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José Antonio, Jesucristo en La Pasión de Adeje: “Que la gente te diga te miro y te creo es el mejor regalo”

Después de 15 años interpretando a Jesucristo en La Pasión de Adeje, José Antonio no representará más a la figura central del cristianismo por las calles de su municipio
José Antonio, Jesucristo en La Pasión de Adeje

Después de 15 años interpretando a Jesucristo en La Pasión de Adeje, el acto principal y de mayor repercusión mediática de la Semana Santa en el sur de Tenerife, José Antonio López Delgado (47 años) no representará más a la figura central del cristianismo por las calles de su municipio. En la memoria de los adejeros y del público que durante años ha seguido la obra que reproduce las últimas horas de Jesús de Nazaret, desde la última cena hasta su muerte, quedarán para siempre las interpretaciones de este vecino de Armeñime cargadas de un realismo impactante que ha hecho llorar a miles de telespectadores de toda España.

-La del pasado Viernes Santo no fue para usted una representación más. Era su despedida. ¿Cómo se sintió?

“Sí. Experimenté una mezcla de sentimientos de emoción, orgullo y gratitud después de haber participado prácticamente en todas las ediciones con diferentes personajes. Pero, como vecino del pueblo de Adeje, me veo en los próximos años participando con algún que otro papel”.

-¿Cómo recuerda la primera vez que representó a Jesucristo?

“Desde el primer momento fui consciente de la responsabilidad que contraía y lo asumí con el máximo respeto. Formaba parte de un grupo de teatro y la directora en aquel momento, Laura Marrero, me dijo que le gustaría contar conmigo para representar a Jesús. Recuerdo que tenía el pelo cortísimo y el primer y segundo año tuve que usar extensiones”.

-No era cualquier papel el que le ofrecían: la figura central de la gran apuesta del municipio en Semana Santa…

“Sí, por eso los primeros años traté de documentarme. Hablaba con el párroco, buscaba referencias en libros, seleccionaba música para escenas concretas… todo eso me enriqueció y me ayudó mucho para construir el personaje”.

-A lo largo de estos 15 años, ¿qué es lo que más le ha conmovido cuando interpretaba a Jesús por las calles del casco urbano de Adeje?

“La reacción de los niños, sin duda. Hay una mirada en ellos indescriptible, de descubrimiento, de admiración y de amor que me enternece. Ellos ven a Jesús y cuando les dedico un gesto o una sonrisa se emocionan. También, cada vez que finaliza la actuación, mucha gente se acerca con lágrimas en los ojos y te agradece la representación. Eso también te cala hondo”. 

-¿Cuál ha sido el comentario que más ha agradecido?

“Que la gente te diga: ‘te miro y te creo’. Ese es el mejor de los halagos”. 

-¿Y usted ha llegado a emocionarse durante la obra?

“Jamás he llorado durante la actuación. La emoción la exteriorizo a través de la mirada y en las facciones. Sí puedo decir que se me han caído las lágrimas al final o antes de salir. Este último Viernes Santo rompí a llorar en el intervalo entre el final de la película y el inicio de la actuación en directo”.

-¿Cuál ha sido el episodio evangélico de la obra más difícil de interpretar?

“La crucifixión. Es un momento que me llena de miedos porque todo se focaliza ahí, aunque siempre he confiado en el trabajo de todos los compañeros. Pero no es una escena fácil: es el final, estás en una postura complicada, interpretas nada menos que la muerte y en la plaza hay un silencio de observación y conmoción escalofriante que no se puede romper por nada. Ese silencio impresiona”.

-Este año se ha apostado por una experiencia inédita que ha mezclado cine con la representación en directo en la plaza de España. ¿Cómo ha sido la experiencia del rodaje de la película?

“Apasionante, la película estuvo muy bien orientada por la dirección y en la que en ningún momento faltó la ilusión y el esfuerzo de los compañeros. Terminó con Jesús cargando la cruz, así que queda una parte pendiente por rodar”. 

-O sea, que falta completarla con la crucifixión…

“Sí, el rodaje se retomará en breve y será la última vez que represente a Jesucristo. Fue la sorpresa que nos llevamos el último día”.

-¿Dónde radica el éxito de La Pasión de Adeje, que se ha convertido en una seña de identidad del municipio?

“En la implicación de sus vecinos. Es increíble cómo se viven las semanas previas, la gente te para por la calle y te da ánimos. Este acto forma parte de la esencia misma de Adeje y de la construcción de su sociedad”.

-Además, gusta mucho entre los turistas…

“Sí, empezamos haciéndolo para nosotros, pero, como dice nuestro alcalde, si le gusta a la gente de fuera, bienvenidas sean todas esas personas”.

-¿Qué consejo le daría al próximo Jesús de Nazaret?

“Que se deje llevar por lo que le dice el director, porque va a buscar lo mejor de él, como han buscado lo mejor de mí durante todos estos años”.

-Usted es concejal del Ayuntamiento de Adeje desde 2019, está a cargo de las áreas de Discapacidad y del Banco de Alimentos. ¿La política es una cruz?

(Sonríe) “No, porque se trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas. Siempre he tenido un espíritu activista y me siento plenamente identificado con el proyecto político que lidera José Miguel Rodríguez Fraga”.

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