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Canarias vive una emergencia social con más de 630.000 personas en exclusión

El Informe Foessa de Cáritas determina que el 50% de los canarios, unos 300.000, sufren pobreza severa, lo que supone un 15% más de emergencia social
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Canarias vive una emergencia social con más de 630.000 personas en exclusión

Más de 630.000 personas en Canarias viven en situación de pobreza y exclusión social, mientras que unas 300.000 están en situación de exclusión severa, según el IX Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en el Archipiélago, que se presentó ayer en La Laguna por parte de la Fundación de Cáritas, que subraya que la exclusión de las personas más vulnerables se ha ensanchado por la pandemia del coronavirus. Esto implica que el 29,1% de los habitantes de la comunidad se encuentran en una situación de “desventaja importante” en cuanto a su desarrollo social y económico. De ellas, solo el 15% de las personas en exclusión severa percibe actualmente la ayuda del ingreso mínimo vital.

Aunque en los últimos años se ha reducido la distancia con España, las tasas de pobreza siguen siendo en el Archipiélago superiores a las del conjunto del estado. Afectan, en su versión más severa, a cerca de 425.000 canarios, el 19,6% de la población, por 11,3% del resto de España. Estos registros suponen un aumento del 15% de las situaciones de exclusión severa con más de 120.000 núcleos familiares en las Islas donde todos sus miembros con posibilidad de trabajar están en paro y unos 180.000 hogares han dejado de comprar medicinas.

El Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social fue presentado ayer en La Laguna por los obispos de las Diócesis de Canarias, el Nivariense Bernardo Álvarez, y el Canariensis, José Mazuelas, así como los directores provinciales de Cáritas, Juan Rognoni y Gonzalo Marrero, y el técnico coordinador del informe Foessa, Daniel Rodríguez.

Álvarez reconoció que “la pobreza severa va más allá de lo que vemos en la calle. Hablamos de personas que ven cómo se les vulneran algunos de sus derechos fundamentales. También es la brecha digital y los problemas para acceder a recursos básicos”. Asimismo, recordó que ya el anterior informe Foessa “hablaba de que Canarias tenía uno de los mayores índices de vulnerabilidad de España” y que ahora, con el transcurso de la pandemia de COVID, ha aumentado.

La pandemia y la crisis han erosionado la resistencia de las familias canarias. Este informe constituye la radiografía social completa de la crisis de la COVID-19 en las Islas. Mazuelas afirmó que estos registros suponen “una emergencia social que abre las carnes”. La COVID “ha hecho estragos en nuestra sociedad” y este informe debe suponer “un tirón de orejas a las administraciones públicas para que se pongan las pilas”.

Por su parte, Juan Rognoni insistió en que estamos ante un análisis “complejo y muy completo que nos dibuja la verdadera radiografía de nuestra sociedad y sus problemas sociales”.

Por su parte, Daniel Rodríguez manifestó que es “una herramienta para acercarnos a la realidad desde la mirada de los más vulnerables”. Un esfuerzo necesario “para hablar de empleo más allá de la tasa de paro, para hablar de exclusión social más allá de la pobreza económica”, aclaró. Destaca el informe que lo más grave es el aumento del 15% del grupo de los más frágiles, alcanzando a más de 300.000 personas, es decir, que aquellas en situaciones más críticas ya representan casi la mitad de las presentes en el espacio de la exclusión social. Los “niveles de pobreza y desigualdad son altos y persistentes para muchas familias canarias”.

Como ya han denunciado diversas ONG, entre ellas Cáritas, la digitalización de procesos por las administraciones han traído consigo “un nuevo factor de exclusión”: la brecha digital, que afecta al 30% de los hogares canarios y, en mayor medida, a los hogares en exclusión severa, pues un 44% de ellos no tienen acceso al mundo digital.

También, recalcan los datos que la crisis está “feminizando aún más el espacio de la exclusión”, pues en 2021 la brecha entre los hogares encabezados por hombres y los encabezados por mujeres se ha incrementado notablemente. El 28% de los hogares cuya sustentadora principal es una mujer se encuentra en situación de exclusión, frente al 22% del liderado por un varón.

Además, hay otra brecha que hace referencia a la nacionalidad de origen. Es decir, “ser extranjero en Canarias supone una enorme desventaja”, pues casi la mitad de los hogares encabezados por una persona extranjera (47%) se encuentra en situación de exclusión, “casi el doble de exclusión que en los hogares encabezados por un nacido en España”.

Otro colectivo que acumula mayores factores de vulnerabilidad es el de las familias con hijos, pues la tasa de exclusión entre los hogares con niños, niñas o adolescentes es del 35% frente al 17% cuando solo hay adultos. Por tanto, “tener hijos está penalizado y las necesidades derivadas de su crianza lastran las condiciones de vida”. Los jóvenes se suman a los colectivos desfavorecidos. “Uno de cada tres jóvenes entre 19 y 29 años están afectados por procesos de exclusión social (33%)”.

Recordar que esta crisis ha conllevado un “empeoramiento de las condiciones de trabajo”, lo que genera más “trabajadores pobres” y niveles más bajos de realización personal y social. La precariedad “se ha triplicado en Canarias” y alcanza casi 130.000 hogares (15%) que dependen de una persona que sufre inestabilidad laboral grave. En más de 50.000 familias, el sustentador se encuentra en paro de larga duración y el desempleo total familiar casi se ha duplicado, con más de 120.000 con todos sus miembros activos en paro.

La vivienda es otro gran motor de la exclusión. La combinación entre altos precios y bajos o inestables ingresos hacen que más de 165.000 familias (19%) queden en pobreza severa, tras pagar el alquiler o la hipoteca.

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