Las clases con velas y la luz de los teléfonos móviles pasarán a ser desde el lunes un mal recuerdo para María Vanessa León Peraza y su compañera Mila González, las dos docentes que imparten clases particulares en la Asociación de Vecinos El Tejar, en Puerto de la Cruz, y para los cerca de 30 niños y niñas que las reciben. También para el club de dominó, cuyos integrantes podrán jugar en el local de siempre.
Fue ayer cuando el concejal de Servicios Generales, Alonso Acevedo, les confirmó que después de tanto esperar, las obras de la instalación eléctrica comenzarán el lunes.
“Hasta que no lo vea, no lo creo”, ironiza Vanessa. Todavía le cuesta creerlo porque fue casi un año de espera y de batalla continua, trabajando en condiciones precarias debido a la falta de luz, suspendida en septiembre del año pasado tras detectarse por parte de la empresa edistribución una manipulación que todavía no ha sido reparada y cuyo responsable se desconoce.
Durante todo este tiempo, docentes y alumnado han soportado el frío debido a la imposibilidad de tener un calefactor, y la oscuridad del local, ubicado en el número 3 de la calle Canastilleras.
El lunes a primera hora deben entregar las llaves a la empresa responsable de ejecutar las obras y a partir de ese día las clases comenzarán y se dictarán, provisionalmente, en el local frente al Mercado Municipal y al colegio César Manrique, conocido como ‘el bar de la Moncloa’.
Desde el Ayuntamiento no les especificaron cuánto durarán las obras pero al tener que hacer toda la instalación eléctrica nueva, calculan que, al menos, se prolongarán durante cuatro semanas.
“Ha sido una batalla y aunque se prolongó mucho tiempo, la hemos ganado. Las familias están encantadas y nos trasladan su agradecimiento porque saben todo lo que hemos pasado. Nos apoyaron desde el primer momento, porque pese a las condiciones, no quitaron a sus hijos e hijas”.
Cabe recordar que esta docente llevó el caso a la Diputación del Común al considerar que ninguna otra asociación de Puerto de la Cruz había pasado por una situación similar a la de El Tejar y tampoco los niños y niñas que reciben allí sus clases particulares, un servicio que desde hace 14 años beneficia a una treintena de alumnos y que resulta de gran ayuda para muchas familias.






