vilaflor de chasna

Hermano Pedro: 20 años de la canonización del primer santo canario

Se cumple hoy el vigésimo aniversario de la ceremonia que elevó a los altares al religioso chasnero y que ofició el papa Juan Pablo II en Guatemala ante un millón de personas
Hermano Pedro: 20 años de la canonización del primer santo canario

El reloj marcaba las 16.42 minutos del 30 de julio de 2002 en el Hipódromo del Sur, en ciudad de Guatemala, cuando el papa Juan Pablo II pronunciaba la frase clave que elevaba a los altares al primer santo canario: “Después de haber reflexionado largamente, invocado muchas veces la ayuda divina y oído el parecer de numerosos hermanos del episcopado, declaramos y definimos Santo al beato Hermano Pedro de San José de Betancurt y lo inscribimos en el catálogo de los santos”.


En ese instante comenzaron a repicar las campanas de las iglesias en la isla de Tenerife, comenzando por el templo de San Pedro Apóstol, en Vilaflor de Chasna, su pueblo natal. Un millar de personas que seguía por televisión la liturgia desde la cuevita de El Médano, punto de peregrinación donde el Hermano Pedro bajaba con su rebaño de cabras, prorrumpió en un aplauso interminable. En Guatemala, el país donde el Hermano Pedro desarrolló gran parte de su labor y en el que fundó la Orden Bethlemita, dedicada a la atención de los enfermos pobres, la gente lo celebró en las calles y se escucharon campanas, cohetes y pitas.


En la homilía, que culminaba un proceso de canonización de 350 años, Juan Pablo II, visiblemente cansado por su avanzada edad, se refirió al religioso chasnero como un hombre de “profunda oración tanto en su tierra natal, Tenerife, como en todas las etapas posteriores de su vida”. Uno de los momentos más esperados de la misa se produjo cuando tomó la comunión el joven Adalberto González, de 22 años, cuya curación, en 1985, sirvió como documento del milagro necesario para la canonización. Bertito superó con cinco años una grave enfermedad intestinal por el efecto atribuido a unos rezados realizados con una reliquia del Hermano Pedro.


La ceremonia, a la que asistieron siete jefes de Estado y en la que participaron 700 sacerdotes procedentes del Archipiélago y de todos los países centroamericanos, duró dos horas y media y contó con una importante delegación de las Islas formada por 400 personas, encabezadas por el presidente del Gobierno de Canarias, Román Rodríguez; el obispo de Tenerife, Felipe Fernández; el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, y el alcalde de Vilaflor de Chasna, José Luis Fumero. Las banderas de España, Tenerife y Canarias ondearon junto a las del Vaticano y Guatemala en la inmensa explanada presidida por un gran altar formado por 6.000 rosas blancas y 200 arreglos florales, entre las que había flores típicas canarias.


El Hermano Pedro nació en Vilaflor el 19 de marzo de 1626. Con 23 años abandonó Tenerife y llegó a Antigua de Guatemala dos años después. Allí se entregó en cuerpo y alma a los más desfavorecidos. Visitó hospitales, cárceles, casas de pobres y emigrantes sin trabajo, y fundó la Orden Bethlemita, que hoy sigue ejerciendo su misión apostólica y caritativa en América, Italia, India y España. Murió el 25 de abril de 1667, con 41 años. Fue beatificado en Roma, también por el papa Juan Pablo II, el 22 de junio de 1980, junto al misionero lagunero José de Anchieta, apóstol de Brasil, que se convertiría en el segundo santo canario el 3 de abril de 2014 en una ceremonia oficiada por el papa Francisco.

Hermano Pedro y derechos humanos


Para Nelson Díaz Frías, magistrado, historiador y cronista oficial de Vilaflor de Chasna, al Hermano Pedro se le puede considerar la figura “más relevante y universal de cuantas han venido al mundo en el archipiélago canario, un auténtico precursor de los Derechos Humanos en el siglo XVII, que se adelantó a la Declaración Universal”.


Díaz Frías remarca que el religioso chasnero “ofrecía su ayuda y consuelo a todos los que la necesitaban en la estratificada sociedad guatemalteca del siglo XVII sin hacer distinciones por la raza, sexo, edad, origen social o étnico” y subraya que fue un “precursor” en la alfabetización infantil, especialmente de niños indios y negros, además de un “adelantado” para su época, al ser el primero en impulsar la asistencia social en América tras fundar el primer hospital de Convalecientes, “dado que en aquella época muchos enfermos que escapaban de una enfermedad grave morían luego durante su convalecencia desasistidos al no tener quien los cuidase”.


Miguel Torres, miembro numerario de la Academia e Geografía e Historia de Guatemala y uno de los grandes expertos en la vida y obra del santo tinerfeño, explicó a este periódico la admiración que sienten sus compatriotas por el religioso tinerfeño: “Es uno de los padres de la patria de mi país, porque cuando llegó no había instituciones de educación ni de sanidad públicas, y él se preocupó de crearlas”.


“Nacieron instalaciones especializadas en el cuidado de las personas, donde la población indígena fue atendida”, manifestó Torres, que destacó la continuidad de su labor a través de la llamada Obra Social del Santo Hermano Pedro y el papel “clave” que jugó para impulsar una educación igualitaria. “No solo permitió el acceso a la enseñanza de los niños pobres, sino que introdujo el concepto de educación de ambos sexos”.


Para la alcaldesa de Vilaflor de Chasna, Agustina Beltrán, “el Hermanito Pedro, como le seguimos llamando con especial devoción y admiración en el municipio, es un orgullo, y el vigésimo aniversario de su canonización es una oportunidad para poner en valor las cualidades de este gran vecino, que nació, vivió y recorrió nuestras calles, llevando más tarde el nombre de nuestro pueblo, pero también el de Tenerife y de Canarias hasta la otra parte del Atlántico, donde realizó una gran labor”.


Precisamente, el pasado 22 de abril, el Ayuntamiento de Vilaflor de Chasna aprobó por unanimidad solicitar que el Hermano Pedro sea designado copatrón de las diócesis Nivariense y Canariense.


Los restos del religioso chasnero reposan en la Iglesia de San Francisco, en la Antigua Guatemala, punto de peregrinación que visitan miles de fieles todos los años.

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