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Arturo Rodríguez: panorámica en rojo sobre un fondo negro

El fotoperiodista, que expone en el espacio de la Fundación CajaCanarias en La Laguna, vuelve a ser portada de ‘National Geographic’ con una imagen de la erupción de La Palma
Portada de este mes de diciembre de 'National Geographic' en su edición internacional. / DA

La revista National Geographic abrió 2022 en España con una portada en la que figuraba una fotografía de la reciente erupción volcánica que se prolongó durante 85 días en La Palma. La versión internacional de National Geographic cerrará 2022 con una portada ilustrada con otra fotografía de la erupción. El autor de ambas imágenes es el mismo: Arturo Rodríguez (Santa Cruz de La Palma, 1977). El fotoperiodista palmero expone hasta el 10 diciembre en Tenerife El pulso del volcán, en el Espacio Cultural CajaCanarias de La Laguna, una muestra que da cuenta del proceso eruptivo que se vivió en su isla natal entre el 19 de septiembre y el 13 de diciembre de 2021.

Pero no solo eso. El espectáculo de la naturaleza se combina en esta exposición con la catástrofe natural, con la vertiente social de un fenómeno geológico que dio origen, entre otras consecuencias, a la desaparición de viviendas y territorios urbanizados, a la evacuación de familias enteras y, en suma, a mucha gente pasándolo mal. Cuando El pulso del volcán inició su andadura, en el recinto cultural de la Fundación CajaCanarias en Santa Cruz de La Palma, la exposición fue visitada por más de 10.000 personas.

Si en enero la edición española de la revista tuvo de portada una foto suya, en diciembre la tendrá la internacional

UN VIAJE EN AVIÓN

El 19 de septiembre del año pasado, Arturo Rodríguez estaba en Tenerife, donde reside habitualmente. Tenía reservado un billete de avión para viajar a La Palma ese mismo día, porque desde la redacción de National Geographic en España, conforme a las estimaciones científicas, le habían dicho que la erupción era inminente.

Arturo Rodríguez, en la presentación de la muestra de CajaCanarias en La Laguna. / DA

No obstante, sentado frente al televisor, estaba tranquilo. Las autoridades informaban de que permanecía el semáforo amarillo por riesgo de erupción volcánica, que el Gobierno de Canarias había fijado el día 13 de septiembre con la activación del Pevolca (Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias). “La idea inicial -explica Arturo Rodríguez a DIARIO DE AVISOS- era ir a La Palma para fotografiar los trabajos científicos. Entonces estaba convencido de que la actividad sísmica iba a quedar en nada, como tantas otras veces ha pasado, por ejemplo, con el Teide en Tenerife”.

Portada del pasado enero de ‘National Geographic’ en su edición española. / DA

Pero ese domingo, de nuevo ante el televisor, los acontecimientos se precipitaron y “sucedió todo”. “Fueron momentos de mucho estrés. Incluso compré un billete de barco por si se cerraba el espacio aéreo, pero logré aterrizar en La Palma”, detalla. “Llegué desorientado a cubrir la actualidad, sin plantearme nada a largo plazo. No me imaginaba lo que aquello iba a representar para la población palmera y para la comunidad científica internacional”, agrega.

La exposición se puede visitar en Aguere hasta el 10 de diciembre. / Arturo Rodríguez

“Tuve la suerte de ir conociendo a científicos, los primeros fueron los del Instituto Español de Oceanografía [IEO, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)], y ahí fue cuando me di cuenta de que la cosa era mucho más importante de lo que parecía. Entonces volví a hablar con la redacción de la revista y les planteé centrarme en la parte científica, sin dejar la social, obviamente, porque, al fin y al cabo, la primera es la que más le interesa abordar a National Geographic”, argumenta el fotoperiodista palmero.

Sin embargo, desarrollar su labor no fue sencillo. “La mayor dificultad, con mucha diferencia, fue que las autoridades no supieron cómo gestionar a la prensa. Supongo que en parte por inexperiencia en este tipo de catástrofes y también porque creían que todo iba a ser cuestión de días, de unas semanas. Luego, cuando se vieron en medio de los acontecimientos del día a día, no pudieron o no quisieron destinar recursos a un gabinete de prensa para que hiciera su trabajo”, recalca.

La muestra ‘El pulso del volcán’, que ha traído la Fundación CajaCanarias a Tenerife, recibió en La Palma más de 10.000 visitas

El proyecto expositivo reúne un total de 35 imágenes. / Arturo Rodríguez

INFORMAR

“He cubierto conflictos bélicos y desastres naturales en algunas partes del mundo y siempre hay una organización para que la prensa pueda desarrollar su actividad y la gente esté bien informada”, expone Arturo Rodríguez. “Sería tan fácil, y no estoy inventando nada -señala-, como que el periodista llegase a la isla y, por ejemplo, dijese: me interesa trabajar con Cruz Roja, la UME y el CSIC. A partir de ahí, le apuntan en una lista y luego le llaman para decirle: el lunes vas empotrado con Cruz Roja, el miércoles con la UME, y el CSIC nos ha dicho que esta semana es complicado, pero si quieres lo intentamos la próxima. Y así, con todos los medios de información. Sería tan fácil como eso, pero no lo hicieron”.

“La mayor dificultad, con diferencia, es que no se supo gestionar a la prensa para que pudiese hacer bien su trabajo”

De manera que pasaron cerca de 10 días hasta que Arturo Rodríguez consiguió al fin tener una acreditación, “de asistencia científica, porque no habían previsto una de prensa”, puntualiza el fotoperiodista. Y para ello fue preciso insistir y “pedir favores de vuelta”, además del hecho de que National Geographic “presionó mucho, porque posee relevancia a nivel mundial”.

La erupción se desarrolló del 19 de septiembre al 13 de diciembre de 2021. / Arturo Rodríguez

Desde ese momento pudo situarse en primera línea de los acontecimientos hasta el final de la erupción. De lo contrario, si se hubiese quedado fuera, hoy el único material gráfico con el que contaría “sería un montón de fotos de policías, bomberos y agentes de medio ambiente, de una calidad técnica muy baja e inexistente en cuanto a la estética”. “Habría sido imposible documentar este evento como debe estarlo para las generaciones futuras, no solo para disfrutar de la belleza de este tipo de imágenes, sino también a nivel histórico y científico”, pone de relieve. “Esa fue la mayor dificultad, para trabajar, yo y el resto de compañeros que no tuvieron la suerte que yo tuve”, añade.

El fotoperiodista afirma que con la exposición El pulso del volcán quiere contribuir a que “la gente entienda lo que ha pasado en La Palma”. “Quien la visite verá la parte científica, pero también la social, incluyendo las plataneras, con una atención específica por su importancia económica, y finalmente la estética, la paisajística”.

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