cultura

Madrid se convierte en la novena isla del talento musical canario

Más de 2.000 personas llenaron la sala La Riviera para disfrutar del festival Canarias Tiene el Flow, donde una decena de artistas reivindicaron los sonidos de la nueva ola del Archipiélago
La emblemática sala madrileña La Riviera acogió la primera edición del festival Canarias Tiene el Flow. / José Novelle

“Yo necesito escuchar música canaria todos los días para ser feliz”, comentaba Beatriz el pasado jueves desde la cola de la sala La Riviera, en Madrid. Con su camiseta de la UD Las Palmas, esperaba junto a su hija Natalia, bandera tricolor en mano, la apertura de puertas de la primera edición de Canarias Tiene el Flow. “Somos de Alcalá, pero la música de artistas como La Pantera suena siempre en nuestro coche”, afirmaron.

Justamente, el cantante grancanario encabezó, junto a otros como Don Patricio, Sara Socas o Juseph, el cartel de este festival que busca proyectar el talento de las Islas en el resto de España y que colgó el cartel de completo tres días antes. Como la mayoría, de los cientos de personas que esperaban en la cola, esta cita suponía para ellas la oportunidad de ver en directo a esos artistas urbanos convertidos ya en auténticos ídolos generacionales. Aunque, precisan, “un festival como este es también la oportunidad de descubrir nuevos nombres”.

Las palabras de madre e hija concuerdan a la perfección con lo que Santiago Gutiérrez, director del festival, adelantaba el día previo al evento. “El cartel es muy variado y vamos a intentar llegar a todos los estilos con este nuevo sello”. Los sonidos más folclóricos de Ale Acosta y Julia Rodríguez, o el rock desacomplejado de la joven banda Los Blody compartieron escenario en una propuesta ecléctica, pero con un nexo común: el sello de Canarias.

“Creímos que era importante celebrar este festival en Madrid para colocar a todos esos artistas a nivel nacional”, explica Gutiérrez. La capital fue, sin duda, una elección estratégica, pero también simbólica, para poner en el centro al Archipiélago. Y lo fue especialmente para uno de los artistas, OM Domínguez, quien lleva la ciudad “literalmente dentro”. El músico grancanario explica que aquí vivió de pequeño una operación de corazón, por lo que su actuación estuvo cargada de emoción. “Sin semilla no hay cosecha, ni historias sin cicatrices; la belleza de las flores la transmiten las raíces”, narraba el cantante, quien, con su lírica urbana sobre la base orgánica del timplista Derque Martín, comenzó a calentar La Riviera.

IDENTIDAD

Con los sonidos del instrumento de cinco cuerdas continuó la actuación de la majorera Julia Rodríguez. Su fusión entre tradición y nuevas corrientes trajo la brisa atlántica a la sala. Esa esencia se mantuvo con el lanzaroteño Ale Acosta, un artista que ha sabido homenajear a su tierra a la perfección a través de una propuesta electrónica marcada por una percusión vibrante. De su mano, y con la voz de Julia, llegó uno de los momentos más electrizantes de la noche con un remix inédito de la canción popular Dice que te vas para La Gomera, que dejó claro que Canarias tiene, y ha tenido siempre, flow.

La entrada en el escenario de la banda tinerfeña Los Blody -recientes ganadores del Festival Sonora- dio un giro radical a la noche. Poco o nada se vio de los nervios que su cantante, Daniel, comentaba el día anterior que incluso le habían impedido conciliar el sueño en los días previos al festival. Descaro, energía y actitud marcaron una actuación que desde el principio presentaron como toda una declaración de intenciones. “A mí Madrid no se me va a hacer grande”, proclamaron antes de lanzar un grito contundente ante un recinto ya casi repleto: “Vamos a ser la mejor banda de España”. La calma, tras la energía desatada de este grupo de jóvenes, llegó con el trap melódico del tinerfeño Ventura y la mezcla de R&B, soul y pop de Daniela Garsal, una artista que comienza a hacerse un hueco en el panorama nacional colaborando con nombres como Cruz Cafuné o Juancho Marqués.

“EL COMIENZO DE ALGO GRANDE”

El rap reivindicativo de la teguestera Sara Socas volvió a elevar la intensidad, sobre todo en el momento en que se lanzó con la improvisación, ganándose el calor de las 2.000 personas que vitorearon cada una de sus rimas. Y, a partir de ahí, delirio total. Don Patricio, Juseph, La Pantera y la aparición sorpresa de Lucho RK -que roza los cinco millones de oyentes mensuales en Spotify- prendieron definitivamente el ambiente de una sala entregada a los artistas urbanos del momento.

El jueves no se habló de géneros musicales, de edades, ni de pleitos insulares. Por unas horas, miles de personas vibraron al mismo son, con la voluntad de reivindicar lo nuestro. “Es el comienzo de algo grande”, comentaba Santiago Gutiérrez tras el evento, convencido de que el festival y el flow canario han venido para quedarse.

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