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Julio Nieto: “Al crear una obra de arte surgen preguntas que no te habías hecho, pero que desde ese momento ya no puedes obviar”

El artista expone hasta el 23 de abril en el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife 'Connected or DESconnected?'
El escultor vasco está afincado en Tenerife desde hace 35 años. / Fran Pallero

Connected or DESconnected? Esta es la pregunta, el dilema y el título de la exposición que plantea el escultor Julio Nieto en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Afincado en la Isla, en La Orotava, desde hace 35 años, el artista vasco reúne en esta ocasión, hasta el 23 de abril, un conjunto de 17 piezas elaboradas en acero y en acero y resina, que nos invitan a reflexionar acerca de esa idea de conectividad tan presente en el discurso social, comunitario, de las primeras décadas del siglo XXI. Inaugurada el pasado viernes, en un acto que contó con la presentación del también artista Gotzon Cañada, Connected or DESconnected? discurre a partir de su título por la idea de realidad, por cómo hoy, cuando lo virtual y el metaverso han encontrado acomodo en la vieja -con perdón- caverna platónica, en la dualidad que el filósofo griego establecía entre el mundo de las ideas y el mundo de lo sensible, la definición de realidad se nos escapa de las manos, otra vez, al intentar aprehenderla.

“Muchos de nosotros -expone Ricardo Suárez en un texto que acompaña a la muestra- vivimos entre dos siglos, entre lo analógico y lo digital; unos anquilosados, pacientemente, en lo primero y otros navegando sin temor en las inestables y angostas situaciones paralelas de nuestra época […] La etapa actual, de la que todos somos partícipes […], por inercia o por imposición, también se ensambla con la vida, pero donde los algoritmos, las estadísticas y el sentirnos, hasta cierto punto, observados hace que creamos que nuestros sentidos están desarrollados de talante diferente e incluso nos hace sentir más libres”.

-Su nueva exposición plantea una pregunta que es una invitación a reflexionar: ¿hasta qué punto la tecnología nos conecta con el mundo y en qué medida nos separa? ¿Cómo se ha planteado esa casi paradoja?
“La exposición ofrece un contraste, sobre todo, en lo que tiene que ver con la inspiración. Acerca de cómo uno puede estar influido por aspectos como la naturaleza, los sueños, las relaciones… y, como contrapunto, todo aquello que sucede a través de una pantalla. Es decir, ¿hasta qué punto eso que ocurre en la mente al observar una pantalla es menos real que lo que acontece en nuestro entorno físico? Me parece una cuestión interesante. ¿Solamente hemos de dar el atributo de real a aquello que podemos tocar y todo lo demás se sitúa al margen de esa realidad? No, claro que no: todo es real, lo que sucede en nuestra mente y lo que sucede en el mundo físico. Connected or DESconnected? está orientada a definir ese concepto. Esa idea de la realidad, que abarca lo físico y también lo mental, a partir de la pregunta que está formulando”.

“Cuando afrontas un encargo, tu imaginación no es libre, pero, según trabajas en él, se va acercando a cuando plasmas tus propias ideas”

-Y al abordar este proyecto, ¿surgió primero la pregunta, la reflexión, o fue la obra de arte, a medida que se creaba, la que formuló ese interrogante?
“Se suelen dar los dos casos. En ocasiones, según trabajas, te encuentras con respuestas a preguntas que quizás no te habías hecho antes, pero que, desde ese momento, ya no puedes obviar. Esas respuestas generan nuevas preguntas. A veces se da primero la idea, que nos conduce a otra concepción, a la aparición de otra idea distinta, que ha necesitado contar con esa materia previa para volverte a inspirar”.

-¿Es el arte, tal y como usted lo entiende, capaz de dar respuestas o más bien se encarga de proponer dilemas, de movernos a reflexionar sobre todo aquello que nos rodea?
“El arte es un lugar en el que te planteas cosas que quizás no te cuestionas en otros espacios. Ese es, precisamente, uno de los aspectos más interesantes de la creación artística. Proponer esas preguntas, esa invitación a meditar, es su principal misión. Ahora bien, que luego de ahí surjan soluciones o no, habrá que verlo. De cualquier modo, si se puede imaginar, casi seguro que se puede hacer”.

La exposición reúne en la capital tinerfeña un total de 17 piezas. / Fran Pallero

-¿Se obsesiona, es muy meticuloso, en su trabajo en el taller, regresa una y otra vez a la obra antes de darla por terminada?
“Hay momentos en los que te tienes que detener porque has llegado, prácticamente por sorpresa, adonde pretendías en un principio. Sin embargo, hay otros en los que no dejas de decirte a ti mismo: esto no está…, esto no está… y debes continuar trabajando, insistiendo, hasta que alcances la convicción de que la obra está concluida”.

“Hay obras que te hablan mucho tiempo, en el que dudas, te las replanteas y dudas de nuevo hasta que al fin se cocinan”

-¿Es diferente la forma de afrontar el proceso creativo cuando se trata de plasmar una idea propia a cuando está desarrollando un encargo?
“Ambas obras, la ajena y la propia, poseen una fase técnica similar. Normalmente, cuando afrontas un encargo, tu imaginación no es libre, sino que has de supeditarla a un planteamiento, a una necesidad, a unas premisas. Si bien desde el mismo momento en el que se toma la decisión de lo que vas a hacer, entran en juego ese proceso técnico y esa parte creativa que son prácticamente idénticos en el caso de un encargo y en el de una obra que has concebido tú en todos sus aspectos”.

‘Connected or DESconnected?’ puede contemplarse hasta el 23 de abril en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. / Fran Pallero

-Cada obra tiene un tiempo, unas características y una complejidad. ¿Recuerda alguna en especial que le haya exigido un sobreesfuerzo, una mayor atención, más reflexión?
“Hay obras que siguen hablándote y continúan manifestándose mucho más que otras. En piezas que te ocupan medio año, o incluso uno, existe mucho margen para dudar, para replanteártelas, para dudar de nuevo… En general, esas obras son las más problemáticas, porque están más tiempo cocinándose en el caldero”.

-¿Qué representa el metal, qué le aporta y qué busca en él como materia de creación?
“El metal resiste el exterior, la intemperie, el paso del tiempo. Luego, en función del lugar en el que vaya a estar ubicada esa obra de arte, se elije un tipo de metal u otro. A mí me encanta el acero. En esta exposición hay varias piezas en acero porque es muy amable. Entre otras cualidades, devuelve la luz. Se comporta como un espejo, roba la luz y los colores que tiene a su lado para reflejarlos. Eso hace que las obras, en función de dónde estén situadas y del momento del día en el que se observen, se vean de una manera o de otra. Este juego me resulta muy interesante”.

La muestra se inauguró el pasado viernes. / Fran Pallero

-¿En qué momento creativo diría que se halla, qué cuestiones suscitan su interés hoy?
“Me interesa mucho lo que tiene que ver con la naturaleza. Es el gran Dios de ese misterio insondable de cómo suceden las cosas y de cómo sucede el mundo. La naturaleza me aporta una fuente inagotable de recursos. Ahora tengo en proyecto hacer un iceberg de acero que, de alguna manera, nos pregunte qué estamos haciendo, qué esta sucediendo, con la naturaleza”.

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