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Canarias, pionera en dar respuesta a jóvenes con discapacidad mayores de 21

Las consejerías de Educación y Empleo crean el programa ‘+21’ con el proyecto ‘NEAE+21’ para su ingreso a la vida adulta a los 25 años, y los certificados ‘Capacítate’ de profesionalidad
Canarias, pionera en dar respuesta a jóvenes con discapacidad mayores de 21
Presentación de los proyectos ‘Capacítate, la discapacidad no te limita’ y ‘NEAE+21’, se engloban en el pionero programa ‘+21’. / Sergio Méndez

El alumnado con discapacidad intelectual de Canarias podrá continuar su formación más allá de los 21 años gracias a un programa pionero en España denominado +21 en el que se han implicado las Consejerías de Empleo y de Educación.

Ambas han diseñado dos proyectos basados, por un lado, en planes formativos para la incorporación a la vida adulta; y, por otro, en los certificados de profesionalidad. De esta forma, queda resuelto el limbo en el que han permanecido cerca de 200 jóvenes en las Islas que al cumplir los 21 años eran expulsados del sistema educativo desde la entrada en vigor del artículo 74 de la Lomloe, que limitaba sus opciones de seguir formándose educativa y profesionalmente y agravó la vulnerabilidad social de las familias.

Este programa +21 está formado por una rama laboral y otra educativa, a las que serán derivados los estudiantes una vez finalizado el periodo de escolarización en los Centros de Educación Especial o Aulas Enclave.

Según el diagnóstico y sus posibilidades de desarrollo, los jóvenes podrán acogerse a partir de enero al proyecto Capacítate, la discapacidad no te limita, puesto en marcha por la Consejería de Turismo y Empleo; o bien se dirigirán al programa NEAE+21, de la Consejería de Educación y Formación Profesional, que comenzará a partir del primer trimestre de 2024, después de finalizar las obras de acondicionamiento y adaptación de los centros.

La consejera de Turismo y Empleo, Jessica de León, señaló durante la presentación de esta iniciativa que “es un día feliz para las familias de Canarias que tienen algún chico o chica con discapacidad mayor de 21 años que se ha quedado fuera del sistema educativo y sin ninguna oportunidad para la inserción laboral o para la educación”.

Además agradeció a la Consejería de Educación “por su colaboración con el Servicio Canario de Empleo, y por emprender dos proyectos pilotos que por fin dan respuesta a una demanda histórica de la comunidad educativa y de estos colectivos con difícil inserción laboral y cualificación”.

‘Capacítate’

La rama laboral del plan es fruto del trabajo conjunto del Servicio Canario de Empleo (SCE) y la Viceconsejería de Formación Profesional y Cualificaciones Profesionales. Para esta experiencia, que cuenta con un presupuesto de casi 150.000 euros, aportados por el SCE y la Viceconsejería, además de becas y ayudas, se ha seleccionado el certificado de profesionalidad de operaciones auxiliares de servicios administrativos y generales, que consta de 460 horas y dura 12 meses.

Estas acciones formativas previstas en primera instancia para una treintena de beneficiarios, que deberán ser desempleados y estar dados de alta como demandantes de empleo, se impartirán desde enero en el IES María Rosa Alonso, en Tenerife, y el IES Feria del Atlántico, en Gran Canaria, dos centros que cuentan con la infraestructura para implementarlo.

De León reconoció que “lo hacemos para personas que tienen un 33% de discapacidad intelectual y lograrán un certificado de profesionalidad, casi 40 alumnos podrán beneficiarse de esta convocatoria para la inserción laboral para luego emplearlos en las empresas en las que presten su capacitación o en las que se forman”. Por último, destacó que “en este paso desplegamos toda la capacidad que tiene el Gobierno de Canarias para atender y dar respuesta a esta demanda de las familias”.

