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Europa, a por la Luna y Marte

La ESA anuncia los objetivos de Terrae Novae 2030+, la hoja de ruta del programa espacial tripulado que pretende llevar al primer astronauta europeo a la superficie lunar en 2030 y al planeta rojo en 2040

La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) presentó recientemente Terrae Novae 2030+. Se trata de un ambicioso —y optimista— plan de misiones espaciales tripuladas para lograr llevar a la Luna al primer astronauta europeo en 2030 y a Marte en 2040.

Los fundamentos del programa y su hoja de ruta fueron hechos públicos en un documento que, aún siendo parco en cuanto a detalles técnicos, establece una declaración de intenciones acerca de los objetivos de la agencia, que pretende asegurarse un papel destacado en la exploración espacial tripulada tanto en su futuro más inmediato como a largo plazo.

En las próximas décadas, la presencia humana sostenible en bases establecidas en la Luna y su órbita, así como la llegada de los primeros astronautas a Marte, se convertirán en realidades palpables de las que el viejo continente no puede permitirse quedar descolgado.

“Esta hoja de ruta a largo plazo guiará a los responsables que tomarán las decisiones de hasta dónde llevar a Europa en su viaje de exploración del espacio profundo”, declaró David Parker, director de Exploración Humana y Robótica de la ESA. “También expresa nuestras ambiciones para los futuros innovadores, científicos y exploradores de Europa”, concluyó.

Sin embargo, Europa no cuenta actualmente con ningún cohete lo suficientemente potente como para lanzar misiones a la Luna o a Marte. Los lanzadores de que dispone la ESA solo permiten el acceso a órbita baja terrestre y órbita geoestacionaria. Igualmente, carece de una nave tripulada y, tanto en el caso del lanzador como de la nave, no hay planes sobre la mesa para su desarrollo.

Por otra parte, el cese de la colaboración entre la ESA y Rusia en materia de exploración espacial debido a la invasión de Ucrania se ha convertido en una dificultad añadida a la probabilidad de un posible desarrollo de estos vehículos en solitario por parte de la ESA.

Entonces, ¿cuál es el plan para cumplir los objetivos que anuncia Terrae Novae 2030+? La pregunta se puede responder con una sola palabra: NASA.

TODO PASA POR NASA

Para la consecución de los objetivos que propone Terrae Novae 2030+, a la ESA no le queda otra opción que la estrecha colaboración con la NASA para sumar esfuerzos a Artemisa, el programa con el que la agencia estadounidense volverá a la Luna, y asegurar con ello asientos a bordo para sus astronautas.

El nuevo cohete SLS de la NASA (actualmente en su fase final de pruebas) y su nave Orion resultarán tan vitales para una agencia como para la otra de cara a volver a ver presencia humana sobre la Luna y, más adelante, llevar a los primeros astronautas a Marte.

Europa juega una importante baza que le ha valido su papel de socio indiscutible de la NASA gracias a sus importantes logros tecnológicos y científicos, dando lugar a una larga y mutuamente fructífera colaboración. El propio módulo de servicio de la nave Orion, componente vital del programa Artemisa, ha sido desarrollado y fabricado por Europa, además de innumerables instrumentos para todo tipo de sondas y misiones robóticas conjuntas o de la NASA.

Josef Aschbacher, director general de la ESA, se dirigió a los líderes de los países europeos con el fin de recabar los apoyos necesarios para sacar adelante Terrae Novae 2030+: “Invito a nuestros políticos a definir el nivel de ambición de Europa para que la ESA, junto con todas las partes interesadas, pueda hacer realidad esta hoja de ruta estratégica”.

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