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Manuel Alfonso Patarroyo: “El parásito que causa la malaria usa 120 proteínas para atacar y es 100 veces más complejo que el COVID”

DIARIO DE AVISOS ha querido conocer el avance en la vacuna contra la malaria del equipo liderado por su padre, el ilustre Manuel Elkin Patarroyo, y del que están muy satisfechos, con el 75% de efectividad en el modelo experimental
Manuel Alfonso Patarroyo, el director científico del Departamento de Inmunología y Biología Molecular de la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic)
Manuel Alfonso Patarroyo, el director científico del Departamento de Inmunología y Biología Molecular de la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic). DA

Nueva visita a Tenerife de Manuel Alfonso Patarroyo, el director científico del Departamento de Inmunología y Biología Molecular de la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic). La participación en Campus África supone la oportunidad para compartir sinergias con compañeros y amigos españoles. DIARIO DE AVISOS ha querido conocer el avance en la vacuna contra la malaria del equipo liderado por su padre, el ilustre Manuel Elkin Patarroyo, y del que están muy satisfechos, con el 75% de efectividad en el modelo experimental. Siguen buscando recursos para abordar el ensayo en humanos.

-¿Cómo se encuentra de salud su padre Manuel Elkin?
“Ya está mejor, mi padre ha tenido en los últimos años subidas y bajadas, debido a que se ha contagiado tres veces de COVID, pero ahora está un poco mejor”.

-Hablemos del coronavirus y sus variantes. ¿Esperaba que tuviera esta repercusión?
“De cualquier virus se espera que haya variantes, es lo normal, pero este coronavirus muta menos que el virus de la influenza. Desde la comunidad científica se había advertido que era esperable un virus así, pero sigue contagiando también porque nos siguen vacunando con la fórmula de la variante inicial, con lo cual cada vez la respuesta de los anticuerpos va a durar menos y será menos efectiva. Como ya se han acumulado mutaciones en las nuevas variantes COVID desde Alfa, Beta, Delta, Ómicrón.., no es igual de eficiente”.

-¿El siguiente paso es reformular variantes o buscar atacar otra zona que sufra menos alteraciones que la espícula?
“De las vacunas que se están comercializando la única que es de virus completa es la CoronaVac de Sinovac, las demás son basadas en la Spike o fragmentos. La vacuna China la están aplicando en todo el mundo y, aunque dicen que tiene una eficacia protectora menor que las ARNm, lo cierto es que es complicado el comparar los estudios entre sí porque sus características son distintas”.

-¿Qué opina del nuevo virus de la viruela del mono?
“La Monkeypox no creo que vaya a pasar a nada más grave, porque tiene un modo de transmisión de contacto directo entre personas o de tocar superficies. No creo que se vaya a convertir en pandemia por su gravedad”.

-Han demostrado que el mundo no tiene puertas ni fronteras ¿Hemos infravalorado a las patologías emergentes?
“Es cierto, nos puede llegar en cualquier momento por avión, desde cualquier origen y de cualquier fuente. No debemos perder de vista que globalmente hemos sido poco solidarios. El problema del coronavirus se resolvió porque mata independientemente del país y la clase social. Si solamente matara a la gente pobre de países subdesarrollados, como hace la malaria o la tuberculosis, no se hubiera resuelto todavía. También nos quedó claro que salió del sitio más inesperado y que cualquier pandemia puede venir de cualquier rincón del planeta, en cualquier momento. Esta pandemia del SARS-CoV-2 nos debe alertar de que tenemos que pensar también en los demás, tenemos que mirar cómo ayudamos y buscar soluciones que nos competan a todos, porque en cualquier momento atacará un patógeno. No lo hemos hecho bien en el reparto de vacunas. Los países pobres tienen problemas comunes, y otros que nos deben hacer pensar que todos terminamos en el Planeta siendo uno. Toda la estrategia para frenar una enfermedad debe estar dirigida de una manera conjunta. Hay que fortalecer la Salud Pública, aplicar los tratamientos farmacológicos cuando se necesiten, controlar la resistencia a los medicamentos y tener alternativas, controlar la sanidad animal, que haya una vacunación amplia, etc.”.

-La COVID mostró la importancia de la investigación y de agilizar los pasos burocráticos.
“Algo importante que creo que ha facilitado esta pandemia, tanto para la vacuna de la COVID como para otras enfermedades, es precisamente eso. El proceso desde el inicio de la investigación hasta sacar un candidato vacunal tardaba antes de 15 a 20 años, y en este momento se ha demostrado que pueden salir vacunas en 12 o 18 meses sin saltarse ninguna etapa, solo se han comprimido, solapado y acelerado los pasos, siguiendo todos los protocolos. Eso podemos trasladarlo al resto de investigaciones de otras vacunas. Lo que no ha cambiado, sin embargo, es que la cantidad de dinero que se necesita para sacarlas adelantes es inmensa. También lo fue la cantidad de dinero que se invirtió en el estudio del coronavirus, pero ésta no tiene las mismas características de la malaria y la tuberculosis. La gran diferencia es que nos llegó un virus que genera una enfermedad que mata independientemente del estrato social y eso demostró que las cosas sí se pueden hacer”.

