El día de Navidad de 1223, hace 800 años, se montó el primer Belén de la historia. Su creador fue San Francisco de Asís, que pidió a un noble llamado Giovanni que se encargara de que la gente de la ciudad italiana de Greccio pudiera ver cómo nació Jesús.
El beato no se preocupó de los figurantes, pero sí de que hubiera un buey y un asno que dieron lugar al origen de recrear el misterio del nacimiento en el mundo cristiano, asentando las bases de una tradición que se ha mantenido en el tiempo y en la que las familias se unen en armonía y paz en torno a los belenes.
Esta costumbre llegó a España de la mano de los franciscanos, que utilizaban el Belén para predicar sobre la pobreza, por lo que cuando en 1680 los frailes fundaron su convento en Santa Cruz de Tenerife, justo donde hoy se encuentra la actual parroquia, esta bonita costumbre también arribó con ellos a la Isla.
Ocho siglos después, y con el deseo de convertir a la Iglesia de San Francisco de la capital en una gran propuesta cultural para la ciudad, su párroco, Miguel Ángel Mederos, decidió involucrar al Ayuntamiento capitalino en una iniciativa única para convertir el templo en el epicentro artístico de la Navidad, uniendo tradición y fe a la historia del primer Belén.
Un programa de actividades que contempla la exposición en el Museo Municipal de Bellas Artes, que bajo el nombre El belén entre nosotros estará abierta hasta el 7 de enero, además de la representación teatral del Auto Sacramental de los Reyes Magos en la propia Iglesia, en colaboración con el Círculo de Amistad XII de Enero, y conciertos de música sacra a cargo de los coros Nobis Vocal Ensemble y Novae Vocal Ensemble. Actos que, además, van acompañados de un gran Belén en el altar mayor digno de admiración.
El párroco explicó que “es la primera vez que la Iglesia lleva a cabo una producción de este tipo, la cual nos ha supuesto una factura de casi 8.000 euros por el montaje escénico que ha supuesto, aunque tenemos un donante que nos aportó 3.000 euros y, el resto que falta, Dios proveerá. Pero la obra de teatro ha sido un éxito, con lleno absoluto, al igual que los conciertos”.
Por su parte, el concejal de Cultura de Santa Cruz, Santiago Díaz, subrayó que “hemos apoyado esta iniciativa porque la Navidad también es arte y, además, este año se conmemoran los 800 años del primer Belén. Desde el área hemos complementado el proyecto con una exposición en Bellas Artes que reúne obras, de estilo barroco y contemporáneo, entre las que destaca una de Juan de Miranda o el Tríptico de la Natividad de Nava y Grimón. Un enfoque de la Navidad más artístico que, además, ayuda a difundir nuestro patrimonio cultural y, de ahí, nuestra voluntad de colaborar, aunque es cierto que todo el coste los ha asumido la propia Iglesia”.
Actividades que comenzaron a tomar forma el pasado septiembre para transformarse en una experiencia pionera que exalta la cultura navideña y para la que han colaborado instituciones, empresas e, incluso, otras parroquias de la Isla. “El Belén que preside el altar mayor lo ha montado el maestro Jesús Rodrígues, y lo conforman grandes figuras entre las que destaca la Inmaculada y el San José, el San Francisco de la capilla de la Orden Tercera y Santa Clara, así como un ángel que nos han prestado las Hermanas Claras de La Laguna. El niño Jesús se colocará el 25”, especificó el párroco.
Al respecto, el concejal añadió que “se trata de que los propios chicharreros conozcan un poco más toda la cultura que existe en la capital y, en concreto en sus iglesias. Tenemos que sentirnos orgullosos de nuestro patrimonio artístico, el cual hay que cuidar y valorar. Por tanto, esta es una oportunidad para que los ciudadanos se acerquen a San Francisco y al museo de Bellas Artes y disfruten de toda la gran riqueza artística”.
Ambos coinciden en que esta iniciativa cultural en torno a la Navidad es el inicio de futuras colaboraciones entre Iglesia y Ayuntamiento en pro de mantener viva la historia de la ciudad, a la que ahora se le ofrece algo más que sólo fiestas o compras. El éxito de público que ha acudido a estas actividades programadas avala que la iniciativa está dando sus frutos. Una experiencia para los sentidos que, hasta el 7 de enero, continuará con el Belén en la Iglesia y la exposición en Bellas Artes, que pueden visitarse gratuitamente en horario de mañana y tarde. “Lo que queremos no es sólo generar cultura sino preservarla”, concluyeron.

















