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Crímenes de Guerra

La ONU y EE.UU. condenan los ataques a civiles en Ucrania
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La ONU y EE.UU. condenan los ataques a civiles en Ucrania

El tribunal supremo de las Naciones Unidas ordenó esta semana que Rusia detenga las hostilidades en Ucrania. Aunque de carácter vinculante, al menos por ahora, esta orden no representa más que un acto simbólico. La Corte Internacional de Justicia, o CIJ, concedió las medidas solicitadas por Kiev, aunque abunda el escepticismo de que Rusia las cumpla. 

Hace dos semanas, Ucrania solicitó la intervención de la CIJ, también conocida como la Corte Mundial, argumentando que Rusia violó la Convención sobre Genocidio de 1948 al acusar falsamente a Ucrania de cometer uno y usarlo como pretexto para la invasión en curso.

Los países que se niegan a acatar las órdenes judiciales pueden ser remitidos al Consejo de Seguridad de la ONU, donde Rusia tiene poder de veto. Aún así, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, lo calificó, de forma optimista, como un gran avance.

Sin embargo, y como era de esperar, Rusia argumentó por escrito que el tribunal con sede en La Haya carecía de jurisdicción para conocer el caso y que nada en la convención prohíbe el uso de la fuerza. En una decisión de 13-2, el tribunal también le dijo a Moscú que se asegure de que las unidades militares “no tomen medidas” para promover el conflicto, al que Rusia se refiere como una “operación militar especial”. Los jueces ruso y chino disintieron.

Zelensky, en una emotiva y carismática intervención telemática en el Congreso estadounidense volvió a pedir ayuda tanto militar como económica y que se declare la zona de exclusión área. Estados Unidos respondió con un incremento de 800 millones de dólares la asistencia militar a Ucrania, sumando ya los 1.000 millones de dólares en tan solo una semana, y un total de 2.000 millones hasta la fecha en la administración Biden. La petición de zona de exclusión aérea difícilmente puede llevarse a cabo, ya que implicaría el inicio de una Tercera Guerra Mundial.

Ataques a civiles, una tradición rusa

El ataque de Rusia contra el hospital de maternidad de Ucrania forma parte de lo que viene siendo una cruel tradición rusa en su estrategia de guerra. Mientras las imágenes más recientes del ataque aéreo ruso que devastó un hospital de maternidad en la ciudad ucraniana de Mariúpol la semana pasada fue de tres muertos y 17 heridos, este fue solo uno de los 31 ataques contra trabajadores de la salud, clínicas e instalaciones médicas documentados hasta ahora en el conflicto de Ucrania por el Sistema de Vigilancia de Ataques a la Atención de la Salud (SSA) de la OMS. Además, las instalaciones de salud han sido blanco de otras guerras, incluidas las dirigidas o apoyadas por Rusia, como la guerra civil en curso de Siria y la guerra en Chechenia de 1999 a 2009.

La OMS señaló, además, los continuos efectos dominó que plantean tales ataques al limitar el acceso a la atención médica y poner en peligro a quienes la buscan y también poner a prueba y amenazar la viabilidad del propio sistema de atención médica. 

Biden: Putin es un criminal de guerra

En respuesta a la pregunta de un periodista, Biden calificó a su homólogo ruso de criminal de guerra, palabras que fueron luego matizadas por la portavoz de la Casa Blanca, que aclaró que todavía es pronto para hacer la declaración de forma oficial. Horas antes, el presidente de Estados Unidos había hablado sobre las atrocidades en Ucrania, sobre la “devastación espantosa” infligida al país europeo, incluidos los informes de médicos y pacientes retenidos como rehenes en Mariopol. son atrocidades”, dijo Biden.

La Casa Blanca ha pedido una investigación sobre si las fuerzas rusas están cometiendo crímenes de guerra en Ucrania, y los expertos dicen que la evidencia no deja lugar a dudas.

