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Arranca la carrera del 28M: todos contra todos pero condenados a pactar

Celebradas las andaluzas y pulverizados los augurios que daban por finiquitado al cuatripartito desde el inicio, los partidos se abren a todo tipo de pactos conscientes de que es imposible la mayoría absoluta
Podemos y CC, contra los cuadros del Parlamento de Canarias
Parlamento de Canarias. Fran Pallero

Por mucho que la ley diga lo contrario, la maquinaria de los partidos políticos -tanto a nivel estatal como canario- llevan tiempo trabajando en la campaña electoral con vistas a las citas del año que viene, cuando están previstas tanto las autonómicas y locales (28 de mayo) como las generales (noviembre). Para las europeas habrá que esperar a 2024.

En lo que más interesa por estos lares, lo cierto es que los augurios alimentados desde la oposición (Coalición Canaria y Partido Popular) acerca del cuatripartito se han visto pulverizados por la realidad, a tal punto que el inédito cuatripartito conformado por PSOE, Nueva Canarias, Podemos y ASG no solo ha resistido a las polémicas internas, sino que todo apunta a que el experimento ha resultado ser un éxito por lo que respecta a la continuidad y nadie duda a estas alturas de que igualará un registro solo logrado por el pacto entre Paulino Rivero (CC) y José Miguel Pérez (PSOE) entre 2011 y 2015, en realidad algo tan exigible como dar estabilidad al Gobierno de Canarias durante los cuatro años que dura la legislatura.

Por eso, la fecha del 28M del año que viene se remarca en rojo desde hace tiempo en las sedes de unos partidos que, habida cuenta de que el ‘milagro’ de la mayoría absoluta de Juanma Moreno en Andalucía no es repetible en las Islas, se saben condenados a entenderse para conformar un nuevo Ejecutivo multicolor, pero que no quieren llegar a la mesa de negociación con las cartas marcadas, de tal modo que, hoy en día, son pocas las alianzas que a priori se rechazan.

Prueba de ello es que, por ejemplo, CC no le hace ascos a Vox a sabiendas de que le disputa parte de su electorado en las plazas fuertes coalicioneras como Tenerife y La Palma, pero también Nueva Canarias advierte de que no descarta hablar con PP y CC después de que lo hagan las urnas en un claro mensaje al PSOE para que se olvide de negociar una reedición sin tener en cuenta que los llamados nacionalistas de izquierdas puedan barajar otras opciones.

En cuanto a la ASG de Casimiro Curbelo, basta con recordar que solo la torpeza de Fernando Clavijo y el ya extinto (políticamente hablando) Teodoro García Egea (entonces número 2 del PP) imposibilitaron su apoyo a un pacto de las derechas conservadoras en 2019, si bien nadie puede dudar de que el gomero es un hombre de palabra, y quien cumpla con sus condiciones tiene un aliado fiel. A buen seguro que, en la medida de lo posible, su reciente propuesta para rebajar la fiscalidad en las llamadas islas verdes (La Palma, La Gomera y El Hierro) será muy tenida en cuenta por quienes, en sus cálculos, suman los diputados autonómicos que, elecciones tras elecciones, logra el también presidente insular de la Isla Colombina.

Pero si hay un partido que se la juega el 28M es Coalición Canaria que, por tercera vez, llega al periodo preelectoral con su candidato, Fernando Clavijo, investigado por la Justicia. Si en 2015 se salvó gracias al extravío de la autorización judicial para unas comprometedoras escuchas telefónicas a cuenta del caso Corredor, en 2019 el caso Grúas le costó directamente la Presidencia ante la imposibilidad de Ciudadanos de pactar con un imputado. Para 2023 le toca ahora el caso Reparos, de mucha mayor enjundia jurídica según todos los expertos consultados. Lo peor es que, a diferencia de hace tres años, los coalicioneros ya no cuentan con la red clientelar propia de quien permaneció tanto tiempo en el poder.

Además, su aliado natural, el Partido Popular, cuenta con un nuevo y pujante líder, Manuel Domínguez, a quien Génova, ahora en manos de Alberto Núñez Feijóo, ya le ha dejado claro que tiene manos libres para pactar, y el experimento de La Palma, donde PP y PSOE fueron pioneros que es posible gobernar en Canarias sin contar con CC, se ha reforzado con la imagen de unidad a raíz del volcán. Ojo con Domínguez, que ya no hay “medianeros” en el PP canario -como les faltó el respeto Clavijo en su día-, sino más bien ‘jefe de la manada’.

En cuanto al PSOE, más le vale a Ángel Víctor Torres no confiarse, por mucho que ha demostrado ser el presidente perfecto para cuando vienen mal dadas, y no han sido precisamente pocas. Aunque nadie discute un potente ‘suelo’ electoral, el techo es insuficiente como para no buscar otra gran acuerdo multipartido. El desgaste de Pedro Sánchez le afecta, aunque le favorecerá que las autonómicas sean antes de las generales, si es que finalmente es así porque la estabilidad en el Congreso está mucho más comprometida que la canaria.

Sobre la llamada izquierda real, hay movimientos telúricos. Habrá que ver si Noemí Santana repite como cartel electoral de Podemos o se consuma su relevo por Laura Fuentes, si bien el futuro electoralde esta formación política pasa, tanto en las autonómicas como en las locales (¡Y también en las generales!) por su capacidad de unirse, salvo que se condenen a repetir el sonoro fiasco que han protagonizado en Andalucía. Sería un suicidio orgánico prescindir de Izquierda Unida Canaria porque sus militantes son, pese a escasos, una aportación imprescindible como demuestra -sin ir más lejos- Ramón Trujillo en Santa Cruz de Tenerife, pero también es pegarse un tiro en el pie no contar con Sí se puede, especialmente en Tenerife. La fórmula de su posible éxito está en La Laguna, donde los egos dejaron paso en 2019 a la voluntad de servicio público.

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