Por su parte, la directora del SCE, Dunnia Rodríguez, explicó que “se trata de un proyecto pionero, y en esta colaboración interdepartamental utilizamos los centros educativos para mejorar la empleabilidad de las personas con discapacidad intelectual que se quedan fuera del sistema educativo”. Además, subrayó que ya se trabaja para extenderlo a todas las Islas. “Gran parte de las personas con discapacidad intelectual finalizan su escolarización sin ningún tipo de certificación, un factor que dificulta su inserción laboral”, por lo que este proyecto “abre nuevas vías para que puedan certificar competencias”.

Por otro lado, el Consejero de Educación y Formación Profesional, Poli Suárez, reconoció que “llevamos cinco meses trabajando conjuntamente Educación y Empleo para idear +21 que da una solución a esos jóvenes con necesidades educativas especiales que antes se quedaban en el limbo al cumplir los 21”. “Fue un compromiso que adquirimos con las familias y ya es una realidad”, recalcó.

Además agradeció al personal de ambos departamentos “su implicación y el enorme esfuerzo que han hecho para poner en marcha este proyecto y resolver esta injusticia”.

‘NEAE +21’

El director general de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación, David Pablos, detalló que se ha elaborado un censo de los alumnos con discapacidad en todo el Archipiélago que habían quedado en “el limbo” entre el curso pasado y el actual, y que son 197, aunque “una gran parte” de los mismos ya “tienen una respuesta” por parte de centros concertados o son atendidos por sus respectivos cabildos, y los que podrían ser usuarios a medio plazo.

Por tanto, inicialmente se brindará apoyo y acompañamiento a una treintena de jóvenes en Tenerife y Gran Canaria, así como 2 de La Palma, cifra a la que se sumarán en septiembre de 2024 otras 60 plazas. En el resto de islas no hay alumnos que se vayan a beneficiar.

NEAE+21 se trata de un proyecto piloto de educación no formal, que no tiene carácter asistencial sino educativo, adaptado al calendario y al horario escolar. Vinculará la educación a personas de entre 21 y 25 años, que, en esta primera etapa, serán atendidas en unidades de actuación externa gestionadas desde dos centros de Santa Cruz de Tenerife y Telde (Gran Canaria).

La matrícula se abrirá en febrero para iniciar entre los meses de marzo y junio el proyecto, y retomarlo en septiembre, ya con el inicio del nuevo curso. Los usuarios deberán cumplir una serie de requisitos: tener una discapacidad intelectual reconocida, haber nacido en 2001 o 2002, agotado la permanencia excepcional en Aula Enclave o Centros de Educación Especial, no ser beneficiario o estar en lista de espera en otro centro, servicio o recurso para personas con discapacidad en el que se haya solicitado plaza previamente, no estar cursando un programa de FP adaptada y disponer de un nivel de autonomía.

Dicho itinerario contribuirá a la habilitación personal, social y prelaboral de los jóvenes, a través de contenidos relacionados con tres ámbitos: autonomía personal (higiene, alimentación, vestido, cuidado y mantenimiento del entorno o actividad física y deportiva), participación e inclusión social (actividades de ocio y tiempo libre, grupos de amistad, uso de servicios y recursos de la comunidad o colaboración en actividades de instituciones) y laboral.

Para ello, se diseñará un plan individual de atención que será renovado curso a curso tras un informe. Al terminar el ciclo, se emitirá otro informe final que recogerá los aspectos más relevantes de la intervención educativa realizada, así como una serie de orientaciones para que continúe con ese itinerario personal, social y formativo.

En este punto, la Consejería de Bienestar Social, representada en el acto por la viceconsejera de Igualdad y Diversidad, María Cristina Arceo, elaborará un estudio sobre la necesidad de plazas para los jóvenes con diversidad funcional que finalizan su ciclo de escolarización. Para ello definirá junto a Educación las necesidades de plazas, para dar una solución viable a estas personas.

Y ahora, ¿Qué Hacemos?

Por último, mencionar el impulso de las familias agrupadas en la plataforma Y ahora, ¿Qué Hacemos? creada para defender la atención que necesitan estos jóvenes que fueron expulsados del sistema educativo y están en el limbo sin plazas en centros ocupacionales. La cara más visible es Ruth Santana y su hija Texeida, que tras dejar su centro de educación especial está en lista de espera sin plaza en un centro ocupacional.

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