El reputado médico tinerfeño Faustino Afonso explica las razones científicas que impiden que el hantavirus se convierta en una emergencia sanitaria global como la COVID-19.
A pesar de su alta letalidad y la capacidad de transmisión entre humanos detectada en ciertos brotes, la biología del virus limita su expansión masiva en grandes poblaciones.
El fantasma de una nueva emergencia sanitaria internacional planea sobre la opinión pública cada vez que un virus muestra capacidad de contagio entre humanos. Sin embargo, el doctor Faustino Afonso, conocido en redes sociales como @doctor.faus, lanza un mensaje de calma basado en la virología.
A través de un análisis detallado, el facultativo tinerfeño desgrana por qué el hantavirus —concretamente la cepa Andes— no tiene el potencial necesario para paralizar el mundo.
El análisis de Faustino Afonso
En su análisis, el experto destaca que la alta letalidad del hantavirus, que alcanza cifras de entre el 30 y el 40 por ciento, actúa irónicamente como un freno para su expansión. Un paciente infectado desarrolla síntomas graves de forma casi inmediata, lo que suele derivar en un ingreso rápido en la UCI o, lamentablemente, en el fallecimiento del portador. Esta agresividad biológica impide que el infectado haga vida normal o socialice durante días, una situación que sí ocurría con la COVID-19.
El doctor Faustino Afonso insiste en que el hantavirus es un patógeno que “se anuncia” con violencia, lo que facilita enormemente las tareas de rastreo y aislamiento por parte de las autoridades sanitarias, cortando la cadena de contagio mucho antes de que se convierta en un problema de salud pública a gran escala.







