cultura

Mujeres en la antigua Grecia: una cuestión de ciudadanía

Las IX Clásicas Tertulias, organizadas por la sección canaria de la SEEC, concluyen el viernes en La Laguna con Mercedes Madrid Navarro y ‘Las guardianas de la República de Platón’
La doctora en Filología Clásica Mercedes Madrid Navarro. / DA

No nos engañemos: Platón (427-347 a. C.) no era feminista. No podía serlo. No fue un hombre que odiase a las mujeres, pero tampoco era amigo de ellas. Era un aristócrata ateniense que nunca se casó y casi no tenía contacto con mujeres, aunque las admitía en su Academia. Pero hay algo en su pensamiento que, pasados 25 siglos, no deja de causar asombro. Tanto, que pudiera pensarse que en sus razonamientos se halla una suerte de protofeminismo.

Para hablar de ello, Mercedes Madrid Navarro, doctora en Filología Clásica y catedrática de Griego de Instituto, ofrecerá mañana viernes (20.00 horas) en La Laguna la última conferencia de las IX Clásicas Tertulias, en la Sala de Cristal del antiguo Convento de Santo Domingo.

Esta cuarta entrega del ciclo organizado por la sección canaria de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), y coordinado por Jorge García Hernández, Víctor G. Hernández González y Kiara Gutiérrez Pérez, lleva por título Las guardianas de la República de Platón y podrá seguirse también en directo a través del canal de YouTube de la SEEC-Canarias (https://youtube.com/c/SEECCanarias). El ciclo cuenta con el respaldo de la Concejalía de Cultura y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de La Laguna.

EL ESTADO IDEAL

“Cuando Platón escribe La República propone un Estado ideal”, expone Mercedes Madrid Navarro. “Ese planteamiento se inscribe en las utopías que comienzan a formularse en Atenas desde el siglo V a. C.”. “El filósofo habla de cómo, a su juicio, se tiene que gobernar. Su propuesta de gobierno es comunismo puro, pues considera que los mayores enemigos del Estado son el individualismo y el egoísmo”, apostilla la profesora Madrid Navarro.

“Él casi no habla de las mujeres hasta que llega al Libro IV. Y entonces lo asombroso es que algo que hemos tardado 25 siglos en propugnar lo expone con una claridad pasmosa. Dice que una sociedad que no cuenta con las mujeres no se beneficia de la mitad de su población. O, dicho de otro modo, que un Estado, pudiendo valer el doble de lo que vale, se queda con la mitad. Tuvo que llegar la incorporación de la mujer al mundo del trabajo para que las naciones cayeran en la cuenta de que su riqueza aumentaba”, señala.

EDUCACIÓN

Pero hay algo en la obra platónica que llama más la atención de Mercedes Madrid: “Afirma que no hay nada en la naturaleza de hombres y mujeres que los capaciten para desarrollar trabajos distintos, salvo en la tarea de la procreación”, indica. “Y también dice otra cosa interesante: si las mujeres no sirven para gobernar la ciudad será porque no han recibido la misma educación que los hombres, pero en igualdad de condiciones no existe la diferencia”.

Este pensamiento moderno “ha sido muy discutido”. “Sobre todo por parte de las feministas en los años 70, que consideraron que Platón de ninguna manera tenía un pensamiento feminista, pues solo había que leer lo que decía en otras obras. Y yo, ciertamente, tampoco lo creo”, afirma Madrid Navarro.

No obstante, también remite a los estudios de género desarrollados en lo que llevamos de siglo y asimismo considera que el concepto de ciudadanía que nació en la Revolución francesa ha sido proyectado anacrónicamente a la antigua Grecia: “En Atenas la gran dicotomía no era entre hombres y mujeres, sino entre libres y esclavos, y dentro de los libres, entre ciudadanos y no ciudadanos”, concluye.

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