puerto de la cruz

Setenta años y sin sede

El sueño de Eduardo Westerdahl de tener un espacio propio para el Macew sigue a la espera del apoyo de las administraciones

El Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl (Macew) fue el primero de arte contemporáneo que abrió sus puertas en España junto con el de Madrid y alberga una colección muy importante creada en su día por el reconocido crítico de arte y escritor que le dio nombre y que incluye obras de prestigiosos artistas tanto nacionales como internacionales.

Pese a ello, y a la intensa actividad que desarrolla con exposiciones itinerantes, ferias y encuentros con los escolares, fruto de un acuerdo con la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, nunca ha tenido una sede y sus obras descansan en distintos depósitos del Puerto de la Cruz.

El Macew fue creado en 1953 por el propio Westerdahl en la sede del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) con la colaboración de su esposa, Maud Bonneaud, y de Óscar Domínguez. Debido a la falta de espacio, la exposición se montaba y desmontaba ante las promesas fallidas de los responsables políticos del momento de crear un museo. Y así estuvieron doce años.

En 1965, el director de Gaceta de Arte e impulsor del movimiento surrealista abandonó su sueño de tener una sede para el museo pero dejó 60 obras al cuidado del IEHC que aún hoy se mantienen. “El regalo es de tal envergadura que lo normal es que no las tuviéramos”, declara el actual director de la institución, Celestino Hernández.

A partir de ese momento el Macew entró en una etapa con vaivenes y se intentó, sin éxito, retomar el proyecto. Por fortuna, la obra no sufrió ningún deterioro grave.

Fue a comienzos del nuevo siglo aprovechando el 50 aniversario del IEHC y la concesión de la Medalla de Oro de la Isla por parte del Cabildo de Tenerife cuando su entonces presidente Nicolás Muzenmaier, trasladó a sus responsables que la institución albergaba una colección creada en su día por Westerdahl que dormía el sueño de los justos en depósitos de la sede.

Petición escuchada

Su petición fue escuchada y en el año 2007 la historia del Macew sufrió un giro importante y volvió a ser expuesta al público en la parte superior de la Casa de la Aduana, que ya había comprado y restaurado la Corporación insular. “No obstante, en aquel momento se nos advirtió que no cumplía todos los requisitos para ser un museo de arte contemporáneo, básicamente porque está pegado al mar y por tanto la maresía termina afectando a la obra”, recuerda Hernández.

Además, al ser un edificio histórico, no permite alteraciones ni modificaciones en su conservación y no se pudo habilitar internamente para que las obras estuvieran perfectamente resguardadas. “Aún así, fue un regalo que no pudimos sino agradecer”, subraya.

Con motivo del proyecto de rehabilitación del Parque San Francisco, en 2013 el Consorcio contempló ubicar allí la sede del Macew y cumplir el sueño de Westerdahl que volvió a frustrarse debido a las dificultades que presenta el inmueble, al estar ubicado anexo a un BIC, todavía a la espera de los informes de la comisión insular de Patrimonio.

Se presentaron otras alternativas, como el cine Chimisay, que fue visitada por Hernández y responsables del IEHC, que además presentaron un informe pero “ignoran por qué al final no se llegó a ningún lado”.

Última propuesta: La Casa de los Agustinos

La última propuesta llegó con el anterior gerente del Consorcio Fernando Senante de ubicarla en la Casa de los Agustinos, propiedad del Obispado de Tenerife y de la familia Machado. Hernández se desplazó hasta allí y se estudió con los técnicos toda la parte baja alrededor del patio. “Nos gusta por ser un inmueble emblemático y estar alejado de la costa, con lo cual las condiciones de conservación son aún mejores así que dimos el visto bueno y empezó a caminar el proyecto”, apunta el director.

Sin embargo, en medio del proceso le informaron que la mitad de los propietarios no se había puesto de acuerdo y la operación se bloqueó.

En este mandato, con el cambio de gerencia del Consorcio los responsables del Macew se encontró “que prácticamente no se ha hecho nada. Todo eran buenas intenciones y palabras pero a la hora de la verdad y sobre el papel se nos comunicó que no hay nada”.

Hernández y su equipo volvieron a empezar de cero, a hacer la ronda de peticiones, citas, encuentros con los responsables insulares, locales y regionales. “Nos hemos reunido con todos y volvemos otra vez a alimentar las esperanzas”, apunta.
Lo último que les han comunicado es que se ha avanzado con la familia Machado y que por tanto, ahora sí se puede dar ese primer paso que es adquirir el inmueble de Los Agustinos.

Esta ha sido una aspiración de varias corporaciones que, por motivos diversos, hasta ahora nunca se ha podido hacer realidad. El emblemático edificio data del siglo XVIII y fue Casa Consistorial y durante medio siglo albergó el colegio religioso del mismo nombre que la orden hasta que se cerró en el curso 1995-1996.

Fueron varios los alcaldes y alcaldesas que han intentado adquirirlo para darle un uso educativo y cultural. En 2003 también se pensó trasladar allí la biblioteca municipal antes de hacerlo a su actual ubicación, en la calle Puerto Viejo.

Estar en un edificio de las características de la Casa de los Agustinos no solo permitirá ampliar los fondos sino también el espacio expositivo y organizar más actividades.

El próximo año se cumplen 70 años desde que Eduardo Westerdahl tuviera la iniciativa de dotar a su Isla y a Canarias de un Museo de Arte Contemporáneo. Pese a que es un “dato esperanzador”, en 2023 el Macew seguirá sin sede y no existen, de momento, garantías de que su sueño pueda mirar al futuro sin incertidumbres tras los vaivenes sufridos y sin una partida presupuestaria de las administraciones que permita hacerlo realidad.

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