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Prisión permanente revisable para Thomas Handrick, autor del doble asesinato de la cueva de Adeje

La Audiencia de Santa Cruz de Tenerife también le ha impuesto 23 años de prisión por la muerte de su mujer y 16 por el delito de tentativa de asesinato de su hijo menor
Thomas Handrick, a la salida de la casa en la que residía, en Adeje, tras un registro domiciliario. DA

Thomas Handrick, el ciudadano alemán de 46 años encausado por la muerte de su mujer, Sylvia (39), y de su hijo, Jakob (10), en una cueva de Adeje que tuvo lugar el 29 de abril de 2019, ha sido condenado a la prisión permanente revisable como autor responsable del asesinato del niño, además de otros 23 años de cárcel por el asesinato de la mujer y 16 más por su tentativa de hacer lo propio con el benjamín de la familia, Jonás (7), en sentencia adelantada esta mañana por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias a través de su gabinete de prensa.

Dicha sentencia ha sido dictada por la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife y responde al veredicto de culpabilidad dictado por un Tribunal de Jurado popular a primeros del mes en curso.

Los cuerpos sin vida aparecieron con múltiples fracturas craneoncefálicas en una cueva del paraje rural de Hoyo del Agua, lugar al que Thomas llevó a la familia en un Volkswagen Caddy azul alquilado días antes con el falso pretexto de entregarles unos regalos de Pascua que supuestamente había escondido en una cueva del monte, punto elegido para ejecutar su macabro plan, tal y como se considera ahora probado.

Sylvia, que estaba separada de su pareja aunque sin divorcio formalizado, viajó el día anterior a Tenerife con los dos niños desde la ciudad alemana de Halle para disfrutar de las vacaciones de Semana Santa. Aquel día, la familia preparó bocadillos para un pic-nic y se adentró en el escarpado paisaje de Ifonche, en los altos de Adeje. Al llegar a la gruta donde les había dicho que escondía la sorpresa –un paraje minuciosamente escogido para que nadie oyera los gritos de las víctimas y facilitara su huida-, Thomas desveló su trampa. Cogió dos grandes piedras y comenzó a ensañarse con Shylvia, primero, y con Jakob después. El pequeño Jonas emprendió la huida del escenario del horror. Lo hizo en sentido contrario al que había llegado en el coche conducido por su padre y a través del monte, decisión que probablemente le salvaría la vida.

Aterrorizado, el pequeño corrió durante cuatro kilómetros en dirección a la costa entre los escarpados barrancos de chumberas, matorrales y cuevas hasta que llegó al barrio de La Quinta, donde le localizó una vecina que contactó con una ciudadana holandesa de 59 años, Annelies, residente en este núcleo, que habla alemán. Ella acogió al pequeño y se convirtió en su madre adoptiva y confidente en las 24 horas siguientes. A Annelies el menor le explicó que se alejó de la carretera por la que habían llegado para que su padre no lo encontrara, como informó en su día Juan Carlos Mateu.

El escalofriante relato de Jonas, que resultaría decisivo para el rápido esclarecimiento de los hechos y la pronta detención del presunto autor, activó de inmediato un operativo policial de casi un centenar de efectivos que peinó la zona entre los barrancos del Burro y del Infierno. Horas después, localizaban los cuerpos sin vida de Sylvia y Jakob.

Cuando los agentes de la Guardia Civil acudieron a detener a Thomas en la vivienda en la que residía y en la que pasaba grandes temporadas, en el casco urbano de Adeje, se lo encontraron durmiendo. Presentaba algunos arañazos en su cuerpo y una herida en su pómulo derecho, probablemente causada por las víctimas en su intento de defenderse. Fuentes del Instituto Armado confirmaron que, mientras permaneció en los calabozos, Thomas nunca preguntó por su hijo Jonas, a quien “dejó a su suerte ante la creencia de que fallecería antes de lograr auxilio”.

Durante el proceso, la defensa de Handrick alegó un trastorno mental transitorio que fue rechazado por los forenses oficiales. En su derecho a la última palabra durante el juicio, Handrick pidió perdón por sus viles acciones.

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