Reacción de Rusia

La respuesta de El Kremlin a la condena occidental a la invasión no se hizo esperar. El subsecretario del consejo de seguridad ruso dijo que Occidente ha actuado de una manera “repugnante y criminal” hacia Rusia. El expresidente Dmitry Medvedev describió el comportamiento de Occidente como “amoral” y lo acusó de avivar la rusofobia para tratar de destrozar a su país, como si hiciera falta ayuda externa ante la catastrófica “misión especial” de Rusia en Ucrania. Medvedev, quien fuera la marioneta de Putin en el poder en el pasado, agregó que su país “tiene el poder para poner a todos nuestros descarados enemigos en su lugar”.

Estas declaraciones se producen después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, respondiera furioso a la calificación de criminal de guerra de Biden, diciendo que los comentarios del presidente de los Estados Unidos eran “imperdonables”. El Kremlin puso la guinda al pastel al añadir que los comentarios del presidente estadounidense son “inaceptables”. Moscú continúa negando repetidamente haber atacado a civiles,en una invasión en la que ya ha perdido más de 7.000 soldados y en la que está demostrando al mundo su debilidad militar.

Rusia busca refuerzos 

Pese al patético desempeño de las fuerzas rusas, que en teoría cuentan con miles de tropas, armas y vehículos, y un presupuesto militar asombroso con respecto a Ucrania, sobre el terreno vemos una historia diferente donde Rusia ha encontrado una feroz resistencia de las fuerzas armadas de Ucrania, ampliamente superadas en número. Según los medios estadounidenses, en las primeras dos semanas de la invasión, el llamado del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, a voluntarios extranjeros para reforzar la defensa de su país, hizo que más de 20.000 personas de 52 países se unieran al esfuerzo.

Para no quedarse atrás, la semana pasada el presidente Vladímir Putin también pidió refuerzos extranjeros ; muchos de los solicitantes supuestamente provienen de Medio Oriente y África, donde Rusia ha invertido en “engrasar” a gobiernos y militares, que ahora están en posición de repagar la deuda. Entre estos países, Siria, donde los soldados de Putin respaldaron a las fuerzas gubernamentales en la larga guerra civil del país, afirmando que casi 16.000 voluntarios están listos para luchar en su bando. Durante más de una década, Rusia ha protegido a Siria en el Consejo de Seguridad dotándola con armas, personal y apoyo operativo. El apoyo de Rusia al presidente Bashar al-Assad le permitió un campo de pruebas brutal para armas, tácticas y reclutamiento.

En África, Rusia ha tratado de cultivar el apoyo en lugares como la República Centroafricana, donde los asesores rusos y los contratistas militares privados han reforzado la autoridad del gobierno en Bangui. Los países donde el Grupo Wagner, organización paramilitar de origen ruso, ha estado activo, incluidos Mozambique, República Centroafricana, Malí, que se abstuvieron en la votación contra de Rusia de la ONU, pensando que ponerse del lado de Rusia les brindará la oportunidad de desafiar la era poscolonial dominada por Occidente y proporcionará valiosos ingresos y oportunidades de combate. 

En conclusión, la invasión rusa ha provocado el establecimiento de una Legión Extranjera Ucraniana bajo el control del gobierno, y es probable que el interés europeo y estadounidense continúe apoyando la defensa contra la invasión y la ocupación rusa. Las declaraciones de los simpatizantes indican un enorme apoyo a un gobierno democrático soberano frente a la agresión no provocada, pero si la guerra actual se convierte en una insurgencia a largo plazo, el escenario para los combatientes y voluntarios extranjeros puede sufrir cambios con algunos puntos de vista ideológicos o políticos más radicales o incluso favorecer narrativas extremistas. Rusia ya ha indicado que considerarará a los extranjeros que se unan a la lucha en Ucrania como mercenarios, por lo que no serán considerados combatientes protegidos por el derecho internacional humanitario. No es que hasta ahora Putin haya mostrado interés en respetar derechos de ningún tipo, así que tampoco es de extrañar.

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