Pedro Cuadrado cogió la licitación del quiosco de Playa Jardín hace cuatro años, después de haber estado cerrado durante varios años y en una época compleja, coincidiendo con el fin de las restricciones por la pandemia de Covid-19.
Fue el único empresario que se presentó a la licitación convocada por el Ayuntamiento. “Soy del Puerto de la Cruz y de Punta Brava, por eso decidí invertir aquí”, dice señalando la casa en la que nació y vivió de niño.
Realizó una mejora importante del espacio e incluyó un chill-out para hacerlo más atractivo. Sin embargo, el cierre de la zona de baño entre julio de 2024 y junio de 2025 y los cuatro de este año le han pasado factura a su empresa.
En 2022 arrancó con 28 empleados y en 2024 tuvo que echar a la mitad. Actualmente solo cuenta con 14 y no sabe si ahora tendrá que tomar la misma decisión ya que la situación provocada por los episodios de contaminación en la playa está siendo “insostenible”.
“Se nota y mucho y aunque la abran, la gente dice que está contaminada y ya no viene como antes”, afirma.
Su mayor clientela está conformada por personas que también van a la playa. “La gente no deja el coche en la avenida y viene caminando hasta aquí solo para comer aunque la comida sea muy buena”, bromea.
El turismo también se ha ralentizado aunque cree que no solo en su negocio sino en el municipio en general.
Pedro tiene claro que si la situación sigue así tendrá que cerrar y se marca como fecha enero del próximo año. “2022 y 2023 fueron años muy buenos, pero 2024 y 2025 fueron una ruina.
Hemos tenido el 50% de pérdidas. Soy portuense y de Punta Brava pero no puedo seguir arruinándome”, sostiene.
Pedro “no le echa la culpa a los políticos que están ahora”, porque es una situación que lleva “muchísimo tiempo”.
Asegura que ningún responsable del Ayuntamiento se ha puesto en contacto con él pese a que es una concesión administrativa de 16 años. “Si la situación se mantiene, no creo que pueda seguir. Estoy esperando a hablar con mis abogados porque no puedo seguir perdiendo dinero y arruinándome. Es una incertidumbre permanente”, insiste.
Respecto a si dejar el contrato antes de tiempo puede considerarse como un incumplimiento y por lo tanto, ser penalizado, asegura que no. “Debería ser yo quien penalice al Ayuntamiento porque cogí la concesión con una playa abierta y ocho trabajadores de Pamarsa que eran del Ayuntamiento”, declara.
Pedro demanda que se hagan más actividades en la zona para compensar a los comerciantes y al sector de la restauración de Punta Brava por las pérdidas que les ocasiona tener la playa cerrada. “Que organicen algo aquí, todo se lo llevan a la plaza del Charco”, se lamenta.
Aunque organice muchos eventos, bodas y comidas de empresas, que el próximo mes aumentarán de cara a la celebración de la Navidad, no es suficiente para afrontar todos los gastos que tiene y pagar las nóminas al personal, que es consciente de la situación. “Sabe cuándo se hace caja y cuándo no, pero aún así, comunicar un despido no es sencillo para ningún empresario”, confiesa.
Toma de muestras conjunta y un cierre que puede prolongarse
El Ayuntamiento y Salud Pública realizarán hoy tomas de muestras conjuntas para evaluar la calidad del agua de playa Jardín. Cabe recordar las discrepancias en los resultados obtenidos de las analíticas realizadas por un laboratorio independiente contratado por el Consistorio y las del organismo competente en las mismas fechas, arrojando las primeras una calidad del agua óptima y apta para el baño. En caso de incumplirse los parámetros establecidos, Salud Pública no descarta prolongar el cierre, tal y como lo adelantó la semana pasada su director general, José Díaz Flores.







