cultura

Luis Balbuena Castellano: las matemáticas de la artesanía

El profesor, catedrático jubilado y exconsejero regional de Educación protagoniza hoy jueves en Vilaflor la ponencia inaugural de las II Jornadas Internacionales de la Roseta
Luis Balbuena Castellano abre hoy con su ponencia las II Jornadas Internacionales de la Roseta. / Fran Pallero

Las rosetas, ñandutí y matemáticas. Ese es el título que ha escogido Luis Balbuena Castellano, catedrático jubilado de Matemáticas en Educación Secundaria y Bachillerato -uno de los artífices de la entonces Sociedad Canaria de Profesorado de Matemáticas Isaac Newton, que hoy lleva su nombre-, para la ponencia inaugural que pronuncia hoy jueves (11.00 horas) en las II Jornadas Internacionales de la Roseta, una iniciativa del Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Vilaflor que se desarrollará hasta el sábado en el municipio sureño.

El foro, que reúne a 70 artesanos y expertos procedentes de cinco países de Europa y América en los que se elabora esta modalidad de encaje canario, persigue contribuir a la difusión y preservación de la que es considerada como una de las manifestaciones más antiguas del arte textil en el Archipiélago.

“Detrás de esta artesanía practicada mayoritariamente por mujeres hay una matemática, como también la hay en los calados”, expone en una charla con DIARIO DE AVISOS quien fuera consejero regional de Educación entre 1983 y 1987.

Para profundizar en este vínculo, Balbuena recuerda cómo abordaron un estudio en profundidad, en el que también participó un grupo de estudiantes, que incluyo entrevistas a caladoras y roseteras. “De ese trabajo -apunta- salió una memoria que presentamos al Premio Francisco Giner de los Ríos [a la mejora educativa] y, para nuestra sorpresa, nos llevamos el primer premio [Geometría de los calados canarios, IES Viera y Clavijo (La Laguna), junto a María Dolores de la Coba García]. Eso fue en 2000, el Año Mundial de las Matemáticas”.

El profesor alude a Aristóteles, y a la idea de que la simetría y la regularidad son dos elementos que caracterizan a la belleza, para trasladar esos conceptos a la artesanía del calado. “Un calado es una pieza que se repite por traslación. Eso, matemáticamente, se conoce como friso, un término que se toma prestado de la arquitectura, de los dibujos geométricos que, por ejemplo, generalmente se repetían alrededor de los templos griegos”.

LOS ROSETONES

De forma similar, una roseta es un rosetón, “unas figuras geométricas muy abundantes en el arte, como en esos ventanales circulares en las fachadas de los templos góticos, pero también en la naturaleza”. “La flor de los hibiscos, las petunias, las ipomoeas son rosetones”, apostilla Balbuena, quien indica que esos círculos con un dibujo en su interior que las artesanas repiten sobre la tela se clasifican -de nuevo aparece la botánica- por su número de pétalos (sectores en los que se dividen). “Lo que intento hacer ver es que las artesanas, en su estructura mental, están utilizando las matemáticas, aunque no lo sepan”. Unas leyes matemáticas que también se dan en el mundo físico. “Quizás no sea casual que la mayor parte de las roseteras vivan en pueblos, es decir, que son gente que mantiene un estrecho contacto con la naturaleza”.

Luis Balbuena también hablará sobre el ñandutí, un tipo de encaje muy popular en Paraguay. El profesor refiere que la palabra ñandutí es guaraní y significa tela de araña. Su origen mítico está relacionado con ellas. En una de sus estancias en ese país le propusieron estudiar las matemáticas de esta artesanía. Uno de los libros a los que recurrió era de Josefina Pla, “una señora intelectualmente muy activa que se asentó en Paraguay y que resulta que era canaria, pero no nació en ninguna isla -explica Balbuena con una sonrisa-, sino en el islote de Lobos, pues su padre era el farero”.

Pla expone en su obra que esta artesanía paraguaya procedía realmente de los bordados de Tenerife. “Compré unos cuantos ñandutís y, a mi regreso a la Isla, me fui a ver a una artesana de La Orotava, Juana Mesa, quien, al verlos, me dijo que su origen se hallaba en las rosetas de Vilaflor y, efectivamente, los diseños eran prácticamente iguales. Es decir, que con gran probabilidad podemos afirmar que el ñandutí, tan popular en Paraguay, procede de la roseta de Canarias”.

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