para posteriormente hacerse cargo de un campamento improvisado en las canchas del IES Eusebio Barreto Lorenzo.

Por lo general, las administraciones públicas facilitaban los espacios y algunos recursos materiales -unidos a las toneladas de donaciones procedentes de toda España y el mundo-, mientras que los voluntarios ponían la mano de obra precisa para que los enclaves habilitados funcionaran correctamente. Y como homenaje a todos aquellos que contribuyeron, en mayor o menor medida, a que los animales estuvieran bien cuidados, velando por su integridad, el fotógrafo palmero Emilio Barrionuevo ha iniciado un proyecto denominado El Arca: A la sombra del volcán.

Se trata de un conjunto de instantáneas tomadas a lo largo de distintas semanas del suceso. En ellas se refleja, según explica a DIARIO DE AVISOS, el espíritu solidario de quienes acompañaron a los animales en esos momentos tan difíciles. Además, concreta que “no solo hay fotografías, sino testimonios de la gente que ha participado”, desde “veterinarios y voluntarios” hasta el alcalde de El Paso, Sergio Rodríguez, pasando por poetas que no quisieron dejar escapar la oportunidad de expresar sus pensamientos y reflexiones.

Un trabajo recopilado en un fotolibro que Barrionuevo entregó recientemente al regidor pasense, y que intenta también “recordar a los animales que fueron atendidos y a los que no pudieron ser rescatados”. El artista, ganador de premios nacionales e internacionales, se siente afortunado de haber tenido ocasión de dar visibilidad a lo que estaba sucediendo: “Tuve la suerte de poder estar con los voluntarios, viendo cómo cuidaban de los animales domésticos y de granja”, dice, al tiempo que relata que las fotos corresponden a dos emplazamientos. El primero, un recinto que pronto se ganó el sobrenombre de El Arca de Noé por la diversidad de razas y especies que albergaba; el segundo, otro espacio gestionado por Protección Civil que fue preparado expresamente para la atención de perros y gatos, dado que las necesidades sanitarias y de alimentación de unos y otros son diferentes.

Preguntado por la proyección que pretende dar a la iniciativa, que por lo pronto no tiene previsiones de llegar al gran público, Emilio Barrionuevo señala que, a corto plazo, quiere remitir ejemplares del fotolibro a todos los inmortalizados, e incluso a voluntarios anónimos que no cesaron en su intento de colaborar durante la emergencia. Ya de cara a los próximos meses, piensa en organizar una exposición donde se exhiba una selección de imágenes, para la cual espera contar con apoyo por parte de las instituciones públicas, si bien asegura que no tiene nada concretado aún.

En cuanto a la finalidad última del proyecto, detalla que para él lo más importante es que los animales dejen de ser “los grandes olvidados”, como describía la presidenta de Benawara, Esther Campos, que lamentaba, en declaraciones a este periódico, el hecho de que en las emergencias las autoridades tengan en consideración muchos factores, pero no suelan contemplar, en prácticamente ningún supuesto, un plan de evacuación para los animales. El Arca: A la sombra del volcán nace para que “no nos olvidemos de que esto es historia; la mejor manera de recordarlo es documentarlo, incorporando textos de personas que han ayudado”.

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