sociedad

Riesgo volcánico en África: una oportunidad para la cooperación científica española

Los geocientíficos del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) han trabajado en los últimos 15 años en ocho países africanos
Riesgo volcánico en África: una oportunidad para la cooperación científica española
Los geocientíficos del Involcan han contribuido durante los últimos 15 años a la reducción del riesgo volcánico en Cabo Verde, Camerún, Guinea Ecuatorial y el Congo. DA

El crecimiento de la población y la expansión de las economías están incrementando la exposición de las personas, los bienes materiales y la capacidad productiva a los peligros volcánicos en todos los países y/o regiones del mundo donde existe volcanismo activo; por lo tanto, contribuyendo a aumentar el riesgo volcánico.

África no es una región ajena a esta realidad porque 22 de los 54 países africanos (40,74%) se caracterizan por tener volcanismo Holoceno (dígase de volcanes que han experimentado erupciones durante los últimos 11.550 años): Argelia, Cabo Verde, Chad, Camerún, Comoros, Djibouti, Eritrea, Etiopía, Guinea Ecuatorial, Kenia, Libia, Mali, Madagascar, Niger, Nigeria, RD del Congo, Ruanda, São Tomé and Príncipe, Sudán, Sudafrica, Tanzania y Uganda.

La reciente erupción del volcán Nyiragongo (R. D. del Congo) de 2021 ha puesto una vez más en el foco internacional el impacto de las erupciones de este volcán, considerado como uno de los 16 volcanes de la década por la Asociación Internacional de Vulcanología y Química del Interior de la Tierra (Iavcei, por sus siglas en inglés) a raíz de la declaración de la Década Internacional para la Reducción de Desastres Naturales (Idnr, por sus siglas en inglés) por la Asamblea General de Naciones Unidas.

A pesar de que sus erupciones en este siglo XXI han sido catalogadas como erupciones con bajos índices de explosividad volcánica (VEI, por sus siglas en inglés,), las erupciones efusivas del Nyiragongo causaron la pérdida de 245 vidas y la destrucción de al menos el 15% de la ciudad de Goma, dejando a unas 120.000 personas sin hogar en el 2002, así como la destrucción de miles de casas y la muerte de 32 personas en 2021.

Además de erupciones con índices de explosividad volcánica relativamente bajos, que suelen ser más frecuentes, en África también se debe considerar la existencia de un número de volcanes silícicos y calderas cuyas potenciales futuras erupciones, aunque menos frecuentes, pueden ser de una gran magnitud.

Otra de las amenazas volcánicas a considerar en África está relacionada con los lagos volcánicos, algunos de los cuales tienen el potencial de liberar importantes cantidades de dióxido de carbono (CO2) de origen volcánico con repercusiones catastróficas como la ocurrida en el Lago Nyos (Camerún) en 1986 causando la pérdida de 1.746 vidas humanas.

Otras erupciones históricas ocurridas en África como las de Dubbi (1861) y Nabro (2011) en Eritrea, Monte Camerún (1999 y 2000) en Camerún, Karthala (2005) en Comoros y Pico do Fogo (1951,1995 y 2014/15) en Cabo Verde ha puesto de manifiesto el impacto de la amenaza volcánica sobre las comunidades que habitan en la cercanía de estos sistemas volcánicos activos.

Los problemas particulares que se enfrentan los países africanos al caracterizar los niveles de exposición a la amenaza volcánica son el conocimiento generalmente limitado de las historias eruptivas pasadas de los volcanes, las deficiencias o, en muchos casos, la ausencia total de programas operativos de vigilancia volcánica y la escasez de recursos en general de las agencias encargadas de la gestión de peligros geológicos.

La comunidad científica y las directrices políticas a nivel internacional, a través de instituciones como la Organización de Naciones Unidas para el desarrollo de la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y la Asociación Internacional de Volcanología y Química del Interior de la Tierra (Iavcei), respectivamente, recomiendan la materialización de tres acciones específicas para contribuir a la reducción del riesgo volcánico en cualquier región volcánicamente activa: (1) zonificación del territorio en función de la peligrosidad volcánica con la finalidad de realizar un uso más racional del territorio expuesto a diversos tipo de amenazas volcánicas, (2) realización de un programa de vigilancia volcánica multidisciplinar con la finalidad de mejorar y optimizar la detección de señales de alerta temprana de futuras y posibles crisis volcánicas, y (3) desarrollo de planes de emergencia que permitan a la población saber qué hacer y a dónde ir en caso de una crisis volcánica.

La cooperación internacional con los países y geocientíficos africanos es clave para la reducción del riesgo volcánico en África. En esa línea o estrategia se encuentran los geocientíficos del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) que durante los últimos 15 años han realizado trabajos de cooperación científica en ocho países africanos en el campo de la volcanología y geotermia, contribuyendo a la reducción del riesgo volcánico en Cabo Verde, Camerún, Guinea Ecuatorial y R.D. del Congo.

*Coordinador científico del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan)

TE PUEDE INTERESAR