la palma

La Cosmológica, un templo de la cultura en el corazón de la capital palmera

DIARIO DE AVISOS se adentra en una de las hemerotecas más nutridas e importantes de Canarias, inmersa en una apertura a la sociedad, empezando por los más pequeños
La Cosmológica
Rosi Jaubert y Carmen Picó, junto a varios ejemplares de prensa antigua, en el edificio central de La Cosmológica de La Palma | DANIOS

Rosi Jaubert, Carmen Picó y Pablo Díaz no tienen un trabajo cualquiera. Son guardianes de una de las hemerotecas más nutridas e importantes de Canarias, como técnicos de la Real Sociedad Cosmológica de La Palma. En pleno corazón de la capital, a escasos metros de la parroquia matriz de El Salvador, se ubica la sede principal de la entidad, donde se preservan verdaderos tesoros de la Isla Bonita y del Archipiélago, incluidos todos los números de DIARIO DE AVISOS: desde El Artesano, nombre con el que este rotativo salió a la venta por primera vez, hasta la edición en la que está publicado este reportaje.

Tratándose de una organización centenaria -fundada en 1881 por destacados intelectuales de la época para difundir conocimientos sobre las ciencias naturales entre la población-, resulta crucial que el testigo vaya pasando de una generación a otra para garantizar su continuidad. Es por eso que la nueva Junta Directiva, encabezada por el abogado Nacho Pastor, se ha afanado en acercar la labor que realiza la institución a los más pequeños y jóvenes, con actividades que, partiendo de dinámicas entretenidas, basadas en el ocio y la diversión, despiertan su interés por los vestigios de la sociedad palmera desde el siglo XVII hasta la actualidad.

Esa es la manera que han hallado en La Cosmológica para que no se pierda la “bendita curiosidad”, que decía Albert Einstein. Un principio que, más tarde, el divulgador estadounidense Carl Sagan extendía, enalteciendo el valor de los niños en el desarrollo de la ciencia, puesto que se hacen preguntas en las que los adultos no reparan. A edades tempranas, nos cuestionamos “por qué el césped es verde” o “por qué el cielo es azul”, algo que la biología y la física responden, y que nos puede empujar a zambullirnos en dichas disciplinas. Sin embargo, con el paso de los años, las personas suelen, incluso, ridiculizar esa clase de planteamientos.

Pastor explica que la entidad fue bautizada de tal forma por el libro Cosmos, del polímata Alexander von Humboldt; nombre, también, de la obra maestra de Sagan, publicada, eso sí, con un siglo de distancia. Por otra parte, se muestra agradecido a la Fundación CajaCanarias, la Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno regional, el Cabildo y el Ayuntamiento santacrucero, por contribuir a que la sociedad continúe su andadura, al tiempo que dice estar abierto a colaboraciones con otras instituciones públicas y privadas, en aras de poner en marcha más proyectos que guardan en el tintero. “Estamos en fase de crecimiento”, asegura, con un ejemplar de la obra de Humboldt en el brazo.

La Cosmológica: un mundo por descubrir

El amplio catálogo de documentos, instrumentos y artilugios varios de La Cosmológica, accesibles -en buena parte- para el público general mediante visitas guiadas, puede inducir a pensar que todo lo que allí se acopia está descubierto. Pero lo cierto es que aún queda mucho por destripar, según admiten los tres técnicos, que detallan que sus estanterías se dividen en dos partes: la superior, con archivos perfectamente clasificados y datados, y la de abajo, con decenas de cajas llenas de joyas esperando ser desveladas. Y es que la archivística, indican, es una labor lenta, considerando el cuidado que hay que tener con materiales tan antiguos, tanto para su tratamiento como posterior conservación.

“La primera vez que entré, tuve la sensación de que estaba en una máquina del tiempo”. Quien se expresa así es Pablo Díaz Cobiella, la última incorporación a la plantilla y responsable de las actividades de dinamización, que incluyen una denominada LAB Cosmos. En la misma, se incentiva que los niños tengan interés por la cultura y la historia. “Incluso se les da un carnet de investigadores”, concreta, para luego mostrar su fascinación por una de las piezas almacenadas: un gramófono de 1920 que utiliza discos de pizarra. Para él fue amor a primera vista, pues pocos minutos después de hallarlo, ya estaba probándolo, constatando que funciona y pudiendo enseñarlo a los más pequeños, que, afirma, “se quedan fascinados”.

Carmen Picó, que entró en el equipo el pasado mes de noviembre, cuenta que el fondo de la organización es abierto, dado que “seguimos recibiendo donaciones” de particulares, empresas y administraciones. Ahora, una de sus prioridades, aparte de seguir catalogando, es hacer que este sea accesible para investigadores y curiosos, digitalizándolo de cara a que, en el futuro, pueda ser consultado por personas desde cualquier parte del mundo. Preguntada por qué es lo que más le ha asombrado, destaca, entre otros tantos, los planos del Faro de Punta Cumplida, en Barlovento; infraestructura convertida recientemente en el primer hotel-faro de Canarias.

Equipo ‘Cosmos’

La Cosmológica
Carmen Picó, Rosi Jaubert, Nacho Pastor y Pablo Díaz | DANIOS

Muchas veces entre bambalinas, sin la proyección debida, Rosi Jaubert trabaja en beneficio de La Cosmológica. Lo ha hecho como técnico y como miembro de la directiva. A ella se le atribuye, de hecho, el saneamiento de las cuentas de la sociedad. Y, en el día a día, enseña las instalaciones, que conoce como la palma de su mano. Explica que el edificio principal alberga la biblioteca histórica, la biblioteca moderna, el fondo antiguo y la hemeroteca; otro inmueble, situado en Maldonado, acoge la prensa de 1976 en adelante.

Aunque, según dice, la entidad no podría mantenerse sin el trabajo conjunto. Son un equipo que se complementa: a Pablo se le achaca ser creativo y tener buenas dotes con la tecnología; a Carmen, saber poner orden al inmenso archivo, y a ella misma, un extenso conocimiento de la institución y llevar las tareas gerenciales. Eso sí, sin olvidar a quienes estuvieron, como las técnicos María del Carmen Aguilar y Ángeles Morales.

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