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Advierten del riesgo del circuito del motor en Tenerife para los yacimientos

Un colectivo de arqueología social se reúne con el Gobierno y Cabildo para detallarles las 19 unidades arqueológicas, 17 etnográficas y tres arquitectónicas que están en peligro
Imagen del proyecto del circuito del motor de Tenerife

El grupo de arqueología social y defensores del patrimonio que encabeza Sixto Pérez informó el pasado miércoles al Cabildo de Tenerife y al Gobierno de Canarias de la existencia de distintos valores arqueológicos en la parcela donde se ubica el pretendido Circuito del Motor, en Granadilla de Abona, proyecto cuyas obras ya han comenzado en lo que respecta a la primera fase.
El colectivo se reunió, entre otros, con el director general de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno regional, Miguel Ángel Clavijo, al que le recordaron que, según los informes más actualizados, en esa zona consta un total de 19 unidades arqueológicas, 17 etnográficas y 3 arquitectónicas “que podrían verse perjudicadas directas e indirectamente por este proyecto”.
Esta información también se la han traslado al Cabildo de Tenerife para advertir de las consecuencias de ese circuito automovilístico y de motos por “los peligros que corren estos recursos, que están protegidos por ley”. En este sentido, remarcan que dicho circuito “no es un servicio de primera necesidad para la Isla, por lo que no encontramos justificación a esos posibles daños” en el patrimonio de Tenerife y de todo el archipiélago.
Este circuito se pretende edificar en el paraje de Los Duques de Atogo, a escasos kilómetros del aeropuerto Tenerife Sur, justo por encima de la zona costera de Los Abrigos.
El colectivo tiende la mano a las dos administraciones, tal y como han hecho en los últimos años con los responsables del Gobierno regional y Cabildo de Tenerife en las tareas de protección del patrimonio insular.
Estos amantes de la arqueología y la protección del legado histórico agradecen que se les haya recibido desde el Gobierno de Canarias y les hayan permitido exponer su labor en pro de “la defensa, la protección y divulgación del patrimonio histórico y arqueológico, sin que ello conlleve un intrusismo a las competencias que ostentan los profesionales y las administraciones públicas”, según subrayan.
En esta línea, hace semanas avisaron del expolio que se estaba produciendo en una cueva de un barranco de San Juan de la Rambla, que ha ido perdiendo gran parte de los restos óseos que, a falta de la confirmación técnica pertinente, todo apunta a que pertenecían a guanches. Además, también había restos de cerámica, lapas y otros utensiolios, alterándose el hallazgo y difundiendo el expolio en redes sociales, práctica habitual por simple postureo.

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