-Tienen una vacuna antiCovid. ¿En qué proceso se encuentra?
“Creo que tenemos un candidato ante el coronavirus interesante. Hemos probado todas las variantes que han circulado y sus características especiales (desde Alfa hasta Delta y Ómicron), se probaron con todas y funcionan en mayor o menor medida. Ahora estamos en esta lucha de conseguir una financiación para conseguir un área y buenas prácticas de manufactura. Nuestro candidato al incluir las variables que están circulando, sería una de las pocas que actualmente generan anticuerpos neutralizantes en el modelo experimental para las variantes”.

-¿Lo pasaron mal en esta crisis? ¿Han perdido recursos?
“Llegamos a tener 170 personas trabajando en nuestro Instituto, y ahora quedamos como unas 40, con unas dificultades económicas grandísimas. Estamos ahora con más optimismo porque hemos conseguido una fuente de financiación adicional y estamos muy ilusionados con volver a despegar. Ahora tenemos que volver a formar a personal para retomar el ritmo. Pero tenemos que considerar que hemos vivido una pandemia global que nos ha golpeado a todos, y no hay que sorprenderse que las cosas estén difíciles en todo el mundo”.

-Hablemos de la malaria, olvidada para la sociedad y las administraciones en el primer mundo. ¿Cómo van los avances?
“Debido al cambio climático vemos que ha vuelto a ocupar espacios donde antes estaba erradicada. En Europa hay casos autóctonos en Grecia y vuelve a aumentar el paludismo con el incremento de los mosquitos que antes estaban. Nosotros somos optimistas, hemos avanzado mucho y tenemos unos candidatos a vacuna contra dos malarias que son muy buenos. Ahora estamos en esta lucha de conseguir una financiación para comenzar los ensayos en humanos. Como muchos compañeros, llegamos a esa etapa final de la investigación en donde buscamos saber si funciona en modelos experimentales pero dar el salto, producir los candidatos de vacuna bajo buenas practicas, y empezar estudios clínicos en humanos es donde nos quedamos la mayoría. Se necesita mucho dinero”.

-¿El enfoque de las vacunas ARN puede llevarse a la malaria?
“El avance tecnológico en vacunas ARN ha sido enorme, no solo por producir este ARN sintético, sino por el sistema de entregarlo. La verdad es que cada plataforma tiene sus ventajas y limitaciones. La principal limitación que veo es que la malaria es un patógeno altamente polimórfico, que utiliza distintas rutas de invasión, tiene la capacidad de encender y apagar dependiendo de cómo sienta la respuesta inmune y, por tanto, requiere una vacuna más compleja. Es una ingenuidad una vacuna contra la malaria de antígeno único. El nivel de complejidad de estos parásitos es enorme y requiere muchísimos componentes distintos de proteínas distintas. La malaria utiliza 58 proteínas distintas en su fase de entrada del esporozoíto a la célula hepática y otro número similar participa en la fase de merozoíto para invadir un glóbulo rojo en el flujo sanguíneo. El parásito de la malaria tiene alrededor de 5.300 genes, que codifican en el estadio sanguíneo 1.289 proteínas, y vimos que utiliza casi 120 proteínas distintas para invadir sus células diana. Las principales líneas para lograr una vacuna se han concentrado en las proteínas que componen los esporozoítos o las de los merozoítos. Sin embargo, el SARS-CoV-2 tiene 11 genes que codifican 12 proteínas y utiliza solo una para invadir, la Spike, lo cual nos da una idea de que el parásito que causa la malaria es 100 veces más complejo que un coronavirus. Nuestra vacuna tiene más de 70 péptidos de proteínas distintas modificadas. Entregar esto en forma de ARNm requeriría hacer un sintético que permitiera ensamblarlos, y generaría una cadena larguísima para ser procesada eficientemente”.

-Háblenos de sus candidatos
“La más avanzada es la vacuna ante la malaria falciparum, la más letal y que se encuentra principalmente en el África Subsahariana, y yo estoy trabajando con mi grupo en la malaria vivax, la más común en el mundo, pero, como el parásito no se puede cultivar de manera continuada en el laboratorio, llevamos un retraso de casi 30 años porque no podemos avanzar al mismo ritmo, pero llevamos también un candidato bastante bueno. La Colfavac (nueva generación de la SPF66) es una vacuna de subunidades basada en péptidos sintéticos, no hay un proceso biológico, lo que hace que sea fácilmente escalable, de alta pureza y de producción relativamente sencilla. Como señalé, la malaria ataca con 60 componentes en cada uno de sus dos estadios, en la invasión el hígado (esporozoítos), y en la invasión de los glóbulos rojos (merozoítos). Y, además, descubrimos que las ‘regiones variables’ son altamente reconocidas por la respuesta inmune, pero las ‘regiones conservadas’ funcionalmente importantes no son vistas por el sistema inmune. Estamos modificando esas regiones conservadas para hacerlas visibles a la respuesta inmune y la potencien. Tenemos más de 250 péptidos de alta capacidad de unión caracterizados, 100 de ellos han sido modificados y se han evaluado individualmente en el modelo experimental en mono. De la mezcla de solo 24 de los 100 componentes péptidos hemos logrado que nos confiera una eficacia protectora duradera (esterilizante de al menos dos años) del 75% en el modelo experimental. Y todavía nos falta añadir algunos de los 76 componentes adicionales para aumentar su eficacia y acercarnos al 100%. Por tanto, estamos muy satisfechos en la investigación y nuestra idea es arrancar ya los estudios clínicos en humanos, para lo que buscamos financiación”.

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