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Playmobil, Cinexin o el Trivial: los regalos de Reyes de nuestra infancia

Tenerlos era un suerte, desde el futbolín Emilio Butragueño al boom que supuso el Trivial Pursuit o aquellas loterías que estaban en todas las casas de los 80
Playmobil, Super Cinexin o el Trivial: los regalos de Reyes de nuestra infancia

Sin duda alguna, los regalos de Reyes son uno de los grandes atractivos de las fechas navideñas. En diciembre nos embarga una sensación de añoranza, de recuperar aquellos recuerdos de nuestra infancia y aquellos juguetes, aquellos regalos, nos parecen irrepetibles.

Varios usuarios de redes sociales han compartido hoy un catálogo de juguetes de El Corte Inglés, uno de los favoritos de niños y niñas, de inicios de 1990 y es como hacer un viaje en el tiempo. El Super Cinexin, todo lo de Playmobil… Siempre es bueno echar una mirada atrás. En este caso, gracias a un catálogo de juguetes.

Los Masters del Universo eran uno de los regalos estrella. Aquellas figuras, que han vuelto a venderse imitando a aquellas de los 80 y 90, eran lo más. Si, además, llegaste a tener el Dinosaurus o Tyrantisaurus puedes considerarte muy afortunado, amigo o amiga.

Todo lo de Playmobil era maravilloso. En la década de los 90 comenzaban a llegar versiones más modernas, con nuevos accesorios, pero el fuerte, donde los vaqueros se protegían de los indios, era único. Todos queríamos tenerlo, poder rememorar las películas de la tele con nuestros muñecos. Un clásico.

Súper Cinexin era como tener el cine en casa. No tenía sonido, vale, pero podías dar la película a toda prisa, en cámara lenta o hacia atrás. Eso sí, muchos de los que lo tuvimos no pasamos de ver siempre la misma cinta. Comprarlas por separado era más complicado, no estaban en todos lados.

El Trivial Pursuit fue un boom. Era transportar los concursos de televisión a casa. Y eso nos encantaba. Ojo, que debemos reconocer que hacíamos trampas, viendo la respuesta antes o, disimuladamente, cambio la pregunta a nuestro rival si creíamos que era muy fácil. Siempre nos gustó ganar. Descubrimos los quesitos, algo que no hemos olvidado.

Hubo un tiempo en el que en todos los hogares había una lotería. Lo más curioso es que jugaba desde la abuela hasta el nieto, la persona de 80 y la de 8 años. Era una locura. Los más atrevidos jugaban con dinero, los pequeños, con millos. No salimos todos bingueros de milagro. Eran otros tiempos.

Recuerdo desbloqueado con los juegos magnéticos. Eran una maravilla, porque con un botón dabas arriba y abajo y podías jugar a infinidad de juegos. Es verdad que muchos eran muy similares, pero aquellas ilustraciones marcaron a toda una generación. Ahora es objeto de coleccionista.

“Las piernas de los jugadores chutan de verdad”. El futbolín Emilio Butragueño era el FIFA de la época. Dos equipos, un sistema rudimentario y unos porteros que, si le dabas muy fuerte, salían volando, pero podías pasar horas y horas jugando. Si disparabas muy fuerte rebotaba en el fondo de la portería y tu amigo, el de las trampas en el Trivial, te hacía creer que no había sido gol.

El hermano pobre era el Exin Basket, al que no le pusieron jugadores. Solo un agujero que echaba aire que hacía volar la pelota hacia la canasta. El vuelo era hipnótico, porque llegaba a flotar antes de entrar por el aro. Se le acaba cogiendo el tranquillo a base de acabar con agujetas en el dedo.

En los 90 llegó la fiebre por los juguetes educativos. Podías divertirte aprendiendo, como con el Astronova, Mineronova o Meteonova. Las cajas eran una gozada, porque venían con un montón de accesorios. Algunos eran muy básicos, pero seguro que más de uno encontró su vocación en aquellas cajas.

Ya existían los scalextric, pero surgieron una especie de mandos de coches en los que un vehículo se movía por una pista gracias a un sistema de imanes, Era ingenioso. Podías cambiar la marcha, arrancarlo con su propia llave… Días después de usarlo, es verdad, perdía mucho interés.

La Barbie era la muñeca. En todas las casas habían barbies y, con el paso de los años, por suerte, ha dejado de ser un regalo exclusivamente indicado para niñas. Sus accesorios eran maravillosos, como la caravana, que se convertía casi, casi en una casa. Era el sueño de cualquiera.

Los balones Mikasa eran económicos y duraban mucho, podías jugar con ellos sobre el piche, ahora bien, el de fútbol, si te daba bien, te dejaba la marca. Y no poca. Marcó a una generación de niños y niñas que descubrieron que el deporte podía ser muy duro si te daban con un Mikasa bien inflado. Si era un día de frío era mucho peor (o te calentaba la zona).

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